Trump y Obama rivalizan en redes sociales en el día de la Guerra de las Galaxias
La Casa Blanca presenta a Trump disfrazado de Mandaloriano, mientras Obama promueve su museo presidencial en Chicago

Donald Trump y Barack Obama rivalizaron este lunes con mensajes simultáneos para conmemorar el "Día de la Guerra de las Galaxias", una celebración inventada por fans de la saga galáctica del cineasta George Lucas.
El 4 de mayo es conocido informalmente como el "Día de la Guerra de las Galaxias" por un juego de palabras en inglés: "Maybe the 4th be with you", en alusión a la frase mítica de la película, "Que la fuerza te acompañe".
La fecha empezó a celebrarse en una convención de cine underground en Toronto (Canadá) en 2011. Los aficionados acostumbran a disfrazarse con su personaje favorito.
La Casa Blanca eligió para su mensaje en la red X una especie de acuarela digital, en la que Trump aparece disfrazado de Mandaloriano, bajo el lema: "En una galaxia que exige fortaleza, Estados Unidos está listo".
El Mandaloriano es un pistolero galáctico de la franquicia que cuenta con su propia serie televisiva desde hace años.
En una alforja, Trump carga al Grogu, un animal diminuto que recuerda al maestro Yoda.
El demócrata Obama utiliza la conmemoración para un motivo totalmente diferente: promocionar su museo-biblioteca presidencial, que se prepara para abrir sus puertas el 19 de junio en Chicago.
Obama apeló al actor que encarnó a Luke Skywalker, Mark Hamill, para promover la venta de billetes para visitar el edificio.
Controversias arquitectónicas vinculadas a Trump y Obama
El Centro Presidencial Obama es "un lugar para reunirse, inspirarse y convertirse en una fuerza", asegura el expresidente junto al actor.
El Centro Presidencial Obama en Chicago ha sido criticado por Trump por su coste, que puede recordar a algunas construcciones imperiales de la Guerra de las Galaxias.
Trump por su parte tiene sus propios problemas arquitectónicos en la Casa Blanca, donde su pretensión de construir un gran salón de baile en el ala Este se topó con la oposición de conservacionistas y un juez, que intenta paralizar las obras.

