Artesanía local busca valor

Muestra de la artesanía que artistas dominicanos exhibieron en la Feria de Comercio Design Caribbean.

La viceministra de Cultura, Lourdes Castillo, resaltó el aporte de los artículos artesanales al PIB. Cuantificó en US$1,246 MM el total de ventas anuales. Dijo que el sector provee de trabajo a unas 132 mil personas. Por Mariela Mejía

Lorenzo Martelli, funcionario de la Delegación de la Unión Europea en el país, dijo recientemente que "el Caribe es una mezcla de especias de la India, tambores del África y ambiciones europeas". Sin embargo, ha tomado otro sentido la influencia que naciones como la República Dominicana están teniendo en la historia reciente, por ejemplo de Estados Unidos, al punto que un valor autóctono como la artesanía criolla no tenga el sitial que merece en la población y la economía.

Pamela Coke Hamilton, directora ejecutiva de Caribbean Export, señala que en parte las Bahamas también viven una situación similar a la de República Dominicana. Considera que a veces se falla en el diseño de presentación del producto y en el desarrollo de políticas gubernamentales que fomenten la artesanía. Pone como ejemplo a Jamaica, donde es el gobierno quien promueve su arte para así preservar la identidad nacional.

"Esa creatividad es nuestra identidad y esa identidad se refleja en nuestro arte, en nuestros diseños, en nuestra música y en cómo vemos la fusión de diferentes culturas", dice.

Paulina del Carmen tiene 30 años como artesana. Primero empezó trabajando cerámica al horno y ahora restaura piezas a modo de reciclaje. Se queja de que el mercado internacional ha arropado el local, en el sentido de que piezas artesanales son traídas de fuera y les colocan aquí el sello de "Hecho en República Dominicana". "Traen furgones de mercancía a República Dominicana que no son dominicanas", asegura.

Comenta que el apoyo que recibe mediante las comodidades de préstamo a las Pequeñas y Medianas Empresas y del Centro Nacional de Artesanía (Cenadarte), han sido un aliciente para no quebrar en este negocio que, por demás, le apasiona.

Los aeropuestos, hoteles y lugares turísticos están entre los principales puntos de venta de los artículos criollos, al igual que las ferias.

Específicamente sobre estas útlimas, durante la celebración desde el jueves pasado hasta ayer de la Feria de Comercio del Caribe Design Caribbean 2011 en el hotel El Embajador, 15 grupos de artesanos dominicanos, de un total de 150 de países del Foro del Caribe (Cariforo), mostraban muy entusiasmados sus creaciones.

La familia Puello, quien tiene 40 años en el negocio, tiene certificada su mercancía con la Unesco. Oriundos de San Cristóbal, exhibían aves y peces hechos de madera. El pasado jueves hicieron un contacto en la feria para exportar a Saint Croix. Sería un paso de avance. Sumarían ese mercado a Puerto Rico, Barbados y otras naciones donde han logrado llevar sus creaciones.

En Design Caribbean, artesanos de San Pedro comercializaban sus cerámicas hechas a base de barro. Los de Azua sus santos de palo. Desde Imbert trajeron esculturas hechas a base de madera petrificada.

Al destapar un pequeño cofre hecho cuidadosamente de la rojiza sabina, se olía ese aroma fuerte que despide esa madera. Estos artículos, junto con magnetos y otras piezas, fueron elaborados por artistas de San José de Ocoa.

Del Distrito Nacional, las personas de Cayenarte mostraban con orgullo sus confecciones hechas con pintura decorativa sobre madera noble. Dieron las gracias tras recibir un halago sobre lo vistoso y bien elaborados que lucían sus artículos fabricados a mano.

No se quedaron tampoco quienes trabajan el larimar. La piedra azul turquesa se encadenaba en collares exhibidos por Ambar Nacional and Larimar Factory.

Del Caribe

En la denominada The Garden Tent, ubicada en el jardín de El Embajador, además de dominicanos, también estaban extranjeros vestidos con trajes típicos que evocaban la ropa indígena.

"Somos de Dominica", respondió en inglés uno de los representantes. Un compañero se sentó a tocar tambora, mientras el otro explicaba que los cestos que lucían en su "stand" estaban hechos a base de materiales locales.

En otras instalaciones del hotel, los artesanos de Haití exhibían carteras hechas delicadamente a base de cuero. West India Sea Island promovía prendas blanquecinas hechas de un fino algodón.

Repujado en metal, botánica, muebles y alimentos especiales eran otros de los tantos artículos que exhibían los caribeños de naciones como Cuba, Santa Lucía y Jamaica.

La finalidad de juntar en un solo lugar la artesanía criolla y del resto del Caribe, era que se encontraran, se apreciara su valor y se vendieran a un público de la región, estadounidense y europeo.

La misma Primera Dama de la República Dominicana, Margarita Cedeño de Fernández, reconoció en la apertura de la feria que a los artesanos criollos no se les da la importancia que merecen. Recordó que el Despacho de la Primera Dama trabaja con mujeres que hacen productos de jícara de coco y guayacán. "Queremos una nueva alianza con los amigos de Barbados para trabajar lo que aquí llamamos corozo y ellos llaman marfil natural", dijo.

Aprovechó el escenario para promover la candidatura presidencial de Danilo Medina, quien como parte de sus promesas de campaña, ha dicho que promoverá a los artistas locales.

La influencia de los EEUU, la presentación del producto y baja atención del gobierno afectan el desarrollo de la industria artesanal local.