El tabaco creó sociedad del Cibao
SANTO DOMINGO. ¿Qué es lo que ha logrado que el tabaco dominicano ocupe estos días tantas páginas de prensa o que el mismo presidente Leonel Fernández defienda a un sector por el que nunca antes había mostrado interés? La respuesta es sencilla: un impuesto.
Corre en el Congreso de Estados Unidos una iniciativa presentada por los demócratas que afectaría a los cigarros dominicanos en un 53.3% de impuesto calculado en base al precio de importación. No se trata de un arancel, puesto que el DR-CAFTA no lo permitiría. Es un impuesto, ya en tierra estadounidense, que obligaría a los canales de distribución -si desean mantener los mismos márgenes de ganancia- a subir el precio al detalle en un 50%. El objetivo es recaudar 55,000 millones de dólares que serían aplicados a un seguro de salud que cubra a 3 millones de niños que ahora carecen de él.
Los fumadores, cree la bancada demócrata, conforman un grupo consumidor de alto poder adquisitivo y se lo puede permitir. Pero la Asociación de Productores de Cigarros de la República Dominicana (Procigar) no está tan segura. Hay fumadores de diferentes precios y escalas y probablemente el consumidor que fuma un cigarro de 3 dólares no está en capacidad de pagar casi 5 por el mismo. Han dado la voz de alarma y las cifras que presentan son preocupantes. Según sus cálculos, si las exportaciones de tabaco y cigarros dominicanos caen, el país perdería 18,000 empleos (5,000 en las fábricas y 13,000 en el campo). Nicaragua y Honduras están subidos en el mismo bote. La producción de tabaco y exportación de cigarros genera más de 300 millones de dólares anuales para República Dominicana, US$150 millones para Honduras y US$100 millones para Nicaragua.
Pero no sólo sufrirían los exportadores de las grandes marcas de fama mundial que elaboran su producto aquí. La integración vertical de tabaco hace de este rubro un mundo muy particular en el que las conexiones entre una y otra etapa, entre un eslabón y otro, son tan íntimas que es imposible separar el producto final del primer paso. Ese impuesto, cree Procigar, provocaría que las tabaqueras se vieran con un inventario suficiente para 4.5 años, en vez de los 3 previstos y ya en almacén. No sería necesario, pues, sembrar una sola mata de tabaco por un tiempo. Y de eso, de sembrar tabaco, viven más de 17,000 familias dominicanas. Si se suman los cosecheros, 100,000 personas participan en las labores del campo y de curación.
Quizá por eso anda Amílcar Romero tan preocupado por el tema, dando la voz de alarma en cuantos foros tiene voz y cabida.
Relaciones personales
El del tabaco es un negocio sustentado en unas relaciones personales y sociales muy particulares. El tabaco, explican Manolo Quesada y Hendrik Kelner, creó un determinado tipo de sociedad en el Cibao, "debido a que el tabaco es capaz de sostener una familia de cosecheros con poco terreno, porque incorpora inclusive la mano de obra familiar. Creó una sociedad de pequeños propietarios, de minifundistas, que en otro lenguaje es: hombres libres, porque aunque ellos no tuvieran los mejores resultados económicos, por lo menos tenían la capacidad de negociar".
P: ¿Cuánta tierra necesita poseer una familia para vivir del tabaco que cosecha?
R: Con 30 tareas es posible que una familia se mantenga. Llegó a haber más de 20,000 cosecheros. A diferencia del Cibao, en el Sur y en el Este, lo que se creó fue un tipo de sociedad diferente. En el Este eran hateros, con grandes extensiones de tierra, y el obrero confinado en el área de producción, en lo que hoy podemos decir que son los bateyes. No son propietarios y no tiene preocupación de lo que pase en el mundo, no tienen libertad de circulación hacia la ciudad.
P: Pertenecen a la tierra.
R: Pertenecen a la tierra. Mientras que el tabaquero iba a la ciudad, negociaba, compraba, poseía el valor del producto. Por eso el establecimiento en esa época comercial fue diferente. En Santiago el establecimiento fue tipo español, del local que recibía al comprador. En el Este fue más estilo árabe, o sea, de llevar el producto hacía las bodegas, hacía los bateyes. Los árabes por tradición milenaria son más eficientes -por sus desiertos y sus largas distancias-, en llevar el producto, distribuirlo. En Santiago era el establecimiento y la gente venía. Y eso formó un hombre diferente, con una mentalidad diferente. Por eso en el Cibao se da la revolución del 56 y la revolución de la Restauración y un concepto político más liberal. La región del Cibao ha sido tradicionalmente una región exportadora.
