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Una disputa por un bebé enfermo llega al Supremo de EE. UU. y aviva batalla sobre el aborto

La gestante, McKenna West, busca la custodia del bebé tras negarse a interrumpir el embarazo a pesar de la grave condición del feto

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Una disputa por un bebé enfermo llega al Supremo de EE. UU. y aviva batalla sobre el aborto
McKenna West, una enfermera de 28 años originaria de Alaska. (FACEBOOK/ALLIANCE DEFENDING FREEDOM)

La batalla entre una pareja de California y la mujer que gestó a su hijo por la custodia de un bebé con una grave cardiopatía ha escalado esta semana hasta el Tribunal Supremo de Estados Unidos, en un caso que comenzó como una disputa sobre un contrato de gestación subrogada y que se ha convertido en un enfrentamiento sobre el aborto, los derechos parentales y las leyes de estados políticamente enfrentados.

McKenna West, una enfermera de Alaska que actuó como gestante para Omar Ahmed y Nausheen Gilkar, pidió este miércoles al Supremo que intervenga después de que un juez de Texas rechazara su solicitud de obtener la custodia del bebé, nacido el pasado 12 de agosto en Dallas.

Según documentos judiciales citados por el Texas Tribune, el tribunal texano falló contra West el 2 de septiembre y dio efecto a las decisiones de California que reconocen a Ahmed y Gilkar como padres legales.

West se trasladó a Texas durante el embarazo después de negarse a interrumpirlo, luego de que a las 20 semanas, los médicos detectaron que el feto padecía síndrome de corazón izquierdo hipoplásico, una malformación cardíaca grave que requiere varias intervenciones quirúrgicas.

Tres semanas después, West acudió a una cita para interrumpir el embarazo a petición de los padres, pero finalmente decidió no hacerlo, según documentos expuestos por medios locales.

Disputa entre estados

La disputa ha enfrentado las posiciones de California, donde los padres fueron reconocidos como los progenitores legales, y Texas, adonde West viajó, entre otros motivos, por sus restricciones al aborto.

El fiscal general de Texas, el republicano Ken Paxton, intervino en agosto para defender que el bebé permaneciera en el estado y recibiera tratamiento médico, mientras que grupos conservadores como Alliance Defending Freedom asumieron la representación legal de West.

Paxton llegó a obtener una orden de emergencia para impedir que el bebé fuera retirado de Texas, según The Texas Tribune.

El abogado de la pareja californiana acusó entonces a Paxton de convertir una tragedia familiar en un "teatro político".

Implicaciones legales y éticas

El caso se ha visto así atravesado por la disputa ideológica sobre el aborto que divide a Estados Unidos desde la derogación de la protección federal de ese derecho.

West sostiene que los padres querían que interrumpiera el embarazo y que su objetivo al reclamar la custodia es garantizar que el bebé reciba todas las operaciones necesarias; los padres, que inicialmente estudiaron la posibilidad de abortar tras conocer el diagnóstico, sostienen que su decisión estuvo basada en las recomendaciones médicas y niegan haberla obligado a hacerlo.

El bebé, al que West llama Gabriel y sus padres Rumi, ya ha sido sometido a una primera operación y permanece hospitalizado.

La dimensión política se hizo especialmente visible cuando Paxton presentó el caso como una defensa de la vida del menor y grupos antiaborto respaldaron a West, mientras la familia de California cuestionaba que una disputa privada fuera utilizada como argumento en el debate sobre el aborto.

La propia intervención de Texas introdujo además una pugna entre dos marcos legales estatales en una materia que carece de una regulación federal uniforme.

El caso enfrenta así no solo a la gestante y a los padres biológicos, sino también dos concepciones sobre quién debe tomar las decisiones cuando las condiciones de un embarazo de gestación subrogada cambian de forma radical.

Ahora, los abogados de West piden al Supremo que frene la aplicación de las decisiones que reconocen a Ahmed y Gilkar como padres legales y le permita participar en las decisiones sobre el futuro del niño.

La petición llega mientras el menor afronta un tratamiento que puede requerir nuevas cirugías y después de que un tribunal de Texas determinara que West no tiene la custodia, en una disputa que podría convertirse en un caso emblemático sobre hasta dónde llegan los contratos de gestación subrogada cuando las decisiones de la gestante y de los padres biológicos entran en conflicto.

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