Andrew Parsons, el modernizador del movimiento paralímpico
David Ramiro
Redacción deportes, 12 dic (EFE).- El brasileño Andrew Parsons seguirá cuatro años más al frente del Comité Paralímpico Internacional, un organismo al que desde su llegada en septiembre de 2017 está tratando de modernizar con políticas de accesibilidad e inclusión a través del deporte en todos los continentes.
Parsons (Río de Janeiro, Brasil; 1971) es el tercer presidente del Comité Paralímpico Internacional de la historia. Antes que él lo dirigieron el canadiense Robert Steadward (1989-2001) y el británico Philip Craven (2001-2017), impulsores de un movimiento que, en los últimos años, con el auge de las redes sociales y las telecomunicaciones, está en plena expansión.
El dirigente brasileño asumió el reto y desde el principio su línea de trabajo se basó en modernizar la entidad y ampliar su radio de acción para llegar a todos los rincones del planeta apoyando a los Comités locales, indiferentemente de su tamaño, presupuesto y estructura.
Durante su mandato se han celebrado en 2018 los Juegos Paralímpicos de invierno de PyeongChang (Corea del Sur) y este 2021 los de verano en Tokio (Japón).
Sus principales líneas de actuación durante este tiempo, según aseguró a EFE en una entrevista en agosto de este año, han sido 'expandir el movimiento paralímpico por todos los continentes acercándose a los diferentes Comités y federaciones nacionales, realizar programas de cooperación en diferentes lugares dónde los recursos económicos son menores y la firma de un acuerdo histórico con el Comité Olímpico Internacional para trazar una hoja de ruta estratégica común como mínimo hasta 2032'.
Uno de esos puntos estratégicos quedó reflejado durante los Juegos de Tokio, para los que el IPC difundió gratis lo más destacado del evento en 49 países del África Subsahariana que no podían pagar por los derechos de emisión, multiplicando considerablemente su alcance en términos de audiencia y conocimiento del deporte de personas con discapacidad.
Esa apuesta de Parsons por el continente espera que se vea refrendada en los Juegos Para-africanos, para los que se están llevando a cabo unas gestiones con los Comités Olímpicos Nacionales de África (ANOCA) con la intención de celebrarlos en Ghana en 2023.
El primer mandato de Parsons también ha estado marcado por la pandemia global de la COVID-19 que ha supuesto un impacto económico en las cuentas del IPC. En 2020, tras el aplazamiento de los Juegos, se redujo el presupuesto en un 5% y, aunque no hubo ingresos, no llegó a tener pérdidas porque ningún patrocinador se cayó y las televisiones con derechos ofrecieron una cobertura global con las mayores audiencias de la historia.
Parsons tiene por delante cuatro años de mucho trabajo en los que deberá afrontar el reto de los Juegos Paralímpicos de invierno de Pekín (China) en 2022 y los de verano de París (2024). En esos Juegos lo más importante será devolver al movimiento paralímpico la normalidad perdida por la pandemia y que afectó a los de Tokio.
Aun así, sus miras van más allá. A siete años vista, Los Ángeles 2028 puede ser un punto de inflexión con el que reforzar todo el trabajo que viene sembrando desde hace tiempo.
'Queremos llegar a Estados Unidos y dar un golpe, eclosionar con una presencia fuerte. Los Juegos no serán un punto final, será un momento de catarsis. Es un mercado de patrocinadores, medios audiovisuales y económicos muy potente. Nuestra presencia es un poco tímida aún allí, pero tenemos grupos de trabajo y vamos a lanzar campañas en los próximos años para fortalecer nuestra presencia allí', confiesa.
Con el respaldo mayoritario de la Asamblea General del IPC, que lo apoyó con un 98% de los votos para su reelección, Parsons espera que el movimiento paralímpico siga creciendo y el deporte sea esa herramienta que ayude a una 'sociedad cada vez más justa'. EFE
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