El Centro León Conmemora los 100 años de Vela Zanetti

Es considerado el muralista más importante del país y uno de los más destacados del mundo

Pedro José Vega, Tony Caro y Rafael Emilio Yunén.

SANTIAGO.Previo al fusilamiento de su padre por el régimen de Franco, el alcalde amigo de la familia, le otorga una concesión, el favor consistió en meterlo de contrabando en la cárcel para que pasara la última noche con su papá, al día siguiente su padre es ejecutado, y poco después el joven sale en calidad de exiliado por Europa, hasta que el destino lo trajo a estas tierras donde José Vela Zanetti se desarrolla como el muralista más importante del país y uno de los más destacados del mundo.

El episodio es una de las tantas anécdotas que el ingeniero Tony Caro narró durante un encuentro organizado por el Centro León a propósito del centenario del nacimiento del reconocido pintor de murales, quien tuvo una relación prácticamente de hermanos con la familia Caro-Ginebra, durante toda su estadía en el país y aún después de su retorno a España décadas después.

Tony Caro describió que la decisión de ser pintor la tomó durante su infancia cuando viajó a Florencia, Italia, y quedó impresionado por las obras de los grandes maestros. Dijo que sufrió mucho durante el exilio en Francia, donde los desterrados los destinaban a campos de concentración, pero luego un amigo lo ayudó llevándolo a Italia y es allí donde lo ponen en contacto un cónsul dominicano quien lo trae al país como parte del programa de apertura a los extranjeros que tenía Trujillo para "enfriarse" en el plano internacional.

José Vela Zanetti llegó a Puerto Plata con 7 dólares en el bolsillo de ahí se va a Santo Domingo y se aloja en una casucha cerca de la familia Caro-Ginebra y comienza a trabajar sobre trozos de madera y playwood que les regalaban sus vecinos y otras personas, sus obras las vendía a 5 y 10 pesos.

En una ocasión, el arquitecto José Antonio Caro Álvarez, padre de Tony, lo agregó a la nómina de sus empleados en una obra que hacía para el estado donde lo colocó como carpintero para que pudiera recibir un pago de 15 pesos por un trabajo de pintura que le hacía.

"Su primer mural lo pinta en Puerto Rico en la Universidad de Santurce donde le pidieron hacer la última cena. Él decide pintar a Jesús como un hombre normal cenando con sus amigos, una obra totalmente diferente a la que acostumbramos ver. Mientras estaban en el acto, el paño que lo cubría se rodó y una religiosa protestó diciendo qué esa no era la Santa Cena, y a partir de ahí se armó un lío tremendo que aunque el párroco lo defendió, terminaron borrando el primer mural de Zanetti en América". El primero en el país, fue "La construcción y destrucción del templo de Salomón", realizado para la logia Cuna de América en la Zona Colonial.



Previo a las palabras del arquitecto Caro, el director general del Centro Rafael Emilio Yunén, presentó la vida del destacado muralista, tomando como referencia las críticas de Danilo de los Santos, Marinne Tolentino y Paula Gómez.

Para el historiador Danilo de los Santos el arte mural en la sociedad dominicana empezó su desarrollo durante la dictadura de Trujillo y puede asociarse a la enorme influencia que tenía el muralismo mexicano a mitad del siglo XX. Sus inicios coinciden con la llegada de los artistas europeos que se exilian en el país a partir de 1939. Entre todos los maestros españoles que podían dedicarse a la manifestación muralista sobresalió José Vela Zanetti quien enseñó a muchos dominicanos las técnicas del mural. 

 Vela Zanetti había hecho algunos murales en España antes de llegar al país. Una vez aquí, cuando tenía 28 años, Vela Zanetti reinició esa experiencia en 1941 con el mural sobre "La construcción y destrucción del templo de Salomón", realizado para la logia Cuna de América. En 1944 ganó un premio en la Bienal de Santo Domingo con el óleo "Los mártires del Cercado". Esta tela mural fue robada y posteriormente seccionada para ser vendida clandestinamente por pedazos.


La crítica y curadora de arte Paula Gómez realizó un inventario de toda la producción de murales en el país y allí se demuestra que, en un lapso de tan solo 5 años, Vela Zanetti realizó 40 murales alegóricos y narrativos cuyas temáticas iban desde lo religioso hasta lo histórico y costumbrista. Sus obras se localizaron en San Cristóbal, Barahona y Santo Domingo.

