Abren los colegios electorales para las terceras legislativas de Túnez

Túnez, 6 oct (EFE).- Los colegios electorales abrieron hoy a las 8.00 de la mañana hora local (7:00 GMT) para las elecciones legislativas tunecinas, en la segunda jornada de un proceso democrático que comenzó el pasado 15 de septiembre con la primera vuelta de las presidenciales y concluirá el próximo domingo con la elección definitiva del nuevo jefe de Estado.

La segunda vuelta de las presidenciales, en la que competirán el jurista ultraconservador Kaïes Said y el populista magnate de la televisión actualmente en la cárcel Nabil Karoui, se celebrará con los resultados preliminares de la legislativas ya sobre la mesa, pues se prevé que se hagan públicos el próximo miércoles.

Hoy, más de 15.000 candidatos y cerca de 1.500 listas competirán por uno de los 217 escaños del Parlamento, en una consulta marcada por la fragmentación política, el descrédito de los partidos tradicionales, el auge del populismo y el nacionalismo conservador y la aparente apatía de los electores.

La abstención es una de las principales amenazas en unos comicios en los que parten como favoritos el partido conservador religioso islamista 'Ennahda', segunda fuerza en las elecciones de 2014, y 'Corazón de Túnez', la formación creada meses atrás por Karoui, un excolaborador del fallecido Beji Caïd Essebsi, en prisión preventiva desde agosto acusado de evasión fiscal y blanqueo de dinero.

Antiguo colaborador de 'Nidáa Tounis', la plataforma laica con la que Essebsi ganó los pasados comicios, Karoui se ha convertido en un ídolo de masas gracias a sus repetidas visitas a las zonas más empobrecidas de Túnez, donde ha repartido caridad y optado por un discurso populista antisistema convenientemente aireado por las cámaras de su televisión, Nessma TV, la que más audiencia tiene del país.

Ennahda, que ha perdido apoyos de forma sostenida desde las primeras elecciones post revolución de 2011, confía en que la presencia de su líder histórico, Rachid Ghannouchi, por primera vez en unas listas electorales y el apoyo que ha dado a la candidatura presidencial de Kaïes Said, que carece de partido, le sirvan para frenar la sangría.

Y para frenar el meteórico acenso de Karoui, que pesca votos en los mismos caladeros que la formación islamista y que está sabiendo utilizar la aguda crisis económica que padece el país y el respaldo tácito de Ennahda al gobierno de Yusef Chahed para crecer en zonas rurales y barrios de clase media depauperados.

Las proyecciones apuntan a la entrada de numerosos partidos pequeños en el Parlamento, algunos de nuevo cuño y otros de rancio abolengo, como la formación neodesturiana (escisión del nacionalismo anticoloniaista) de la abogada ultraderechista Abir Moussi, integrada por nostálgicos de la dictadura de Zinedin el Abedin Ben Ali, derrocado en 2011.

También prevén el hundimiento definitivo del partido gobernante 'Nidaa Tounis', que en los últimos dos años ha perdido más de dos terceras partes de sus diputados debido a las graves disensiones en su seno.

En este contexto, se espera un parlamento muy fragmentado en el que serán muy complejos y difíciles las negociaciones para la formación de gobierno.

Según la Constitución tunecina enmendada en 2014, el partido que gane las elecciones tendrá dos meses para presentar un Ejecutivo y lograr el respaldo de 109 diputados.

En caso de fracasar, el presidente de la República podrá encargar a una persona la formación de ese Ejecutivo, para lo que igualmente tendrá un plazo de dos meses y necesitará el respaldo de la mitad más de los diputados de la cámara.

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