Argentina analizará el sábado el resultado del proceso del canje de deuda
Buenos Aires, 8 may (EFE).- El Gobierno argentino analizará mañana sábado el resultado del proceso de canje de su deuda pública emitida bajo ley extranjera por 66.239 millones de dólares que venció este viernes y no se descarta que extienda el plazo para sumar una mayor adhesión de sus acreedores privados y evitar entrar en un cese de pagos.
Los tenedores de bonos tuvieron tiempo hasta las 17:00 horas de Nueva York (21:00 GMT) de este viernes para prestar su conformidad a la propuesta de reestructuración, pero ni el presidente, Alberto Fernández, ni el ministro de Economía, Martín Guzmán, informaron sobre el resultado.
'La única novedad es que mañana voy a desayunar con Guzmán y ahí vamos a hablar un poco de esto', declaró el mandatario esta noche en la conferencia de prensa que brindó para anunciar la extensión del confinamiento obligatorio en Argentina por la pandemia de coronavirus.
El jefe del Palacio de Hacienda dejó en tanto entrever que el Gobierno se inclinaría por prolongar el plazo para un acuerdo con los acreedores, al tiempo que varios analistas económicos señalaban que el nivel de adhesión a la oferta sólo habría alcanzado cerca del 20 %.
'Mantenemos el diálogo abierto con los bonistas y mañana anunciamos cómo seguimos', señaló hoy Guzmán al periódico económico 'El Cronista'.
Una opción podría ser extender el plazo hasta el 22 de mayo, cuando expira el período de gracia de treinta días al que se acogió Argentina al no pagar en abril un vencimiento por 503 millones de dólares de intereses de tres títulos incluidos en la oferta de canje.
Si para entonces Argentina y los acreedores no logran un acuerdo, el Gobierno de Fernández deberá abonar ese día los intereses vencidos o, de lo contrario, el país entraría técnicamente en un cese de pagos.
Aunque de momento el Gobierno no ha confirmado qué planea hacer, el tono más conciliador de parte del Ejecutivo y la aparición de una contraoferta por parte de un grupo de acreedores ha apuntalado las esperanzas de que las partes flexibilicen sus posturas para poder llegar a un acuerdo y evitar un 'default'.
EN DEFENSA DE LA OFERTA
El Gobierno de Alberto Fernández, a través del Ministerio de Economía y de varios miembros del Gabinete, salió este viernes a defender la oferta argentina de reestructuración.
'El respaldo del mundo a la propuesta argentina es contundente. Una oferta responsable exige una solución responsable que siente precedente para el sistema financiero internacional. Las deudas no se pueden pagar con más hambre y pobreza', dijo el Ministerio de Economía a través de la red social Twitter.
Por su parte, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, afirmó que el Gobierno no quiere que pagar la deuda, que se ha convertido en 'una carga que impide el desarrollo' del país, suponga 'postergar a más argentinos'.
'Nuestra propuesta es sensata: primero tenemos que crecer', sostuvo Cafiero, en momentos en que la economía argentina arrastra dos años de recesión y se apresta a caer este año un 6,5 %, según las proyecciones oficiales, por los efectos de la pandemia de coronavirus.
UNA NEGOCIACIÓN ARDUA
Apenas fuera presentada la oferta argentina hace tres semanas, tres grandes grupos de acreedores, liderados por poderosos grupos de inversión como Blackrock, Amundi, Ashmore, Fidelity o T Rowe Price, rechazaron de plano la propuesta por considerarla 'agresiva'.
Del otro lado, el Gobierno de Fernández dijo estar 'decepcionado' con ese rechazo y aseguró que el país no está en condiciones de pagar más a los tenedores de bonos.
Sin embargo, en las últimos días el Ejecutivo se mostró dispuesto a escuchar a los acreedores si éstos acercaban una alternativa razonable para el país.
'En el día de hoy, el Gobierno decide si continúa negociando con los bonistas o si el país entra en default. El ministro de Economía, Martin Guzmán, ya confirmó que estarían dispuestos a negociar intereses, plazos y capital', apuntó este viernes la correduría Portfolio Personal Inversiones (PPI) en un informe.
Argentina pide a los acreedores un período de gracia de tres años, es decir, empezar a pagar recién en 2023, con un tasa inicial del 0,5 %, que se incrementaría paulatinamente hasta un interés promedio del 2,33 % y una tasa máxima de 4,875 %.
La propuesta implica además reducir el capital en 3.600 millones de dólares, lo que equivale a una quita del 5,4 % sobre el stock adeudado, y los intereses en 37.900 millones de dólares, lo que equivale a una quita de intereses del 62 %.
Según PPI, 'Se habla de que los acreedores pretenden un pago extra sobre el crecimiento argentino desde 2023, eliminar por completo la quita de capital de 5,4 % y el reconocimiento de algún pago de interés previamente al 2023'. EFE