Entre 1951 y 1960, Vela Zanetti produjo 60 murales llevando el procedimiento del mural al mosaico, sobre todo para exteriores. Se recuerda el inmenso mural de 400 metros cuadrados que terminó en 1952 para el Partido Dominicano, el cual fue totalmente destruido al finalizar la tiranía trujillista en 1961. También para 1952 realizó 12 óleos sobre lienzo mural que trataban temáticas de la historia y otros asuntos sociales y que se ubicaron en el Monumento a los Héroes de la Restauración en Santiago de los Caballeros. Al año siguiente pintó 4 murales adicionales con escenas costumbristas para ese mismo Monumento.

Otros edificios que acogieron sus obras fueron el Palacio Nacional de Bellas Artes, la Secretaría de Estado del Trabajo, el Centro de los Héroes (la Feria), la Universidad de Santo Domingo, la Basílica de Higüey y algunas residencias particulares como la del Arquitect José Caro Alvarez donde realizó un mural de escenas dominicanas.

Entre 1951-1953 fue becado por la Fundación Guggenheim y así fue que recibió el encargo de hacer un mural en el edificio de las Naciones Unidas localizado en Nueva York. Tanto en su viaje a Estados Unidos, como posteriormente en México, Vela Zanetti se identificó como "un artista de la República Dominicana".

Por toda esta enorme producción, Vela Zanetti es considerado como un pintor dominicano sobre todo en la época correspondiente al 1944-1960. Los últimos registros de murales de Vela Zanetti en el país datan de 1974 cuando realizó dos lienzos-murales pintados en acrílica por encargo del Banco BHD.

Vela Zanetti llegó a pintar unos 140 murales, siendo el 70% de ellos realizado en nuestro país. Todos fueron integrados a diferentes ambientes arquitectónicos de España, República Dominicana, México, Colombia, Puerto Rico, Suiza y Estados Unidos, a los cuales hemos de sumar los incontables bocetos y estudios preparatorios.

Pero no todo fue murales. La pasión guio igualmente sus cuadros de caballete, sus formatos más modestos, que de todos modos sugieren, por tema y tratamiento, la escala de la monumentalidad y una apologética del hombre, cualquiera que sea su origen y su raza.

Como se puede constatar en la exposición antológica itinerante que actualmente organiza el Ayuntamiento de Burgos como homenaje al centenario de su nacimiento, Vela Zanetti muestra la versatilidad y la universalidad a lo largo de toda su trayectoria. Su cosmogonía pictórica fue capaz de contener y expresar una epopeya o una dramática canción de gestas, pero también incluyó otra poesía, ligera como la ofrenda de una flor de cayena, o frutal como un bodegón del trópico.

Basada en lo anterior, Marianne de Tolentino considera a Vela Zanetti como un artista extensamente culto, admirador de El Greco, Zurbarán, Velázquez, Sorolla, como también de Goya y Picasso, dueño del legado renacentista y clásico, mago de la anatomía, colorista sutil y luminoso. Siguiendo sus ideas, Vela Zanetti posee una personalidad plástica inconfundible ya que enriqueció el realismo con la vehemencia estremecedora del expresionismo y las investigaciones geometrizantes del cubismo.

Ahora bien, la plenitud, siempre retada y alcanzada, asciende tal vez a su clímax, cuando Vela Zanetti dibuja y pinta a los humildes, a mujeres y hombres del campo, que transmiten en sus rostros lisos o surcados, la fuerza y la generosidad de la tierra. Nadie como él, en la República Dominicana, ha mostrado la epopeya cotidiana del mundo rural, su dinámica o su sosiego, su trabajo, sus costumbres... desde los ritmos de la vida hasta los ritmos de la pintura. El campesino caribeño late en sus cuadros, con la misma vitalidad que el labrador español. Igual dignidad y nobleza se lee en sus rasgos. Las manos y los pies, "escritos" por un virtuoso, metaforizan el poder de la entrega y la verdad.



Esta consideración escrita por Marianne en 1999 ha sido ratificada en estos meses por la historiadora española Pilar Alonso Abad, Comisaria de la exposición de Burgos, quien afirma que "Vela Zanetti trabajó todas las técnicas pictóricas y abordó todas las temáticas, destacando un denominador común: la dignidad del hombre, del hombre sencillo, esforzado, heroico, al que homenajeó en todas sus etapas y universalizó, huyendo de la idealización, para apostar por los rostros del pueblo."

