García Fermín y Salcedo no logran limpiar entorno UASD

Denuncian que de noche se ejerce prostitución en tarantines

Estos negocios cercan a la UASD por las cuatro esquinas.
Santo Domingo. El rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Franklin García Fermín, y el alcalde Roberto Salcedo no han logrado sacar los negocios informales que gravitan en los alrededores de la academia, ni tampoco evitar que cada semana se instalen por lo menos dos.

Según denuncias, estos negocios al entrar la noche, se convierten en burdeles donde se practica el sexo, en puntos de drogas y escondites perfectos para que delincuentes esperen a sus víctimas.

Hace poco más de un año que sendas comisiones del cabildo y la UASD se reunieron para buscarle una salida a la situación, pero al parecer todo se quedó en ideas que nunca cuajaron.

En esa ocasión, el alcalde propuso que el sector privado construyera dos torres de apartamentos, pero las autoridades de la UASD se opusieron a la propuesta alegando que la zona no tiene espacio para obras de esta naturaleza.

Precisamente ayer, estudiantes de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y residentes en los alrededores acusaron al rector y al alcalde de permitir que los alrededores de la academia se conviertan en un arrabal, donde convergen todo tipo de negocios y basura.

En la llamada zona universitaria hay instalados 23 colmadones y 720 negocios informales que brindan servicios de comida, como yaniqueques, jugos, pan, yaboa y frituras, entre otros.

En ese sentido, la estudiante Mariana Contreras se quejó de que esta situación ha convertido a la UASD en un "corral de vacas", y agregó que de noche los tarantines cambian su estatus de vender comidas por el de ofertar servicios sexuales y hasta drogas.

En el caso de los colmadones, las autoridades de la UASD alegan que hay una ley que prohíbe este tipo de negocios dentro del perímetro universitario.

Ante este panorama, el arquitecto Ángel Sosa, director del Instituto Urbanístico de la UASD, sostiene que existe un proyecto, junto con el Ayuntamiento del Distrito Nacional para trasladar los negocios que operan en los alrededores de la academia.

El proyecto consiste en llevarlos al bulevar que construyó el cabildo en el Alma Mater, entre la Bolívar y José Contreras, pero según Sosa las autoridades del cabildo se olvidaron de la situación.

Martha del Rosario, una vecina, dijo que en horas de la noche, regularmente después de las diez, se escuchan quejidos sensuales que salen de algunos tarantines y que en otras ocasiones se ven grupos de jóvenes "en situaciones medio raras como si estuvieran negociando algo".

En tanto, el arquitecto Sosa indica que cada semana se colocan uno o dos negocios nuevos, "mientras el ayuntamiento no hace nada para retirarlos".

"Hemos propuesto que la UASD diseñe modernos kioskos y que el ayuntamiento los construya y se los venda a los propietarios de negocios para que éstos los paguen poco a poco", dijo el especialista.

Asimismo, Mario Peralta, médico residente en la zona, denunció que la falta de alumbrado permite que los tarantines se presten para que la delincuencia y vendedores de drogas se escondan para "atrapar a sus víctimas".

"Esto es un problema que debe ser resuelto entre la UASD, el ayuntamiento y la Policía, es un problema de todos, no de uno solo", dijo Peralta.

Dentro de la propuesta está no permitir que se estacionen cerca de la universidad lo que abarcaría las avenidas Abraham Lincoln, Máximo Gómez, el malecón y Bolívar. Incluso ya se conversó con la Autoridad Metropolitana del Transporte (Amet), que de concretizarse la propuesta, serían los encargados de no permitir que los conductores y choferes se parqueen en la zona.

Esto sería lo que regularmente se llama el "polígono académico" y ayudaría a bajar la densidad poblacional en la zona.

Ángel Sosa entiende que el proyecto podría llevarse a cabo si encuentra apoyo de las autoridades del cabildo y del propio gobierno.

Se queja de que tras la primera reunión entre las autoridades de la academia y el cabildo, estos últimos siempre tienen una excusa para no reunirse y tratar el problema.

En tanto, propietarios de negocios alegan que para trasladarse del lugar las autoridades deben garantizarles la estabilidad que tienen allí.

Frente a la UASD, por la avenida Correa y Cidrón se venden guineos, jugos, papas fritas, fritos verdes con salami o jamón, uvas, manzanas, mangos, pollo frito, avena y chocolate, sandwiches, empanadas, quipes y hasta bisuterías.