Dominicanos sentaron precedente de protestas por muerte de compatriota a manos de Policía
En julio de 1992, el oficial Michael O´Keefe mató a Kiko García, de 23 años de edad, y fue absuelto.
NUEVA YORK. Al igual que en los recientes casos de Michael Brown y Eric Garner, un policía del cuartel 34 en el Alto Manhattan, Michael O´ Keefe, mató al dominicano José García Flores (Kiko), de 23 años de edad, en el lobby del edificio 502 Oeste, de la calle 162, donde vivía la víctima, alegando que había sacado un revólver calibre 38 para dispararle cuando trató de detenerlo por sospechas de narcotráfico.
A pocos días del asesinato de García, quien era nativo de San Francisco de Macorís, el oficial O´Keefe, fue absuelto de cargos de homicidio por el Gran Jurado que investigó el caso.
El 2 de julio de 1992, desde las primeras horas de la noche, el barrio de Washington Heights (Alto Manhattan), el de mayor población dominicana en el exterior, comenzó a arder. La ira se atizó cuando más de 200 manifestantes, se apostaron frente al cuartel 34 en la avenida Broadway y la calle 186, pero fueron contenidos por policías antimotines. A las 7:30 de la noche, estalló la violencia.
Cientos de manifestantes se lanzaron a las calles portando banderas, ramas de árboles, afiches, banderolas y carteles, y lanzando consignas contra la Policía y el sistema judicial de Estados Unidos.
Cientos de neumáticos fueron quemados en medio de las principales arterias comerciales, como las avenidas Saint Nicholas, Broadway, Fort Washington, las calles 181, 183, 196, 162, 163 y muchas otras, en una imagen de disturbios que siguió a los ocurridos en Los Angeles, después del asesinato del camionero negro Rodney King a manos de otro policía, en abril de 1992.
Los dominicanos perdieron el control y muchos exhibían bolsas y hasta medias con polvos blancos, simulando "cocaína", por la acusación contra García.
Docenas de comercios fueron saqueados, al igual que vehículos privados y carros patrulleros de la Policía, además de contenedores de basura.
Las movilizaciones, cubiertas por este reportero para el periódico Impacto Latin News, no podían ser más caóticas. Cientos de policías antimotines fueron enviados a las calles del barrio dominicano y el cuartel 34, el único existente en la zona para esa época, tuvo que ser reforzado con agentes de numerosos precintos de la ciudad.
Montones de basura, desperdicios, piedras, pedazos de madera, tubos y otros objetos bloqueaban las vías, mientras por la estructura física de la metrópolis el fuerte el humo y el hedor que salían de las gomas, los carros y los objetos quemados, eran asfixiantes.
En la primera jornada, la Policía reportó que 15 personas resultaron heridas en medio de los disturbios.
Hacia las 1:30 de la madrugada, la Policía dijo que sólo 11 personas habían sido detenidas, en tanto, la consigna de "¡Policía Asesino!" y "¿Quién mató a Kiko García?: la maldita policía", estremecían con sus ecos las edificaciones del Alto Manhattan.
Mientras las protestas, disturbios y saqueos entraban en calor. Las imágenes le daban la vuelta al mundo a través de las cadenas de televisión. Los detenidos eran acusados de conducta desordenada, incendios y destrucción de la propiedad.
Al Sur de la calle 135 la violencia llegó a tal nivel que un helicóptero de la policía que sobrevolaba el área, tuvo que regresar a la base, debido a que fue impactado por disparos.
El francomacorisano Dagoberto Pichardo, murió al caer de la azotea de uno de los edificios en la calle 172 y la avenida Audubon, aunque líderes de las protestas acusaron a la Policía de haberlo lanzado al vacío durante una supuesta persecución.
Se le acusó de tirarles botellas a policías que reprimían las protestas. En la calle 166 Oeste, se informó que un hombre fue sacado a la fuerza de su vehículo, golpeado, y que el carro fue quemado.
Los disturbios comenzaron con una marcha pacífica encabezada por el entonces concejal del distrito 10, Guillermo Linares. El alcalde David Dinkins (primer afroamericano electo en el cargo), temblaba de preocupación y temor, debido a que en pocos días, se celebraría la convención demócrata en Nueva York.
A las 11:30 de la noche, el alcalde apareció en el ahora canal 41, entonces WXTV, para llamar a la calma, pero nadie le hizo caso, a pesar de que estuvo acompañado por parte del liderazgo dominicano, entre ellos Linares y el actual senador estatal Adriano Espaillat. El alcalde prometió nombrar un fiscal especial.
El agente O´ Keefe, fue acusado por los comunitarios de aceptar sobornos de narcotraficantes para protegerlos. Se dijo que en muchos casos, les quitaba los narcóticos y el dinero, y los arrestaba. Se le sindicó como un "enemigo" de las minorías, acostumbrado a fabricar acusaciones sin evidencias.
