América Latina cuenta con 31 cardenales
CIUDAD DEL VATICANO.- Benedicto XVI, al igual que Juan Pablo II, considera a América Latina el continente de la esperanza y ha potenciado la Curia con cardenales de allí, así como el colegio cardenalicio, del que forman parte 31 latinoamericanos, la segunda "fuerza" del llamado "club más selecto del mundo".
Actualmente el Colegio Cardenalicio cuenta con 184 miembros, de los que 108 pueden participar en un cónclave para elegir Papa al ser menores de 80 años.
Los restantes, los octogenarios, aunque pueden ser elegidos no puede votar, según la normativa fijada por Pablo VI y mantenida por Juan Pablo II y Benedicto XVI.
Por áreas geográficas, Europa sigue siendo dominante con 94 cardenales, de ellos 53 electores.
Le sigue América Latina, con 31 cardenales, de ellos 18 electores y 13 octogenarios.
Juan Pablo II, que viajó en numerosas ocasiones a América Latina, la consideraba el "continente de la esperanza" para la Iglesia Católica, teniendo en cuenta que la mitad de los 1.300 millones de católicos que hay en el mundo viven en ella.
En todos sus consistorios nombró purpurados de allí, pero fue en el del 21 de febrero de 2001, el penúltimo de su pontificado, donde apostó fuertemente por Latinoamérica nombrando once cardenales de otros tantos países latinoamericanos.
Nunca hasta entonces -y hasta ahora- un Papa había creado en un solo consistorio un número tan alto de cardenales iberoamericanos.
Aunque fue la señal de la atención que Juan Pablo II prestaba a la Iglesia de esos países -progresista en muchos casos, pero siempre fiel a Roma- también propició que se vaticinara que el sucesor de Juan Pablo II hablaría español o portugués, ya que entre los cardenales latinoamericanos se encuentran personalidades como el arzobispo de Tegucigalpa, Oscar Andrés Maradiaga; el de Buenos Aires, Jorge Bergoglio; el cardenal brasileño Claudio Hummes considerados "papables".
Benedicto XVI sólo ha celebrado un consistorio en sus dos años de pontificado, el del 24 de marzo de 2006. Sólo nombró quince cardenales, pero uno fue el arzobispo de Caracas, Jorge Urosa Savina.
Brasil, donde vive el mayor número de católicos del mundo (155,6 millones, según la Iglesia Católica) es el país latinoamericano con mayor número de cardenales. Tiene ocho, de los que tres son electores (menores de 80 años) y los otros cinco octogenarios.
Le sigue México, con cinco (tres electores y dos octogenarios); Colombia, con tres, todos electores; y Argentina, Chile y Venezuela cada una con dos, uno elector y otro octogenario.
Nicaragua, Puerto Rico, República Dominicana, Cuba, Ecuador, Honduras, Perú, Bolivia y Guatemala cuentan cada una con un cardenales.
Todos son electores, menos el de Puerto Rico, Nicaragua y Ecuador.
Paraguay, Uruguay, El Salvador, Costa Rica y Panamá son las únicas naciones latinoamericanas que no cuentan con un cardenal.
América Latina también está presente a alto nivel en la Curia Romana. En el Vaticano prestan servicio activo el cardenal brasileño Claudio Hummes, nombrado por Benedicto XVI, prefecto de la Congregación para el Clero; el colombiano Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia; y el mexicano Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para la Salud ("ministro de sanidad" de la Santa Sede).
Por áreas geográficas, Europa sigue siendo dominante con 94 cardenales, de ellos 53 electores.
Le sigue América Latina, con 31 cardenales, de ellos 18 electores y 13 octogenarios.
Juan Pablo II, que viajó en numerosas ocasiones a América Latina, la consideraba el "continente de la esperanza" para la Iglesia Católica, teniendo en cuenta que la mitad de los 1.300 millones de católicos que hay en el mundo viven en ella.
En todos sus consistorios nombró purpurados de allí, pero fue en el del 21 de febrero de 2001, el penúltimo de su pontificado, donde apostó fuertemente por Latinoamérica nombrando once cardenales de otros tantos países latinoamericanos.
Nunca hasta entonces -y hasta ahora- un Papa había creado en un solo consistorio un número tan alto de cardenales iberoamericanos.
Aunque fue la señal de la atención que Juan Pablo II prestaba a la Iglesia de esos países -progresista en muchos casos, pero siempre fiel a Roma- también propició que se vaticinara que el sucesor de Juan Pablo II hablaría español o portugués, ya que entre los cardenales latinoamericanos se encuentran personalidades como el arzobispo de Tegucigalpa, Oscar Andrés Maradiaga; el de Buenos Aires, Jorge Bergoglio; el cardenal brasileño Claudio Hummes considerados "papables".
Benedicto XVI sólo ha celebrado un consistorio en sus dos años de pontificado, el del 24 de marzo de 2006. Sólo nombró quince cardenales, pero uno fue el arzobispo de Caracas, Jorge Urosa Savina.
Brasil, donde vive el mayor número de católicos del mundo (155,6 millones, según la Iglesia Católica) es el país latinoamericano con mayor número de cardenales. Tiene ocho, de los que tres son electores (menores de 80 años) y los otros cinco octogenarios.
Le sigue México, con cinco (tres electores y dos octogenarios); Colombia, con tres, todos electores; y Argentina, Chile y Venezuela cada una con dos, uno elector y otro octogenario.
Nicaragua, Puerto Rico, República Dominicana, Cuba, Ecuador, Honduras, Perú, Bolivia y Guatemala cuentan cada una con un cardenales.
Todos son electores, menos el de Puerto Rico, Nicaragua y Ecuador.
Paraguay, Uruguay, El Salvador, Costa Rica y Panamá son las únicas naciones latinoamericanas que no cuentan con un cardenal.
América Latina también está presente a alto nivel en la Curia Romana. En el Vaticano prestan servicio activo el cardenal brasileño Claudio Hummes, nombrado por Benedicto XVI, prefecto de la Congregación para el Clero; el colombiano Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia; y el mexicano Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontificio para la Salud ("ministro de sanidad" de la Santa Sede).