Citan causas principales de la Independencia

La crisis económica, los ataques a la religión y el querer cambiar nuestras costumbres, figuran entre las principales

Los ataques a la religión fueron fundamentales.
Santo Domingo, 3 de febrero de 1844. A los veintidos años de constante persecución, de perjuicios económicos, de ataques a la religión que profesa la generalidad de los dominicanos y de intentos por cambiar nuestras costumbres e idioma, atribuyen los firmantes del comunicado que anuncia la independencia del nuevo estado, las causas del movimiento.

La Manifestación de los pueblos de la Parte Este, dada a conocer el pasado 16 de enero, cita numerosas causas como motivadores del movimiento independentista. En uno de sus primeros párrafos afirma que al llegar los haitianos en 1822, con ellos entraron "los desórdenes y los vicios, la perfidia, la división, la calumnia, la violencia, la delación, la usurpación, el odio y las personalidades".

Señala que sus decretos y disposiciones fueron motivo de discordia y señal de destrucción, forzando a las principales familias a emigrar y luego confiscado sus tierras que eran mantenidas por sus familiares, reduciendo a éstos a la miseria.

Afirma que los ataques a la iglesia incluyeron el despojo de sus riquezas, sus rentas y derechos y que vilipendió y ajó a los ministros de la fe católica.

En el documento se hace mención de la ley del 8 de julio de 1824, que "determina cuáles son los bienes mobiliares e inmobiliares, radicados en la parte del Este, que pertenecen al Estado, y regula, respecto de los particulares en esa parte, del derecho de propiedad territorial, conforme al modo establecido en las otras partes de la República, y que fija los sueldos del alto clero del Cabildo Metropolitano de la Catedral de Santo Domingo, y asegura la suerte de los religiosos cuyos conventos han sido suprimidos" a la que atribuye la ruina de la crianza de animales y el empobrecimiento de numerosos padres de familia.

Como es sabido, la organización de la tierra en la parte del Este se basa en los llamados terrenos comuneros, que son propiedad común y se utilizan para pastar ganado, principalmente. Esta forma de propiedad viene de la colonia y es una consecuencia de la escala población y de la relativa abundancia de tierra.

En el documento se afirma además como causa de la separación, el fraude cometido contra las esperanzas del pueblo dominicano que apoyó la revolución de Los Cayos que derrocó el gobierno del general Juan Pedro Boyer. Los dominicanos apoyaron el movimiento con la esperanza de que el mismo trajera la libertad y la prosperidad perdida bajo el régimen despótico de Boyer, pero el nuevo presidente Hérard, "en nada ha variado nuestra condición: los mismos ultrajes, los mismos tratamientos de la administración anterior, los mismos o mayores impuestos, el mismo sistema monetario sin garantía y una Constitución mezquina…", afirma el documento.

Los dominicanos se quejan de los ataques al idioma natal y a la religión, como causa principales de sus agravios contra el gobierno haitiano.

Como puede verse, sólo la paciencia del pueblo dominicano y su relativa debilidad permitió estos atropellos por más de veinte años, pero ahora, por lo que parece, hay un cambio de actitud que, confiamos, se manifieste en la pronta proclamación de la independencia del país.

Proclaman la nueva Constitución Haitiana

Con un solemne acto fue proclamada la Constitución de la República votada por la Asamblea Constituyente, el pasado 31 de diciembre de 1843, en Puerto Príncipe.

A tal efecto se celebró un acto en el Palacio del Gobernador y en la Plaza de Armas, donde se dió lectura al nuevo texto constitucional, que tiene 200 artículos y que, sin dudas, es mucho más liberal que la constitución de 1816, que rigió todo el gobierno de Boyer.

Al acto asistieron la generalidad de las autoridades haitianas y algunos de los funcionarios dominicanos de la ciudad, incluyendo varios de los asambleístas dominicanos que participaron en la redacción de la Carta Magna.

Entre estos últimos podemos citar a Juan Nepomuceno Tejera, de Santo Domingo, Buenaventura Báez, diputado por Azua, el presbítero José Santiago Díaz de Peña, representante de Neiba, Manuel María Valencia, diputado por Santo Domingo, Remigio del Castillo, representante de Higuey, Francisco Javier Abreu, asambleísta por Santo Domingo y Miguel Antonio Rojas, diputado por Santiago.

La reunión de la Asamblea Constituyente fue una de las promesas hechas por la revolución triunfante de La Reforma, iniciada el pasado mes de enero de 1843 en Los Cayos. La Asamblea Constituyente se instaló el pasado 23 de septiembre y la nueva Constitución fue proclamada el 31 de diciembre.

Como es sabido, los patriotas dominicanos aprovecharon el movimiento de La Reforma para avanzar sus planes de independizar el país, y al efecto comisionaron a varios miembros de la Sociedad Secreta La Trinitaria con la finalidad de lograr un acuerdo de trabajo con lo reformistas haitianos para derrocar a Boyer. El plan se concretó, y los dominicanos apoyaron en marzo del pasado año, el movimiento de Praslin.

A partir de las elecciones, ganadas por los dominicanos, el presidente Hérard desató una fuerte persecución contra los sindicados como líderes del movimiento independentista. Hizo prisioneros en varias poblaciones, entre los que se cuentan varios sacerdotes y el patriota Matías Ramón Mella, quien se dedicaba a labores revolucionarias en el interior.

Estas detenciones y el clima general de desasosiego que se observa, son causa de preocupación en los círculos políticos que preludian una fuerte sacudida revolucionaria en la parte del Este, a pesar de la ausencia del líder de la revolución, el joven Juan Pablo Duarte, exiliado en la vecina isla del Curaçao.

¿Y los fondos dónde están…?

No cabe dudas de que existe entusiasmo por la causa de la independencia. La idea de Juan Pablo Duarte ha prendido en la juventud y en casi todos los estratos de la sociedad del país, aunque existen planes discordantes.

Uno de los principales problemas sigue siendo, en la mente de algunos, qué pasará cuando se proclame la independencia y venga el probable ataque haitiano… De dónde saldrán los fondos necesarios para hacerle frente? …

Es por esto que muchas personas en el país han estado considerando planes de buscar apoyo en potencias extranjeras para salvaguardar, asegurar la independencia. Ya hemos citado el denominado Plan Levasseur y en próximas ediciones de El Diario de la Independencia incluiremos los detalles de otros proyectos de protectorado con miras a lograr el anhelado propósito.

Se necesitan ingentes recursos para apoyar el paso político que se va a dar y cuya fecha todavía no es precisa. Armar el ejército, pagar los sueldos de la nueva administración, en fin, obtener todo lo necesario para afianzar el nuevo estado de cosas requiere de recursos materiales.

Estamos seguros de que ello no escapa a los líderes del golpe antihaitiano y de que se tomarán las medidas de lugar para enfrentarla a su debido tiempo.