P: Pero entonces era una región sin puerto ni aeropuerto.
R: Exacto. Pero es de mentalidad exportadora. Por eso es que Santiago, sin puerto y sin aeropuerto, concentra la mayor cantidad de dominicanos que se involucran en la zona franca para exportar. No porque hubiera mejores condiciones geográficas aquí, sino porque existía una mentalidad exportadora. O sea, una actitud al riesgo. Una actitud para competir.
República Dominicana llegó a tener 200,000 tareas sembradas de tabaco en 1920. Entonces, más de 20,000 pequeños propietarios vivían del rubro. Hoy están sembradas alrededor de 100.000 tareas.
Los pequeños cosecheros juegan seguro. Su relación comercial con los fabricantes se mantiene a lo largo de los años y venden la cosecha por adelantado. Además, consiguen de las fábricas préstamos sin intereses a cinco años para mejorar sus ranchos y asesoría tecnológica gratuita. Los fabricantes/exportadores saben que el cigarro dominicano es un producto de una calidad que no se debe dejar al azar. Y así, no es de extrañar que un agricultor venda su cosecha de tabaco a la misma fábrica desde hace más de treinta años. Las relaciones que se entretejen van más allá del frío intercambio comercial.
Un análisis FODA
República Dominicana es el número 1 en el mundo en exportación de cigarros de alta calidad. Filipinas exporta más, pero es un producto menos valorado, en cigarros de máquina. No siempre fuimos los primeros. México, Jamaica, las Islas Canarias, de España, e inclusive Nicaragua fueron países punteros pero por diferentes razones perdieron la primacía. Las españolas Islas Canarias por razones de costos. Jamaica por problemas laborales y de costos. Nicaragua por problemas políticos, el embargo a los sandinistas y la inseguridad. La industria del tabaco es sensible a amenazas muy diversas.
Nuestras fortalezas son: una mejor imagen, mejor elaboración, marcas más prestigiosas, mejor gerencia, mejor distribución, oferta más amplia, mejor infraestructura de fábrica, empresas asociadas para la promoción, mejores características organolépticas de tabacos. ¿Son suficientes para mantener esta posición provilegiada?
Las debilidades no son pocas, ni se pueden ignorar: los costos son más altos, los precios más altos, dependencia de capas y capotes importados, pobre infraestructura de producción en el campo, deficiencia de laboratorios fitosanitarios, impuesto de importación más alto en algunos países.
Y siguiendo a este estudio FODA ¿cuáles serían nuestras oportunidades? El mercado potencial para cigarros a máquina. INTABACO, como facilitador de mejores infraestructuras y tecnología en el campo. El nuevo laboratorio del ISA, una alianza estratégica con SECTUR, los acuerdos de libre comercio. Y la sincerización de la tasa de cambio.
La tasa
Íntimamente ligadas al tema de la tasa de cambio llegan algunas de las amenazas: costos y precios más bajos en Centroamérica. Esta realidad es la que hace que no sea imposible pensar en un traslado de las más famosas marcas de tabaco dominicano (por lo que se dijo antes, en este negocio importa la marca, no el origen) a otras tierras. Además, en Centroamérica se ha dado una mejora continua de infraestructura y tecnología, ingresó antes al DR-CAFTA y ha trabajado en la mejora de su imagen.
Aquí Procigar se ha propuesto proteger e impulsar la industria del tabaco. Algunos de sus miembros como Kelner o Quesada, o León Jimenes, son tercera generación. Benjamín Menéndez es cuarta. Se entiende así, que para los tabaqueros dominicanos estemos hablando de algo más que un negocio. Entienden que para nuestro país el tabaco es una forma de vida y de organización social más profundamente arraigada y sólida de lo que las estadísticas y los cuadros económicos dejan traslucir. Ahora es el impuesto que se mueve en las cámaras estadounidenses. Pero también es la tasa de cambio, y la energía eléctrica, y las mayores exigencias de sanidad vegetal que la globalización impone. Y por encima de todo una cultura estatal que protege más a los que importan que a los que producen y exportan. Y ese es un problema de muchos.
