¿Por qué muere tanta gente en las carreteras dominicanas?
Corredores Norte, Sur y Este concentran más del 42 % de las muertes por accidentes en el país
Los corredores Norte, Sur y Este del país son vías de alta siniestralidad vial debido a sus características y al uso indebido por parte de los conductores, lo que aumenta cada año el número de fallecidos y coloca al la nación entre los que poseen peores indicadores de seguridad en las carreteras de la región.
La mayoría de los siniestros ocurren en tres vías principales: la Autopista Duarte, que comunica a 14 provincias de la región Norte; la Carretera Sánchez, que une al Distrito Nacional con la región Sur; y el Corredor Este, compuesto por la Autopista Las Américas, la Autovía del Este y la Autopista del Coral.
De acuerdo con cifras del Observatorio de Seguridad Vial (Opsevi), en lo que va de año en el país han fallecido 416 personas. Los lugares de mayor ocurrencia de siniestros son estas tres vías troncales o regionales, principalmente en las provincias La Altagracia, San Cristóbal y Puerto Plata, así como en el Gran Santo Domingo, que comprende el Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo.
En diez años, desde 2016 hasta diciembre de 2025, se han registrado 28,829 fallecidos, de acuerdo con datos del Opsevi. Si se incluyen los 381 de lo que va de 2026, la cifra se eleva a 29,210. El 81.1 % de los fallecidos fueron hombres y el 12.1 % mujeres, y poco más del 70 % de las víctimas eran motoristas.
El ingeniero civil Pavel Santana Suero, director del Instituto de Transporte, Tránsito y Movilidad de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), afirma que el exceso de velocidad, la falta de fiscalización y la escasa educación vial son los principales factores que provocan el alto número de accidentes de tránsito en la República Dominicana.
Las muertes y los heridos por accidentes de tránsito se redujeron en el año 2025
Santana Suero explicó que, según análisis realizados por el instituto que dirige, la mayoría de los siniestros viales se producen por imprudencia de los conductores y el incumplimiento de las normas de tránsito. “La velocidad es el aspecto que más influye en los siniestros viales. Cuando se exceden los límites establecidos, la probabilidad de accidentes aumenta significativamente”, señaló.
El especialista indicó que, además del exceso de velocidad, otros factores inciden en la siniestralidad vial, como la poca aplicación de la ley, la falta de educación vial entre conductores y peatones, así como las condiciones físicas de los vehículos que circulan en las carreteras.
Características de las vías
Las tres carreteras presentan infraestructuras inseguras y en ellas muere más del 42 % de las víctimas de siniestros, revela un estudio auspiciado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Un recorrido realizado por Diario Libre por estas tres carreteras, junto con residentes y conductores, permitió identificar los lugares donde ocurren con mayor frecuencia los siniestros y conflictos viales.
El Ministerio de Obras Públicas identificó 169 cruces ilegales en la Autopista Duarte, donde morían decenas de personas atropelladas por vehículos o en choques, desde el kilómetro 9 hasta Montecristi. A través de la Comisión Militar y Policial (Comipol) se han logrado cerrar poco más de 80.
En esa vía, la mayoría de los accidentes ocurren en el kilómetro 25, frente al Campamento Militar 16 de Agosto, debido a un retorno ilegal, aunque ya se instalan muros tipo New Jersey para obligar a los conductores a utilizar el retorno operacional donde estaba el antiguo peaje.
Desde el kilómetro 43 hasta el 56 ocurren accidentes con frecuencia. En el kilómetro 45, peatones y motoristas han sido impactados por vehículos que se desplazan a alta velocidad hacia y desde la región Norte.
Se trata de una pendiente que se agrava con una curva. Para corregir el problema, las autoridades ampliaron el tramo, construyeron un puente para peatones y motocicletas y colocaron bandas sonoras para alertar a los conductores a reducir la velocidad.
Otro punto peligroso era Piedra Blanca, pero la construcción de un elevado ha reducido considerablemente los atropellos. Lo mismos han ocurrido en la localidad de Básima, donde el Gobierno construyó retornos operacionales seguros, así como en Sonador, próximo al kilómetro 10 de Bonao.
En el kilómetro 66 también ocurren accidentes debido a las malas condiciones de la autopista, caracterizada por baches que hacen perder el control a los conductores.
Las colisiones se han reducido en el kilómetro 87 de la Autopista Duarte tras la construcción de un retorno próximo al puente del río Yuna. Hasta Santiago, los accidentes continúan siendo frecuentes, tanto por choques de vehículos como por atropellamientos.
La Carretera Sánchez
Considerada como la más peligrosa de las tres vías troncales del país, se caracteriza por ser, en gran parte, una carretera de dos carriles que comunica a diez provincias. Los principales accidentes son colisiones frontales provocadas por rebases temerarios, distracciones, exceso de velocidad y cruces ilegales.
Quinta Sueño, en San Cristóbal, es uno de los lugares más peligrosos debido a que la vía combina una curva con una cuesta por donde transitan cientos de vehículos pesados.
