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Trump se juega el control del Congreso y su poder en los últimos años en la Casa Blanca

Los elecciones de medio mandato del martes pondrán a prueba la gestión de Trump y podrían arrebatar a los republicanos el control del Congreso

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Trump se juega el control del Congreso y su poder en los últimos años en la Casa Blanca
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Washington, D.C. (EE. UU.) el 13 de abril de 2026. (EFE)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afronta unas elecciones de medio mandato decisivas, en las que se juega el control republicano del Congreso y su capacidad para mantener su influencia durante los dos últimos años en la Casa Blanca, con las encuestas a favor de la oposición demócrata.

Aunque no figura en la papeleta, los comicios del martes se han convertido en la práctica en un referéndum sobre su gestión, hasta el punto de que Trump ha pedido a sus seguidores que acudan a votar como si su nombre apareciera en ella, en un intento de movilizar a sus votantes más fieles.

El desgaste presidencial amenaza a los republicanos

Sin embargo, la baja popularidad del presidente, cuya aprobación ha caído durante la campaña hasta un mínimo del 31 %, según una encuesta de Reuters e Ipsos, amenaza con pasar factura a la mayoría republicana en ambas Cámaras.

El descontento con el coste de la vida, el encarecimiento de la gasolina y la impopular guerra de Irán se han convertido en lastres para el mandatario y su partido.

Según el agregador Decision Desk, los demócratas tienen un 80 % de probabilidades de recuperar la Cámara de Representantes (actualmente 219 republicanos a 214 demócratas) y un 57 % de hacerse también con el control del Senado (actualmente 53 republicanos a 47 demócratas).

Ante este escenario desfavorable, Trump ha dedicado la recta final de la campaña a una gira frenética por el país, con mítines casi diarios en los que ha puesto el foco en estados tradicionalmente republicanos donde la contienda se presenta más reñida de lo previsto, como Texas, Ohio, Iowa, Kansas, Misisipi, Carolina del Norte y Carolina del Sur.

El nerviosismo en la Casa Blanca es tal que el mandatario llegó a prometer en septiembre 5.000 dólares a cada ciudadano si los republicanos conservan ambas Cámaras, una propuesta que la oposición ha calificado de "soborno político".

Trump no solo se enfrenta a las encuestas, sino también a la historia: los presidentes recientes han visto cómo sus partidos perdían apoyos en las elecciones de medio mandato, una tendencia que el propio republicano sufrió durante su primera presidencia (2017-2021).

Un Congreso adverso y la sombra de la sucesión

Si los demócratas recuperan la mayoría en la Cámara de Representantes, podrán bloquear parte de la agenda presidencial, controlar comisiones e intensificar las investigaciones sobre el Gobierno.

La oposición tampoco descarta utilizar su eventual mayoría para someter a Trump a un nuevo juicio político, como ya hizo en dos ocasiones durante su primer mandato, aunque una destitución sería muy improbable por las amplias mayorías necesarias para lograrla.

El cambio de mayoría en el Senado se presenta más complicado, ya que solo se renueva un tercio de sus escaños y los demócratas necesitarían conservar los que tienen y arrebatar al menos cuatro a los republicanos en estados decisivos.

La Cámara Alta desempeña un papel clave, entre otras cuestiones, en la política exterior y en la confirmación de los nombramientos presidenciales para el gabinete y el Tribunal Supremo.

La pérdida de una o ambas Cámaras convertiría a Trump en lo que en el argot político de Washington se conoce como un "pato cojo": un presidente que, al no poder optar a la reelección, afronta la recta final de su mandato con una capacidad de influencia mermada.

Tras las legislativas, además, podrían empezar a perfilarse los aspirantes republicanos a sucederlo en las elecciones presidenciales de 2028, con el vicepresidente, JD Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio, entre los principales favoritos.

Sin embargo, dado el carácter de Trump, resulta difícil imaginar que afronte esa etapa con un perfil bajo; por el contrario, la imposibilidad de buscar un tercer mandato podría hacerlo sentir más libre para redoblar la confrontación con el Congreso y la oposición.

En cualquier caso, la pérdida de mayorías legislativas no le arrebataría sus atribuciones presidenciales: Trump conservará intactos sus poderes constitucionales hasta el final de su mandato, el 20 de enero de 2029. 

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