Denominación de origen
La marca es lo que importa, no el origen. Curiosamente en el tabaco, al contrario de lo que ocurre en el vino, la denominación de origen no es lo importante. Lo que vende es la marca, la cara, el nombre detrás del cigarro. Porque es un producto artesanal, es el nombre del artesano el que se cotiza. Así, si las condiciones de competitividad en nuestro país empeoraran, (y no son especialmente buenas) los Davidoff, Fuentes, Fonseca, León Jiménes etc… podrían perfectamente marcharse a otras latitudes. Su nombre es su fuerza.
Los tabaqueros dominicanos entienden que para nuestro país el tabaco es una forma de vida y de organización social más profundamente arraigada y sólida de lo que las estadísticas dejan traslucir".
Pero no sólo sufrirían los exportadores de las grandes marcas de fama mundial que elaboran su producto aquí. La integración vertical de tabaco hace de este rubro un mundo muy particular en el que las conexiones entre una y otra etapa, entre un eslabón y otro, son tan íntimas que es imposible separar el producto final del primer paso. Ese impuesto, cree Procigar, provocaría que las tabaqueras se vieran con un inventario suficiente para 4.5 años, en vez de los 3 previstos y ya en almacén. No sería necesario, pues, sembrar una sola mata de tabaco por un tiempo. Y de eso, de sembrar tabaco, viven más de 17,000 familias dominicanas. Si se suman los cosecheros, 100,000 personas participan en las labores del campo y de curación.
Quizá por eso anda Amílcar Romero tan preocupado por el tema, dando la voz de alarma en cuantos foros tiene voz y cabida.
Relaciones personales
El del tabaco es un negocio sustentado en unas relaciones personales y sociales muy particulares. El tabaco, explican Manolo Quesada y Hendrik Kelner, creó un determinado tipo de sociedad en el Cibao, "debido a que el tabaco es capaz de sostener una familia de cosecheros con poco terreno, porque incorpora inclusive la mano de obra familiar. Creó una sociedad de pequeños propietarios, de minifundistas, que en otro lenguaje es: hombres libres, porque aunque ellos no tuvieran los mejores resultados económicos, por lo menos tenían la capacidad de negociar".
P: ¿Cuánta tierra necesita poseer una familia para vivir del tabaco que cosecha?
R: Con 30 tareas es posible que una familia se mantenga. Llegó a haber más de 20,000 cosecheros. A diferencia del Cibao, en el Sur y en el Este, lo que se creó fue un tipo de sociedad diferente. En el Este eran hateros, con grandes extensiones de tierra, y el obrero confinado en el área de producción, en lo que hoy podemos decir que son los bateyes. No son propietarios y no tiene preocupación de lo que pase en el mundo, no tienen libertad de circulación hacia la ciudad.
P: Pertenecen a la tierra.
R: Pertenecen a la tierra. Mientras que el tabaquero iba a la ciudad, negociaba, compraba, poseía el valor del producto. Por eso el establecimiento en esa época comercial fue diferente. En Santiago el establecimiento fue tipo español, del local que recibía al comprador. En el Este fue más estilo árabe, o sea, de llevar el producto hacía las bodegas, hacía los bateyes. Los árabes por tradición milenaria son más eficientes -por sus desiertos y sus largas distancias-, en llevar el producto, distribuirlo. En Santiago era el establecimiento y la gente venía. Y eso formó un hombre diferente, con una mentalidad diferente. Por eso en el Cibao se da la revolución del 56 y la revolución de la Restauración y un concepto político más liberal. La región del Cibao ha sido tradicionalmente una región exportadora.
P: Pero entonces era una región sin puerto ni aeropuerto.
R: Exacto. Pero es de mentalidad exportadora. Por eso es que Santiago, sin puerto y sin aeropuerto, concentra la mayor cantidad de dominicanos que se involucran en la zona franca para exportar. No porque hubiera mejores condiciones geográficas aquí, sino porque existía una mentalidad exportadora. O sea, una actitud al riesgo. Una actitud para competir.
República Dominicana llegó a tener 200,000 tareas sembradas de tabaco en 1920. Entonces, más de 20,000 pequeños propietarios vivían del rubro. Hoy están sembradas alrededor de 100.000 tareas.
