Fase final del rescate del Parque Eugenio María de Hostos

El parque tiene una historia arquitectónica que lo convierte en patrimonio cultural del país

Con la inauguración prevista antes de finalizar este noviembre, el Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN) da los toques finales a los trabajos. Asegura que la huella arquitectónica original está preservada.

La que primero fuera Plaza Colombina y luego Parque Ramfis, será reinaugurada con el nombre que lleva desde que la Ciudad recuperó su nombre, al amparo del tiranicidio de 1961: Parque Eugenio María de Hostos, antes de que concluya noviembre de 2013.

De lo que fue el parque en 1935, cuando se inauguró como parte del conjunto urbano que concibió el arquitecto Guillermo González, habrá muchos espacios preservados, con rescates o intervenciones que han buscado salvaguardar en gran medida la concepción original.

Andrés Navarro, secretario general del ADN, da cuenta de la etapa final de las obras, con el apunte de que junto a la fuente, un mural del artista Manuel Toribio, sumará valor patrimonial a este espacio, que fue el primer parque infantil construido en la ciudad de Santo Domingo.

El parque tiene una historia arquitectónica que lo convierte en parte del patrimonio cultural del país, pero también una historia política, porque desde su cambio de nombre, hasta las reuniones que acogió en momentos en que la dictadura se tornaba irresistible para los ciudadanos de la Capital, es protagonista de muchos episodios citadinos.



Lo nuevo y lo preservado del parque legendario

El parque tendrá su fuente, que originalmente fue una piscina municipal, pero convertida en un espejo de agua. Las instalaciones hídricas garantizan el manejo de las aguas y su salubridad.

El suelo se remozó garantizando la preservación del diseño original, así como la base y los bordes de la fuente y las escalinatas.

También los gazebos que forman parte fundamental del perfil del parque, mantendrán su protagonismo, con usos muy definidos: los dos cerrados, ubicados en el ala norte, se destinarán a los responsables de la seguridad. Uno lo ocupa la Policía Nacional y otro la Policía Distrital. Esta última va a manejar desde allí el centro de control del sistema de cámaras de seguridad con que se ha dotado la instalación.

El entorno social del parque ha sido tomado muy en cuenta para hacer de la instalación un lugar acogedor, que propicie un uso activo, y no solo pasivo, para la contemplación. Tomando en cuenta que en Gazcue, el Ensanche Lugo y Ciudad Nueva hay una población de la tercera edad considerable, se ha previsto dotar al parque de instalaciones que les sean útiles.

El ala Este del parque se orientará al uso de los niños, con estructuras para potenciar los juegos infantiles, mientras que el ala Oeste se destinará a los mayores, con la instalación de dos estaciones de gimnasio que respondan a las necesidades de estos.

A la jardinería, indica Navarro, se le ha dado un toque moderno, con especies que pueden desarrollarse en un ambiente salino. Algunos árboles legendarios en el lugar han sido robustecidos con la poda, pero otros, enfermos, han sido descartados para dar paso a nuevos brotes.

El alumbrado preservará en parte la atmósfera de las farolas que definían las luces y sombras de la obra original. Encargadas a una empresa española, los responsables de la intervención decidieron combinar dos tipos, incluyendo las de gran altura, para permitir mejor iluminación y seguridad.

El Bulevar Presidente Vicini fue remozado, igualmente, para rescatar la calidad del entorno y el paseo que colinda con el Obelisco y la sede del Ministerio de Cultura.

La inversión no ha sido suficiente para rescatar el parque en toda su extensión. Para una segunda fase quedarán el edificio central y el aparcamiento, según explica Navarro.

El parque contará con una propia agenda de animación, como ya se ha establecido en la playa de Güibia y en la Plaza Juan Barón.



Un parque con mucha historia

La Ordenanza que impuso el nombre del primogénito de Trujillo, Rafael Leonidas Trujillo Martínez al parque, evidencia la importancia que este espacio urbano tenía en la llamada Era.