A los 74 años, Vela Zanetti recibió el cotizado premio Castilla y León de las Artes. Se sentía feliz y estimulado, pero cuentan que su reacción más significativa fue decir y repetir: "Quiero seguir pintando"... Durante doce años más, él cumpliría esa voluntad, continuaría pintando, a la vez que nunca cesó de batallar por la preservación de las obras de arte y los derechos del artista.

Su desaparición física ocurrió en 1999, cuando tenía 86 años. Como bien concluye Marianne: "es una suerte que la mayoría de sus obras sigan siendo accesibles al pueblo dominicano en muros institucionales de nuestro país. Ellas perennizan su memoria y hoy, más que nunca, es un deber colectivo preservarlas como lo que son: tesoros del patrimonio nacional".

Tony Caro expresa que el connotado artista murió solo en la casona que tenía en su lugar de nacimiento en Burgos, donde vivía en compañía de un gato y un perro, en parte por su mal genio, y porque esposa, quien sufría de asma debió vivir en Madrid, donde hacía menos frio.

"Al final él sólo hacía pintura de caballete, pues no podía subirse a pintar los murales, un día bajando una de las escaleras, su gato se le atravesó, el cayó y se hizo algunas lesiones de las cuales no se pudo recuperar".

En el encuentro que contó con invitados, especialmente de Santo Domingo, agotó un turno el coordinador de Exposiciones del Centro León quien habló de la Puerta en Valor del Fondo María Ugarte de Cultura y Arte y dentro del desglose de los ítems donados por la célebre escritora al Centro León, y que contiene más de doscientas entradas relacionadas con el pintor y muralista español.

Pedro José Vega, Coordinador de Exposiciones y Colecciones del Centro León, trabajó los documentos relacionados con Vela Zanetti en los archivos de María Ugarte mostrando a los presentes algunos de estos ítems, entre los que se incluyeron materiales audiovisuales que abordaban la trayectoria y vida del artista.

La extensa documentación que conforma este Fondo consiste básicamente en artículos para la prensa y para revistas locales, artículos de doña María Ugarte para el programa "Revista de noticias" de Tele Antillas, artículos de prensa y fotografías de medios escritos españoles, artículos inéditos de variada autoría, catálogos, correspondencia de Vela Zanetti a doña María Ugarte, así como un grupo de cartas relacionadas con el artista, de varias personas que tuvieron estrecha relación con él. Entre estas cabe destacar al Arq. José Antonio Caro Álvarez y su hijo, el Arq. José Antonio Caro Ginebra (Tony)", este último facilitador invitado quien relató durante el encuentro anécdotas, vivencias que permitieron a los presentes conocer detalles de la vida del artista y maestro burgalés.

Esta actividad se llevó a cabo gracias al apoyo de la Fundación Eduardo León Jimenes y Cerveza Presidente.

Más sobre José Vela Zanetti

Hijo de un veterinario republicano y de una madre, de origen italiano, muy devota, siendo niño, sus padres se trasladaron a León, donde se inicia junto con Manuel Bartolomé Cossío y José Ramón Zaragoza, realizando allí su primera exposición en 1931 en el Palacio de los Guzmanes, junto a Modesto Sánchez Cadenas. En 1933 la Diputación Provincial de León lo becó, permitiéndole visitar Italia para conocer la técnica de pintura en fresco.

Como consecuencia de la Guerra Civil Española hubo de exiliarse a América, donde permaneció desde 1939 hasta 1960. Residió más de una década en la República Dominicana donde pintó innumerables obras, entre ellas más de cien murales. Dirigió la Escuela Nacional de Bellas Artes en Santo Domingo, de la cual fue uno de los fundadores.Visitó Puerto Rico, México, Colombia y Estados Unidos. Dijo en una ocasión que su propósito como artista «fue siempre romper el esquema de superficial», de que era «sólo un pintor de campesinos».

Durante su estancia en la República Dominicana, realizó obras en diferentes ciudades, resaltando los murales del Monumento de Santiago, del Palacio de Justicia en Santo Domingo, del Banco Central, de la Biblioteca Nacional, del otrora Teatro Ercilia en Barahona, y de la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia en Higüey.