El negocio de franquicias cae en picada

Reducen sus pedidos al exterior y los márgenes de beneficio para poder subsistir a duras penas y enfrentar una crisis económica que mantiene a casi todos con la soga al cuello

Las franquicias sobreviven recurriendo a múltiples estrategias.
Santo Domingo. Nadie da cifras, pero lo que está a la vista no precisa de espejuelos: el negocio de las franquicias en República Dominicana cae en picada como fruto de los estragos que causa la crisis económica.

Prestigiosas tiendas de afamadas firmas internacionales han cerrado sus puertas al exigente mercado criollo y otras se han visto compelidas a reducir significativamente sus márgenes de beneficio, los pedidos y el volumen de mercancía, ante la baja que las ventas han experimentado este año debido a la inflación y la pérdida del poder adquisitivo.

El dominicano, que se preció durante más de un lustro de no tener que viajar al exterior para conseguir unos zapatos Bally, el perfume más reciente de Yves Saint Laurent o la elegancia de los muebles Hurtado, hoy cambia sus hábitos y vuelve la mirada hacia los productos locales.

Mientras el consumo de whisky producido en el extranjero disminuye un 50%, la ingestión de ron se dispara a la estratosfera. Lo mismo pasa con las servilletas Victoria, el papel de baño Níveo y los esquimalitos Skim Ice que llevan varios meses ocupando el lugar de los grandes señores del mercado.

Y es que, aún si la preferencia por lo importado desde otras tierras es firme, el consumidor ya sólo está comprando en época de rebajas.

Marisol Frías de Bonetti, una de las accionistas de la franquicia de ropa española Mango, que posee más de 650 tiendas alrededor del mundo, lo confirma: "Las ventas en esta temporada de rebajas se triplicaron porque eso es lo que la gente busca en tiempos de crisis".

Sin embargo, admite que durante el mes de octubre, las visitas a la tienda localizada en la Torre Acrópolis se redujeron significativamente, lo que atribuye a la incertidumbre que prevalece respecto a si habrá nuevas alzas del dólar.

"El margen de beneficio es muy bajito. Hemos tenido que asumir el alza de los impuestos en razón de que yo no puedo, porque hoy subió la tasa del dólar o el euro, subir los precios. Lo que está en tienda no se sube más. Si tengo que perder, pierdo", expuso Frías de Bonetti.

A la representante en el país de la firma Hugo Boss, Salma Matos, le está ocurriendo algo parecido. "A la fecha, los ingresos que hemos percibido son menores que los obtenidos el año pasado", apunta.

La crisis, sin embargo, no afecta a todos los ramos del sector de la misma manera. Carlos Coll, de Remax Santo Domingo, cuenta que los problemas financieros y cambiarios que ha enfrentado el país en lugar de ir en desmedro del renglón inmobiliario, lo han beneficiado.

Las ventas de apartamentos han tenido en 2003 su gran año. Coll aclara, sin embargo, que no ha sido una venta reflejo de una economía creciente, sino de un pánico financiero que encuentra en los apartamentos un valor refugio frente a la progresiva devaluación del peso.

Al resto de los negocios, simplemente les ha ido mal.

[b]El peor momento para las franquicias[/b]

Vargas considera que si hay una verdad irrefutable actualmente es que "las franquicias están en su peor momento y que su futuro es incierto".

Irving Vargas, mercadólogo, asegura que en el país las reglas del juego no están claras para quien desea invertir y lamenta que la crisis mantenga en jaque a las franquicias, cerrando las que ya no pueden subsistir lo que reduce sus operaciones. Cita como ejemplo las firmas que ha perdido el mercado criollo: Stefanel, Tommy Hilfiger, Max Mara, Church’s Chicken y Miami Subs.