En la Colección Bernardo Vega del Archivo General de la Nación están disponibles las copias de los Oficios de la Legación americana en Santo Domingo dirigidos al Secretario de Estado en Washington en la que informaban sobre el cambio de nombre de la plaza y las implicaciones políticas que tenía la disposición. Con las fechas 1935-01-12 y 1938-01-05, se muestran siete documentos, que abarcan 20 páginas. El primero es un escrito del secretario de la legación, James E. Brown Jr., en el que hace constar los detalles de la moción legislativa, presentada por seis miembros de la Cámara de Diputados.

"La altruista, merecida y bella resolución legislativa, designando Parque Ramfis a la Plaza Colombina", titulaba la edición del Listín Diario del 9 de enero de 1935, para reseñar la aprobación en el Congreso Nacional de la Ordenanza que daba el nombre de Parque Ramfis, a la Plaza Colombia, para honrar al coronel Trujillo Martínez.

El informe del diplomático reproducía el texto íntegro del diario, en el que también se pueden ver los considerandos. El segundo establece: "Esa Ordenanza confiere al Parque mencionado el nombre familiar y afectivo del coronel Rafael Leonidas Trujillo Martínez para testimoniar el cariño y la ternura que la Capital de la República profesa al tierno vástago del Generalísimo Dr. Rafael L. Trujillo Molina, Benefactor de la Patria y Hon. Presidente de la República, cuya ingente obra de gobierno le hace acreedor a la gratitud de sus conciudadanos".

En otros documentos también se hace referencia a las reuniones en espacios públicos que comenzaban a registrarse en la ciudad, incluido el Parque Ramfis. Se trata de informes policiales, que aludían a peñas de posibles desafectos al régimen.

La modernidad que trajo Guillermo González

El arquitecto Guillermo González concibió en la tercera década del siglo XX un parque que destellaba modernidad. Había regresado en la víspera (1930)al país, graduado del departamento de arquitectura de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Yale.

Navarro resalta la dimensión de la obra y lo que significó para una ciudad que, con las innovaciones de González, asumió perfiles modernos. Sus farolas, la escalinata y la silueta de la piscina, y la forma en que integraba el contorno marítimo son elementos que perviven en el tiempo.

La construcción original del parque, destacó Navarro, respondió a un rescate de la costa, del borde marítimo como espacio urbano. Hasta entonces, la ciudad crecía de espaldas al mar. Tanto así que los terrenos donde se levantó el parque, como parte del patio de la ciudad, fue zona de sepultura de los cientos de muertos que dejó el ciclón de San Zenón.

"El parque Eugenio Ma. De Hostos., Santo Domingo, se fundamenta en un esquema compositivo axial; fue programado para completar una perspectiva tridimensional desde la Avenida George Washington", consigna la página ARQHYS Arquitectura, de la Atlantic International University, en una reseña sobre la obra del consagrada padre de la Arquitectura Moderna Dominicana.

González, "demostró versatilidad estilística en el manejo tradicional de las viviendas y la modernidad de las edificaciones institucionales", apunta la Enciclopedia de Historia y Cultura del Caribe (EnCaribe).



Expectativas a la vista

La inauguración de la obra dará lugar a múltiples lecturas de los arquitectos dominicanos que comparten su trabajo en el terreno con la docencia y los foros de reflexión y debate en torno a su oficio.

Por ejemplo, en el Foro EspaciosUNPHU "Hablemos del Malecón...", celebrado en octubre de 2010, hay una advertencia que se puede leer en toda su extensión: "...Nos atrevemos a hacerle una sugerencia al equipo de diseño con respecto al proyecto de la restauración del Parque Eugenio Maria de Hostos, diseñado por Guillermo González en 1937 (sic) : cuidado con los colores!, la idea no es hacer un rescate colorido si no un rescate correcto".