Alejandro Fernández W.: “Quiero aportar a la transformación que la educación superior necesita”

El superintendente saliente hace balance de su gestión, defiende todos los avances alcanzados, habla de formación financiera y revela sus próximos planes profesionales tras dejar el cargo

Alejandro Fernández W., superintendente de bancos en la actualidad, dejará su cargo este 16 de agosto. (Fuente externa)

La gestión del Superintendente de Bancos saliente es fácil de evaluar. Desde estas mismas páginas de Diario Libre, su sección Argentarium había sido por años un recetario de medidas, de consejos (no pedidos) para los incumbentes de las instituciones financieras, muy bien acogidos por los usuarios. Se sabía de antemano cuál sería su bitácora.

La Inteligencia Artificial se supone neutral, así que ha aceptado el encargo de comparar lo que Argentarium deseaba para los usuarios de servicios financieros en 2019 y lo logrado en su gestión a partir de 2020 en la Superintendencia. No está mal: ocho iniciativas de diez logradas o parcialmente completadas y solo dos no conseguidas. 

Puede decirse que uno de sus empeños, el acompañamiento al usuario, ha cristalizado en ProUsuario, un servicio altamente valorado por los ciudadanos. La formación financiera de la población, camino en el que Fernández W. se empeñó hace años, sigue marcando su posible futuro profesional.

-¿Siente que deja un cargo político?

Pienso que sí en cuanto a que yo apoyé a un candidato político. Y me identifico plenamente con ese candidato político. Desde que asumí este cargo, el nivel de respeto a la independencia y al accionar que he recibido de parte del Presidente de la República ha sido incondicional, realmente absoluto, del cual me siento sumamente agradecido.

-¿Por qué deja el puesto?

Realmente estoy muy satisfecho con lo que hemos logrado, siento que hemos avanzado mucho. Dejo una institución superior a la que recibimos. Estoy plenamente confiado, además, de que quien sea el sucesor que Luis Abinader identifique para mi posición va a ser alguien que valorará el equipo y el plan de trabajo que estamos ejecutando y que, por tanto, le podrá dar cierta continuidad. Si una gestión depende de que una persona esté a la cabeza, no habrá sido exitosa. La apuesta debe ser a la institucionalidad.

-¿Va a volver Argentarium?

Es una de las cosas que tengo que reflexionar, definir. Hay un tema de prudencia, de cómo tratar el tema bancario habiendo estado en esta posición…

-Ya tiene demasiada información privilegiada.

Sí, sí. Y siempre va a venir el tema de que la postura de Argentarium era crítica. Surge entonces el cuestionamiento: “¿Por qué cuando estuviste ahí no lo hiciste?”. Existe ese elemento que tengo que conciliar. 

-Para educar… ¿ha considerado entrar directamente en las aulas?

Sí. Mi pasión va por el lado de la educación… Voy a estar estudiando, voy a hacer una maestría en temas de administración de educación superior. Quiero aportar en el proceso de transformación que la educación superior necesita.

-¿Considera que no tiene la calidad que el país precisa?

Yo di clases por primera vez en 1995 y ya entonces tuve que rebajar el contenido del pénsum a muchachos que estaban a punto de graduarse. Me puse a enseñarles contabilidad, para que por lo menos se graduaran con algún conocimiento. Tengo esa inquietud y creo que hay mucho que se podría hacer mejor.

Prevención

-Contradígame: los bancos piden a los pequeños más explicaciones e información que a los grandes. O que a los que lavan dinero.

No… las instituciones financieras tienen la obligación de conocer el origen de los fondos que entran a su sistema. Le añado que parte del lineamiento que queremos mandar a los bancos es justamente decirles: “señores, trabajen en este tema de prevención con un nivel basado en riesgo”.

No es verdad que una cuentita de 50 mil pesos obligue al mismo estándar de requerimiento de información que a alguien que esté manejando millones de pesos. Y así, en parte, hemos venido avanzando en los temas de prevención. Tenemos que seguir trabajando eso.

