Cine sudanés vuelve a brillar en su festival tras revuelta contra Al Bashir
Al Nur al Zaki
Jartum, 27 ene (EFE).- El Festival de Cine Independiente de Sudán tiene este año un sabor especial porque, por primera vez, se celebra sin las restricciones de la dictadura de Omar al Bashir, derrocado el pasado mes de abril después de 30 años en los que reprimió la cultura y todas las formas de expresión en el país árabe.
A orillas del Nilo Blanco en la capital, Jartum, ha tenido lugar desde el 21 de enero hasta hoy la sexta edición del festival, dedicada a los 'mártires' de la revolución, centenares de personas que perdieron la vida en las calles de Sudán entre diciembre de 2018 y hasta varios meses después de que Al Bashir fuera apartado del poder por el Ejército en abril de 2019.
A pesar del frío de enero, el público ha podido disfrutar de 81 películas sudanesas, árabes, europeas y africanas sobre todo, entre largometrajes, documentales y cortos proyectados en varios lugares emblemáticos de Jartum, a los que han acudido cineastas locales y venidos de otros países.
El fundador y director del evento, Talal Afifi, explicó a Efe que se han elegido sitios destacados culturales e históricos para celebrar el festival, como el tranquilo bosque de acacias sobre el Nilo Blanco.
Además, señaló que esta edición está dedicada 'a todos los artistas sudaneses que afrontaron dificultades para expresar su arte y documentar la vida (en el país) en los momentos más difíciles y obscuros de la historia contemporánea' de Sudán, en referencia a la dictadura.
También homenajea a 'las almas de los mártires de la revolución que hicieron posible la celebración del festival en un clima de libertad'.
El Festival de Cine Independiente venía celebrándose cada año desde 2014, pero en 2019 tuvo que ser suspendido por la situación de inestabilidad en el país, después del estallido de las protestas antigubernamentales a mediados de diciembre de 2019, que se prolongaron hasta el verano del año siguiente.
Afifi destacó que esta es la primera vez que nueve películas sudanesas compiten por el máximo galardón, el 'Elefante Negro', mientras que antes sólo eran seleccionadas cuatro o cinco cintas producidas en el país debido a que 'la producción se veía debilitada porque los directores encontraban dificultades para rodar por la restricciones de seguridad'.
Bajo el régimen de Al Bashir fueron cerradas casi la totalidad de salas de cine y sólo quedaron abiertas dos en Jartum, que proyectaban películas censuradas, además de que fue disuelta la Autoridad Estatal de Cine, pero durante la revuelta los activistas restablecieron varios centros de proyección de películas 'prohibidas' anteriormente.
En los pasados siete días, jóvenes chicos y chicas han podido disfrutar del cine sin censura y sin miedos a las estrictas normas islámicas de los años anteriores.
Hailin, una joven de 22 años, aseguró a Efe que es la primera vez que acude a ver películas sin preocuparse porque, en el pasado, el régimen de Al Bashir imponía a las mujeres un código de vestimenta específico y si no lo respetaban podían ser castigadas incluso con latigazos.
'Es algo bonito disfrutar de la libertad', dijo con entusiasmo la espectadora, que en los pasados meses ha visto cambiar no sólo la escena cultural sino también la política y social gracias a la apertura liderada por las nuevas autoridades transitorias.
Las estrellas del cine también tienen por fin la posibilidad de brillar en su país, como la directora Marwa Zein, cuyo documental Khartoum Offside (2019) fue proyectado por primera vez en Sudán, después de participar en festivales extranjeros.
El documental coproducido por Noruega y Dinamarca cuenta la historia de jugadoras de fútbol sudanesas que sueñan con ser reconocidas como la selección femenina del país, pero los obstáculos sociales, políticos y financieros a los que hacen frente son enormes en los últimos años del Gobierno islamista.
Para la profesora y cineasta Haram Sheijeddin esta edición del festival es 'un sueño' y 'abre una puerta de fortaleza para el cine sudanés' en esta nueva época.
'Tenemos a jóvenes creativos y diferentes, lo que puede dar lugar a una producción cinematográfica sudanesa diversa' y mucho más rica de la que se ha visto hasta ahora, agregó en declaraciones a Efe.
Sheijeddin se mostró confiada en que 'el clima de libertad que la revolución ha permitido alentará ahora las inversiones en el sector del cine'. EFE

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