Los pequeños cosecheros juegan seguro. Su relación comercial con los fabricantes se mantiene a lo largo de los años y venden la cosecha por adelantado. Además, consiguen de las fábricas préstamos sin intereses a cinco años para mejorar sus ranchos y asesoría tecnológica gratuita. Los fabricantes/exportadores saben que el cigarro dominicano es un producto de una calidad que no se debe dejar al azar. Y así, no es de extrañar que un agricultor venda su cosecha de tabaco a la misma fábrica desde hace más de treinta años. Las relaciones que se entretejen van más allá del frío intercambio comercial.
Un análisis FODA
República Dominicana es el número 1 en el mundo en exportación de cigarros de alta calidad. Filipinas exporta más, pero es un producto menos valorado, en cigarros de máquina. No siempre fuimos los primeros. México, Jamaica, las Islas Canarias, de España, e inclusive Nicaragua fueron países punteros pero por diferentes razones perdieron la primacía. Las españolas Islas Canarias por razones de costos. Jamaica por problemas laborales y de costos. Nicaragua por problemas políticos, el embargo a los sandinistas y la inseguridad. La industria del tabaco es sensible a amenazas muy diversas.
Nuestras fortalezas son: una mejor imagen, mejor elaboración, marcas más prestigiosas, mejor gerencia, mejor distribución, oferta más amplia, mejor infraestructura de fábrica, empresas asociadas para la promoción, mejores características organolépticas de tabacos. ¿Son suficientes para mantener esta posición provilegiada?
Las debilidades no son pocas, ni se pueden ignorar: los costos son más altos, los precios más altos, dependencia de capas y capotes importados, pobre infraestructura de producción en el campo, deficiencia de laboratorios fitosanitarios, impuesto de importación más alto en algunos países.
Y siguiendo a este estudio FODA ¿cuáles serían nuestras oportunidades? El mercado potencial para cigarros a máquina. INTABACO, como facilitador de mejores infraestructuras y tecnología en el campo. El nuevo laboratorio del ISA, una alianza estratégica con SECTUR, los acuerdos de libre comercio. Y la sincerización de la tasa de cambio.
La tasa
Íntimamente ligadas al tema de la tasa de cambio llegan algunas de las amenazas: costos y precios más bajos en Centroamérica. Esta realidad es la que hace que no sea imposible pensar en un traslado de las más famosas marcas de tabaco dominicano (por lo que se dijo antes, en este negocio importa la marca, no el origen) a otras tierras. Además, en Centroamérica se ha dado una mejora continua de infraestructura y tecnología, ingresó antes al DR-CAFTA y ha trabajado en la mejora de su imagen.
Aquí Procigar se ha propuesto proteger e impulsar la industria del tabaco. Algunos de sus miembros como Kelner o Quesada, o León Jimenes, son tercera generación. Benjamín Menéndez es cuarta. Se entiende así, que para los tabaqueros dominicanos estemos hablando de algo más que un negocio. Entienden que para nuestro país el tabaco es una forma de vida y de organización social más profundamente arraigada y sólida de lo que las estadísticas y los cuadros económicos dejan traslucir. Ahora es el impuesto que se mueve en las cámaras estadounidenses. Pero también es la tasa de cambio, y la energía eléctrica, y las mayores exigencias de sanidad vegetal que la globalización impone. Y por encima de todo una cultura estatal que protege más a los que importan que a los que producen y exportan. Y ese es un problema de muchos.
Denominación de origen
La marca es lo que importa, no el origen. Curiosamente en el tabaco, al contrario de lo que ocurre en el vino, la denominación de origen no es lo importante. Lo que vende es la marca, la cara, el nombre detrás del cigarro. Porque es un producto artesanal, es el nombre del artesano el que se cotiza. Así, si las condiciones de competitividad en nuestro país empeoraran, (y no son especialmente buenas) los Davidoff, Fuentes, Fonseca, León Jiménes etc… podrían perfectamente marcharse a otras latitudes. Su nombre es su fuerza.
Los tabaqueros dominicanos entienden que para nuestro país el tabaco es una forma de vida y de organización social más profundamente arraigada y sólida de lo que las estadísticas dejan traslucir".