-Durante muchos meses ha habido una campaña en España sobre si RD es un paraíso fiscal, asegurando muchos medios que el dinero de la corrupción del gobierno socialista se esconde aquí.

En la mayoría de esos casos, incluso ha salido publicitado porque se ha visto en los tribunales de España, ha habido gente que sale hablando de ese tipo de casos y se demuestran falsos, que no tienen ninguna realidad. Y en la mayoría nosotros nos pronunciamos, aún sin haber recibido requerimientos de información de las autoridades españolas o de quienes fueran.

-¿Alguno en concreto?

Hay un caso simpático, el de un funcionario del fútbol internacional, al que se le atribuían cuentas en Dominicana. Todo lo que se encontró fue una remesa de 200 o 500 euros, probablemente en algún viaje como turista.

Ahora, ya también las autoridades en su momento y el sistema, informan todo lo que hay que informar si hay requerimientos. Y actuarán en base a la información que nosotros mandamos.

Ante esa campaña, que no ha cesado, ¿qué hicieron?

Publicamos un comunicado, no a nivel solo de la Superintendencia sino del Consejo Nacional contra el Lavado de Activos y Financiamiento del Terrorismo, que preside el Ministro de Hacienda, donde establecimos nuestro compromiso con los órganos internacionales de atender todos los requerimientos y toda la información, y de seguir trabajando y fortaleciendo los mecanismos de prevención del lavado. Incluso fui a la Semana Dominicana en España y hablé en un club de banqueros, dando la cara. Pero aquí el tema es que no vas a desmentir todo lo que diga cualquier persona. 

Sector en cifras

65 %

Es el nivel actual de bancarización en el país frente al 53 % que existía.

La Superintendencia

-Conocía la Superintendencia, el nombramiento no fue sorpresa.

Esta es una institución de la cual me siento supremamente orgulloso y, de hecho, la conocía desde 2003, 2004. Cuando ocurrió la crisis bancaria había trabajado aquí. Desde aquella época, en medio de aquella crisis, desarrollé una valoración muy particular de la razón de ser de la Superintendencia y de sus técnicos. Era un momento, si lo recuerda, en que fue muy cuestionada.

-Que cómo era posible que la Superintendencia, el supervisor, no se hubiera dado cuenta de cómo estaban los bancos…

Pero no es lo que se les había pasado. Eso ocurrió porque había decisiones políticas de otro nivel, que no eran las del servidor público, del técnico de la institución. Así que yo, desde antes, respetaba y valoraba lo que aquí se venía haciendo. Sí debo decirte que hubo un momento que quedó en cierto rezago. Digamos, a inicios de la pandemia, hubo una ausencia muy marcada del rol de la Superintendencia.

-¿Ausencia de información, de supervisión…?

La Superintendencia tiene dos roles clave: uno es velar por la solvencia, por la estabilidad, y el otro es el mandato de acompañar a los usuarios financieros. Cuando llegué en 2020 había una concentración casi exclusiva en el primero, dejando en un lejano segundo plano el acompañamiento a los usuarios.

-¿Ese acompañamiento al usuario ha sido intencional desde el principio o ha ido resultando?

Es que tenía que serlo, por todo lo que yo hablé desde que tenía Argentarium. Era algo que estaba muy marcado, desde un primer momento, porque nuestro mercado, y es una realidad, está altamente concentrado. Aquí básicamente cinco entidades manejan el 80 %.

No es verdad que una cuentita de 50 mil pesos obligue al mismo estándar de requerimiento de información que a alguien que esté manejando millones de pesosAlejandro Fernández W.Superintendente de bancos

-Pero da la impresión de que para el tamaño de la economía o del país, hay muchos bancos. 

Hay muchas entidades, pero están muy concentradas también. Ojo con algo. Llegamos a tener en algún momento hasta más de 500 entidades de intermediación financiera. Pero en 1984-85 hubo un proceso de recomposición.

