VIDEO | Algoritmos para leer el destino: la IA entra en el esoterismo tradicional de Corea del Sur
Consultar la fortuna forma parte de la vida cotidiana de muchos surcoreanos, una tradición que ahora se reinterpreta mediante inteligencia artificial (IA), avatares y robots aplicados a prácticas esotéricas arraigadas desde hace siglos
Consultar la fortuna forma parte de la vida cotidiana de muchos surcoreanos, una tradición que ahora se reinterpreta mediante inteligencia artificial (IA), avatares y robots aplicados a prácticas esotéricas arraigadas desde hace siglos.
"La gente suele consultar sobre todo cuestiones de relaciones sentimentales, salud y dinero", dijo Kim Hae-seol, gerente de Vinaida, un establecimiento en Seúl que usa dispositivos impulsados con IA para proveer estas consultas.
Kim, de 33 años, explicó que diseñaron los servicios -disponibles en coreano, inglés, chino y japonés- pensando tanto en usuarios que los visiten por diversión como en los que quieran "profundizar más".
Los servicios de 'saju', una práctica que interpreta la fortuna a partir de la fecha de nacimiento, los provee el avatar AMI, presentada por la empresa como un "chamán IA".
Los usuarios entran en un pequeño cuarto oscuro donde el rostro de AMI, proyectado en una pantalla, les pide que compartan su principal preocupación personal, para después entregarles una tarjeta con un talismán y un código QR que les permite acceder a los detalles de su fortuna.
En otro punto está Dangun, un dispositivo con cámara y brazo robótico que realiza un análisis basado en el 'gwansang', tradición que atribuye significados a rasgos faciales. Tras fotografiar al usuario, Dangun dibuja un retrato del usuario junto con su interpretación.
Kim explicó que el 'saju' y el 'gwansang' se apoyan en reglas tradicionales de interpretación relativamente estructuradas, lo que, a juicio de la empresa, permite convertir esos patrones en datos procesables por un sistema de IA.
"En medio de una energía armoniosa, predominan la estabilidad y las oportunidades favorables", leyó el usuario treintañero Lee sobre el resultado de su lectura facial. "Creo que hay bastantes cosas que encajan conmigo", dijo.
Una práctica común
Los callejones del barrio de Ikseon-dong, donde se encuentra Vinaida, se distinguen por sus numerosos negocios atendidos por personas que ofrecen servicios de 'saju', tarot y otras formas de lectura de la fortuna.
"En promedio mensual, seguimos recibiendo de manera constante a más de 100 visitantes al día. Y desde que abrimos en febrero, el número de usuarios no ha dejado de aumentar", dijo el gerente de Vinaida.
Según una encuesta de Gallup Korea realizada en marzo de este año a 1,507 personas, cuatro de cada diez adultos surcoreanos dicen creer en la adivinación y prácticas como el 'saju', mientras que el 26 % afirmó haber recurrido alguna vez a la IA para consultar su fortuna.
La agencia nacional de estadísticas contabilizaba además en 2024 unos 10,950 establecimientos dedicados a servicios de adivinación y similares, con 11,593 trabajadores operando a nivel nacional.
Los servicios de 'saju' y lectura facial con IA en Vinaida cuestan unos 9,000 wones (6.5 dólares) cada uno, aunque también cuentan con especialistas humanos "para quienes quieran profundizar más allá de la inteligencia artificial", con tarifas a partir de los 30,000 wones (22 dólares), explicó el gerente Kim.
Durante el desarrollo del proyecto consideraron que al sustituir estos servicios humanos por IA, el precio podría bajar y podrían ofrecer explicaciones más precisas, agregó el gerente.
¿Práctica real o mero entretenimiento?
La propia Vinaida, sin embargo, matiza en su web que su "chamán IA" no equivale a una consulta con un chamán real y presenta la experiencia fundamentalmente como entretenimiento.
El límite es todavía más evidente para Kim Sang-young, chamán de 71 años con más de cuatro décadas de experiencia, quien asegura que la IA no puede realizar actos espirituales, "al ser una máquina".
"Las interpretaciones y prácticas de los chamanes se realizan recibiendo comunicaciones y revelaciones procedentes de un mundo invisible, un mundo espiritual que trasciende el pensamiento humano (...) Un 'chamán IA' es una ocurrencia destinada al entretenimiento y con fines comerciales", explicó Sang-young.
Pese al debate, el experimento de Vinaida encaja con una tendencia más amplia a incorporar IA y robótica a tradiciones y prácticas religiosas. En mayo, Gabi, el primer monje robot de Corea del Sur, recibió preceptos en el templo Jogyesa de Seúl, mientras los monjes recurrieron a herramientas de IA para ayudar a formular las normas que debía seguir.

EFE