El alcalde se reunió con la familia de Kiko en el apartamento en el que vivía junto a su madre y una hermana.
El Policía dijo que García, sacó un revólver Smith & Wesson calibre .38 para dispararle, por lo que él y dos colegas tuvieron que responder.
Le disparó dos veces al dominicano y el forense notificó que García ya estaba inconsciente cuando le dieron los balazos.
El 22 de septiembre de 2004, la madre de la víctima, Regina García, recibió $170.600 dólares como compensación por falso arresto en la Corte Suprema de Manhattan.
Cientos de manifestantes se lanzaron a las calles portando banderas, ramas de árboles, afiches, banderolas y carteles, y lanzando consignas contra la Policía y el sistema judicial de Estados Unidos.
Cientos de neumáticos fueron quemados en medio de las principales arterias comerciales, como las avenidas Saint Nicholas, Broadway, Fort Washington, las calles 181, 183, 196, 162, 163 y muchas otras, en una imagen de disturbios que siguió a los ocurridos en Los Angeles, después del asesinato del camionero negro Rodney King a manos de otro policía, en abril de 1992.
Los dominicanos perdieron el control y muchos exhibían bolsas y hasta medias con polvos blancos, simulando "cocaína", por la acusación contra García.
Docenas de comercios fueron saqueados, al igual que vehículos privados y carros patrulleros de la Policía, además de contenedores de basura.
Las movilizaciones, cubiertas por este reportero para el periódico Impacto Latin News, no podían ser más caóticas. Cientos de policías antimotines fueron enviados a las calles del barrio dominicano y el cuartel 34, el único existente en la zona para esa época, tuvo que ser reforzado con agentes de numerosos precintos de la ciudad.
Montones de basura, desperdicios, piedras, pedazos de madera, tubos y otros objetos bloqueaban las vías, mientras por la estructura física de la metrópolis el fuerte el humo y el hedor que salían de las gomas, los carros y los objetos quemados, eran asfixiantes.
En la primera jornada, la Policía reportó que 15 personas resultaron heridas en medio de los disturbios.
Hacia las 1:30 de la madrugada, la Policía dijo que sólo 11 personas habían sido detenidas, en tanto, la consigna de "¡Policía Asesino!" y "¿Quién mató a Kiko García?: la maldita policía", estremecían con sus ecos las edificaciones del Alto Manhattan.
Mientras las protestas, disturbios y saqueos entraban en calor. Las imágenes le daban la vuelta al mundo a través de las cadenas de televisión. Los detenidos eran acusados de conducta desordenada, incendios y destrucción de la propiedad.
Al Sur de la calle 135 la violencia llegó a tal nivel que un helicóptero de la policía que sobrevolaba el área, tuvo que regresar a la base, debido a que fue impactado por disparos.
El francomacorisano Dagoberto Pichardo, murió al caer de la azotea de uno de los edificios en la calle 172 y la avenida Audubon, aunque líderes de las protestas acusaron a la Policía de haberlo lanzado al vacío durante una supuesta persecución.
Se le acusó de tirarles botellas a policías que reprimían las protestas. En la calle 166 Oeste, se informó que un hombre fue sacado a la fuerza de su vehículo, golpeado, y que el carro fue quemado.
Los disturbios comenzaron con una marcha pacífica encabezada por el entonces concejal del distrito 10, Guillermo Linares. El alcalde David Dinkins (primer afroamericano electo en el cargo), temblaba de preocupación y temor, debido a que en pocos días, se celebraría la convención demócrata en Nueva York.
A las 11:30 de la noche, el alcalde apareció en el ahora canal 41, entonces WXTV, para llamar a la calma, pero nadie le hizo caso, a pesar de que estuvo acompañado por parte del liderazgo dominicano, entre ellos Linares y el actual senador estatal Adriano Espaillat. El alcalde prometió nombrar un fiscal especial.
El agente O´ Keefe, fue acusado por los comunitarios de aceptar sobornos de narcotraficantes para protegerlos. Se dijo que en muchos casos, les quitaba los narcóticos y el dinero, y los arrestaba. Se le sindicó como un "enemigo" de las minorías, acostumbrado a fabricar acusaciones sin evidencias.
El alcalde se reunió con la familia de Kiko en el apartamento en el que vivía junto a su madre y una hermana.
El Policía dijo que García, sacó un revólver Smith & Wesson calibre .38 para dispararle, por lo que él y dos colegas tuvieron que responder.
Le disparó dos veces al dominicano y el forense notificó que García ya estaba inconsciente cuando le dieron los balazos.
El 22 de septiembre de 2004, la madre de la víctima, Regina García, recibió $170.600 dólares como compensación por falso arresto en la Corte Suprema de Manhattan.