Anestesia Jumbo

Luis Miguel Pascual

Villard de Lans (Francia), 15 sep (EFE).- 'Así no hay quien ataque', aseguró el colombiano Miguel Ángel 'Superman' López, en referencia al elevado ritmo que impone el Jumbo, que anestesia la carrera.

El equipo holandés ha apostado por esa táctica para llevar en volandas a su líder, el esloveno Primoz Roglic, que con margen en la general y con la crono final en la recámara, puede jugar a la defensiva.

El ganador de la pasada Vuelta a España es el principal interesado en un Tour sin escaramuzas en las etapas importantes, lo que se traduce en que su equipo se encargue de imponer un ritmo somnífero.

'Es inútil hacer ataques, no sirven para nada. Los gregarios del líder están más agresivos. Lo único que queda es mantenerse', aseguró 'Superman', que reconoció que ha tenido que renunciar a su ciclismo de ataque y conformarse con mantenerse.

Cuarto de la general a solo 11 segundos del podio, el ciclista del Astana resume bien el sentimiento general del pelotón.

'Atacar es inmolarse', coinciden en apuntar en el Movistar su jefe de filas, Enric Mas, y el experimentado Alejando Valverde.

LA EXCEPCIÓN POGACAR

Solo Tadej Pogacar parece tener recursos suficientes para plantar cara al tren Jumbo. El joven ciclista de 21 años logró hacer descarrilar la maquinaria holandesa en los Pirineos, pero reconoció que no tenía dinamita suficiente para repetirlo en el Grand Colombier.

'A diferencia del Ineos de otros años, estos también quieren ganar las etapas, no dejan nada', protesta el irlandés Nicolas Roche, algo descontento con el anquilosamiento de la carrera.

El dominio del Jumbo se produce en una edición en la que el ritmo está siendo elevado, lo que dificulta aun más sacar la cabeza. Y eso es fruto de una temporada atípica, marcada por el parón primaveral obligado por la pandemia de coronavirus, que recortó el calendario.

El Tour se ha convertido en la gran cita de todos los corredores, que contra reloj han programado su preparación para llegar a tope a la ronda gala.

La COVID-19 también ha descolocado las negociaciones contractuales. Muchos ciclistas están en plena renegociación de sus contratos y necesitan destacar. Muchos equipos deben mostrar su valía para atraer patrocinadores.

El resultado es que la carrera es más nerviosa y rápida, una subasta de intereses en la que resulta complicado encontrar huecos para el ataque entre los favoritos.

Incluso aunque el estado de forma de los corredores sea elevado. Son varios los ciclistas que han apuntado que sus datos de esfuerzo son extraordinariamente altos, pero no suficientes para superar el ritmo del Jumbo.

RITMO ELEVADO

El primero en apuntarlo fue el colombiano Egan Bernal, defensor del título, incapaz de encontrar una explicación a la contradicción entre los vatios que genera y su incapacidad de estar con los mejores.

Algo similar dijo el francés Romain Bardet antes de verse obligado a abandonar por un traumatismo craneal.

'Estoy dando un rendimiento que nunca antes había tenido en el pasado', señaló el ciclista del AG2R.

En ese contexto, la lucha por acabar en el mejor puesto posible ha quedado resumida a un concurso de resistencia, con todos resignados a aguantar y no perder la rueda de los mejores.

'Superman' reconoció que sus ansias de espectáculo tendrán que buscar escenarios más propicios, mientras que Rigoberto Urán, tercero de la general, se apresta a proteger lo que tiene.

El podio parece un árbol agitado por el Jumbo en el que todos se obstinan en ser la última fruta en descolgarse. EFE

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