-Muchas de esas entidades eran o se comportaban como prestamistas de la calle…

Efectivamente. Luego, con la ley Monetaria y Financiera en el 2002, se tuvieron que acoger a procesos de transformación o fueron desapareciendo. Es un mercado con una alta concentración por el lado de la oferta, pero por el lado de la demanda los usuarios están muy fragmentados. La Superintendencia es el árbitro para crear el mejor equilibrio entre los proveedores financieros y los usuarios financieros. Ahí a veces se dan una serie de expectativas porque, francamente, la gente desconoce el marco legal. La ley Monetaria y Financiera tiene una visión muy pro mercado, de oferta y demanda, y de que los precios y demás se fijen conforme a las condiciones del mercado. Lo que sí tratamos de hacer es darle la publicidad debida y que, en base a esta, haya mayor transparencia.

-Un mercado en el que en realidad no hay mucha competencia…

Eso es real. Y salta a la vista en el tema de las tarjetas de crédito. Todos tienen básicamente la misma tasa, creo que un 56 %, en promedio. Lo que hemos querido motivar es que desde la misma banca vaya surgiendo esa competencia. Veo que los bancos más pequeños o medianos podrían tratar de hacerla, atreverse a competir por ahí. Lamentablemente, muchos se montan sobre las decisiones de los más grandes. Y no tenemos, digamos, toda la innovación que uno desearía.

-¿Banreservas no es una competencia desleal?

Tiene su ventaja, pero también tiene su compromiso. Supongo que se refiere a competencia desleal por el tema de la nómina pública o por lo del Tesoro… Asumir la nómina del Estado también obliga a unos compromisos de servicios, de presencialidad, o de canales o sucursales donde tienes que estar no solamente para la nómina de los empleados activos, también de los pensionados, y de tener presencia en todo el país. Tiene sus implicaciones.

Ahora, que si el Estado, Hacienda, se ha blindado con colchones de liquidez muy altos ante todo este tema de incertidumbre que teníamos, y esa liquidez se termina depositando en el Banco de Reservas… Eso le ha dado alguna ventaja competitiva en relación a los demás. Pero es también el marco legal bajo el cual trabajamos, que el Banco del Tesoro, el Banco del Estado, hasta la cuenta República Dominicana, es una sola.

-¿El caso de Banreservas es una excepción?

El tema de la banca estatal teniendo un rol importante a nivel de una economía no es algo único. De hecho, Uruguay, Chile, Guatemala, Costa Rica los tienen. Lo que sí tratamos de hacer es medirlo con la misma vara con que medimos a la banca privada. Y la información es pública: ahí están los estados financieros auditados.

-¿A los bancos privados les molesta esta situación?

Es que hay ventajas y desventajas. Yo creo que sí tenemos una mayor expectativa de lo que el banco del Estado puede jugar en el mercado financiero. Y esa expectativa, en cierta forma, se ha venido cumpliendo.

-¿Ejemplo?

En un momento nos propusimos eliminar los desiertos bancarios, que son zonas, generalmente rurales, sin acceso cercano a ningún punto de servicio financiero. Buscábamos que hubiera, al menos, un subagente bancario en todas partes e, idealmente, una sucursal. Porque en esas comunidades todavía pesa el efectivo y la transaccionalidad presencial. Hicimos un levantamiento territorial, lo presentamos al sector y motivamos al Banco de Reservas, que asumió el reto de instalar un subagente o una sucursal en esos sitios. Lo hemos logrado.

Esa iniciativa, supongo, va aliada al empeño de bancarizarnos a todos.

De un 53 % de bancarización ya estamos con un 65 %. Hay que reconocer algo al Banco de Reservas. Nosotros establecimos los elementos de una cuenta básica y el Banco de Reservas nos ayudó habilitando ese producto. Ahora, quisiera que hubiera mayor competencia y ver una oferta más diferenciada del Banco de Reservas, pero no le corresponde a un Superintendente darle lineamiento de precios a las entidades


Inés Aizpún es una periodista dominicana y española. Ha recibido el premio Caonabo de Oro, el Premio de la Fundación Corripio de Comunicación por su trayectoria, y el premio Teobaldo de la Asociación de Periodistas de Navarra.