Por el lado de la autopista 6 de Noviembre, la localidad conocida como “La Entrada de la Cruz” registra siniestros constantes con saldos de fallecidos. Aunque las autoridades no llevan estadísticas oficiales del lugar, los residentes estiman que han ocurrido alrededor de 15 muertes en los últimos dos años.
San Cristóbal es una de las provincias con mayor cantidad de motocicletas, y en la zona se han construido puentes peatonales y para motores.
El punto más crítico del trayecto es conocido como “La Bomba del 5”, donde se unen la autopista 6 de Noviembre y la vieja Carretera Sánchez. Allí cruzan decenas de motocicletas y vehículos que recogen y dejan pasajeros en dos improvisadas paradas de autobuses hacia y desde el sur.
Otros lugares con accidentes frecuentes son el Cruce de Doña Ana y la entrada de Najayo, además de varios cruces ilegales. En la Circunvalación de Baní, el problema es la doble circulación en solo dos carriles.
En la localidad conocida como “El Número”, los accidentes han disminuido tras la ampliación de un tramo de la cuesta de dos a tres carriles, con dos para subir y uno para bajar. Sin embargo, continúan ocurriendo siniestros por la violación del uso de los carriles.
“Fondo Negro” y “Los Cuatro Vientos”, son otras comunidades donde ocurren accidentes. Desde la Circunvalación de Baní hasta Barahona, la estrechez de la carretera y la ocupación del derecho de vía con viviendas y negocios también provocan siniestros, especialmente los fines de semana, cuando las personas se reúnen a beber alcohol y bailar en establecimientos ubicados a la orilla de la carretera.
Un tramo de la carretera Barahona–Enriquillo conocido como “El Derrumbao” también registra accidentes por el desprendimiento de rocas y tierra, lo que en ocasiones ha impedido el tránsito de vehículos y representa un peligro adicional por la falta de barandas entre la vía y el mar.
Región Este
En esta región, uno de los lugares más peligrosos se encuentra en la Autopista Las Américas, próximo al parque Los Tres Ojos, donde residentes del Ensanche Isabelita cruzan hacia el residencial Reparto Los Tres Ojos y viceversa, exponiendo sus vidas por la falta de pasos peatonales adecuados.
En sectores como Valiente, Aguas Locas y La Ureña, los puentes peatonales están inutilizados debido a que las autoridades retiraron partes de sus estructuras para repararlas y nunca concluyeron los trabajos. Como consecuencia, las personas utilizan la vía marginal para entrar o salir de sus comunidades.
Las zonas de Andrés y Boca Chica eran consideradas espacios de alta mortalidad, pero con la construcción de puentes peatonales y pasos para motocicletas se ha reducido el número de víctimas. Sin embargo, en la llamada “Curva de la Muerte”, después del poblado de Boca Chica y hacia el este, las barandas retorcidas evidencian la frecuencia de accidentes.
Se estima que decenas de personas han fallecido en ese lugar, principalmente conductores que circulan a velocidades superiores a las permitidas.
En el kilómetro 10 de Cumayasa, en La Romana, donde la Autovía del Este se une con la Autopista del Coral, también son frecuentes los siniestros, según residentes.
El más reciente ocurrió el día 2 de este mes, cuando un autobús con turistas se deslizó, dejando dos ciudadanas canadienses fallecidas y 17 personas heridas en el tramo conocido como “El Hoyo”.
Otro punto crítico es el tramo frente a la Cueva de las Maravillas, donde el asfalto está desgastado en el centro de la vía, lo que provoca que los vehículos se deslicen con facilidad cuando llueve. Los charcos que se forman en la carretera también contribuyen a que los conductores pierdan el control.
Asimismo, en el kilómetro 103 de la Autovía del Este se registran accidentes en una de sus curvas.
La rotonda de Punta Cana es otro lugar de siniestros viales donde los vehículos se desplazan con facilidad y también chocan al cambiar de carril. De acuerdo con especialistas esta obra no cumple con los principios básicos de construcción.
Infraestructuras y puntos críticos
Santana señala que, en términos generales, las carreteras dominicanas pueden considerarse seguras, aunque existen puntos específicos donde se concentran la mayoría de los accidentes.
En ese sentido, recomendó identificar y corregir esos puntos críticos mediante auditorías de seguridad vial y mejoras en la infraestructura. También criticó la ocupación del derecho de vía en muchas carreteras del país, donde se han instalado viviendas, negocios y postes eléctricos demasiado cerca de la calzada.
“El Estado ha sido permisivo con la ocupación del derecho de vía. Eso limita futuras ampliaciones y aumenta el riesgo de accidentes”, afirmó.
Causas generales de los accidentes
Además de los problemas de infraestructura en las tres principales carreteras del país, las muertes por accidentes automovilísticos también están relacionadas con:
- Exceso de velocidad
- Irrespeto a las señales de tránsito
- Uso del celular mientras se conduce
- Distracciones por letreros publicitarios
- Consumo de alcohol o sustancias controladas
- Falta de casco protector en motoristas
- Imprudencia de peatones
- Vehículos en malas condiciones (frenos deficientes o neumáticos desgastados)
- Obstáculos en los laterales de las vías como postes eléctricos, árboles y letreros
- Falta de barandas, iluminación y señalización adecuada