Delincuencia "azota" las calles del sector San Carlos

Consideran que aumentar el patrullaje policial es insuficiente

Comunitaria dice que la pobreza en el patio Azul es una causa de la delincuencia en San Carlos.

SD. ¿Cuán difícil es vivir en la casa contigua a la de un delincuente? ¿Podrá el vecino denunciarlo sin temor a represalias? ¿Es la pobreza en que viven decenas de familias en los patios Azul, La Yayas y El Pipí, el detonante de la delincuencia en el populoso sector de San Carlos?

Los primeros habitantes de San Carlos eran familias "acomodadas" provenientes de Canarias (España), pero este panorama ha dado un vuelco "impresionante", pues hace ya "décadas" este barrio pasó a ser de clase media, donde una "jungla" de delincuentes azota sus calles. Así lo afirma el párroco de la Iglesia San Carlos, Inocencio Sánchez de los Santos, quien describe el clima de inseguridad del poblado barrio como "escandaloso".

El deterioro "religioso, económico, social y político" en el sector es lo que ha generado que los actos vandálicos se mantengan altos, asegura el sacerdote.

El religioso explica que la delincuencia es protagonizada por adolescentes, jóvenes y adultos que no están insertados en el mercado laboral, y que prefieren "las cosas buenas".

Al ser cuestionado sobre si éstos residen en el sector o se desplazan de otros barrios, responde: "Están mezclados". "Aquí hay muchas personas que uno conoce con nombres y apellidos… y uno sabe quiénes son, la comunidad los conoce, y la Policía también", señala el padre.

A tal punto ha llegado la situación, que según el cura, moradores niegan vivir allí por vergüenza.

Aunque reconoce que el Estado debe asumir su cuota de responsabilidad con el tema de la seguridad ciudadana, entiende que la comunidad también tiene que contribuir a mitigar los efectos de ese mal social. Uno de los caminos que propone para frenar paulatinamente la delincuencia no es precisamente el aumento el patrullaje policial, sino que esa vigilancia sea de calidad.

Comunitarios

Magaly Padilla, presidenta de la Junta de Vecinos de las calles, Pimentel, Barahona, Montecristi y Salcedo, considera viable para paliar la delincuencia en San Carlos, la eliminación de los patios Azul, Las Yayas y El Pipí, donde residen decenas de familias hacinadas, e iniciar la construcción de viviendas económicas.

"Tiene que aumentar la delincuencia en esos patios, porque no hay empleos, faltan oportunidades, hay niñas pariendo, está subiendo la prostitución… y es que el entorno lo provoca", relata.

De su lado, Dilcia Encarnación, presidenta de la Junta de Vecinos de la calle 16 de agosto, afirma: "Nosotros damos los informes a las instituciones competentes, pero no nos hacen caso, cartas y quejas, nos sentimos impotentes porque nosotros queremos trabajar". Según detalla, a partir de las siete de la noche los residentes cierran las puertas de sus casas por temor a ser robados.

Están ubicadas en San Carlos, las Universidades Tecnológica de Santiago (Utesa) y Nacional Evangélica (UNEV). De acuerdo a Encarnación, estudiantes han sido atracados al abandonar las clases, provocando su cambio de recinto.

Hablan los moradores

"¿Qué hago yo denunciando a un delincuente, cuando es mi vecino, y aparte la Policía le dice que fui yo que lo denuncié?", se cuestionó un morador que no quiso identificarse y cuyo temor quedó evidenciado.

La mayoría de los residentes consultados coinciden en que la calle Pimentel es la más abrasadora. El comerciante Enrique Morales argumenta que es una "cueva de delincuentes", al tiempo que admite que de otros barrios arriban delincuentes a la zona a hacer sus "fechorías".

Algunos moradores -con evidente temor - optaron por no comentar sobre el tema. El gobierno lanzó recientemente el Plan Integral de Seguridad Nacional, que prevé la implementación de la persecución y la prevención de delitos.

Presencian atracos en san carlos

Solangel de los Santos: "La delincuencia aquí es tremenda. No hace un mes que atracaron a una muchacha a las tres y media de la tarde. Ella iba para el trabajo. Han atracado a gente sentada en su casa, y yo no sé qué van a hacer las autoridades".

Enrique Morales: "Recuerdo a una señora que le quitaron las argollas en esta calle (Eugenio Perdomo)".

Dilcia Encarnación: "Atracaron a dos jóvenes en estos días, pero ellos no quisieron ir a la Policía porque no creen en ella".