Manifestantes en el sur de Irak afianzan su acampada tras ataques armados
Bagdad, 27 ene (EFE).- En la localidad de Nasiriya, en el sur de Irak, los manifestantes han reforzado su campamento de protesta con ladrillos y cemento para hacer frente a los ataques de las fuerzas de seguridad y grupos armados, que la pasada noche causaron la muerte de dos personas cuando intentaban desmantelar la acampada.
Uno de los activistas acampado en la plaza de Al Habbubi, Mahdi al Rifai, explicó a Efe que 'después de que se repitiera la quema de tiendas por parte de milicias armadas pertenecientes a Irán y algunos partidos en el poder, vimos que no había otra opción sino construir tiendas con ladrillos que no pueden ser quemadas y nos protegen además de los disparos y otras armas'.
Asimismo, dijo que con ello quieren mandar un mensaje a los 'partidos corruptos': 'Estamos determinados a quedarnos en las plazas a pesar de los ataques, los arrestos y los asesinatos para lograr nuestros objetivos'.
Al Rifai reiteró las reivindicaciones que se han escuchado en las calles iraquíes desde el comienzo de las protestas el pasado 1 de octubre, esto es, la formación de un Gobierno eficiente y no corrupto, mejores servicios públicos y oportunidades de trabajo, así como mejores condiciones de vida en el país rico en petróleo.
El activista agregó que los manifestantes son pacíficos y no tienen armas, y que los efectivos de Policía encargados de proteger la plaza son pocos y no están armados, por lo que 'las milicias aprovechan los accesos donde no hay fuerzas de seguridad para alcanzar la plaza y cometer crímenes'.
Esta madrugada un grupo de hombres armados desconocidos abrieron fuego y quemaron varias tiendas de los manifestantes en la plaza de Al Habbubi, causando la muerte de dos personas e hiriendo a otras 19, informó a Efe el coronel Jalil al Naseri, de la Policía de Nasiriya.
Por su parte, una fuente del Ministerio de Interior iraquí aseguró a Efe que 'grupos armados' llegaron a la plaza a bordo de siete vehículos y atacaron a los participantes en las protestas, que han estado acampados de manera permanente en los pasados cuatro meses para ejercer presión sobre las autoridades.
Incidentes parecidos tuvieron lugar el fin de semana, cuando las fuerzas de seguridad iraquíes intentaron por primera vez desmantelar los campamentos erigidos en octubre y grupos desconocidos también incendiaron algunas carpas en la capital y otros puntos del sur del país.
Sin embargo, los manifestantes han vuelto a levantar sus campamentos en la mayoría de los casos y continúan con sus movilizaciones, incluso han convocado marchas multitudinarias desde Basora (sur) hasta la capital para exigir la formación de un Gobierno no sectario.
El primer ministro Adel Abdelmahdi dimitió el pasado 29 de noviembre y las fuerzas políticas aún no han alcanzado un consenso para designar a un candidato para sustituirle y que forme un nuevo gabinete.
El equilibrio de poderes y el movimiento de protesta en Irak han cambiado sustancialmente desde el asesinato el 3 de enero del comandante iraní Qasem Soleimaní a manos de Washington en suelo iraquí, lo cual ha tensado las relaciones entre los aliados de Irán y los que se inclinan hacia Estados Unidos.
Los manifestantes han rechazado la injerencia de ambos países en Irak, pero han perdido el apoyo de una importante facción con base popular tras las discrepancias con el clérigo chií Muqtada al Sadr, que exige la salida de las tropas estadounidenses de Irak y se ha posicionado en el eje proiraní. EFE

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