Argentina revindica sus autores y acerca lectura a ancianos por Día del Libro

Buenos Aires, 23 abr .- La prosa de autores contemporáneos como Selva Almada o Pedro Mairal, de clásicos como Jorge Luis Borges y distintos programas de fomento de la lectura buscan revindicar el papel de las letras y la cultura local por el Día Internacional del Libro en tiempos de cuarentena en Argentina.

La Fundación El Libro, que organiza anualmente la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y que debía comenzar la próxima semana, publicó este jueves un vídeo en el que revindican la obra de los escritores del país y que busca llevar a la sociedad un mensaje optimista construido con los títulos de algunas de las mejores obras escritas en tierras del país austral.

Aparte de los ya mencionados, el video llama a refugiarse en los libros en tiempos de pandemia y menciona obras como 'Un comunista en Calzoncillos' de Claudia Piñeiro, y 'La casa tomada' de Julio Cortázar, y termina con un optimista 'nuestro hogar será el 'domicilio de la aventura' ', en alusión a una recopilación de los mejores autores del humor gráfico argentino compilada por Juan Sasturain.

Esta no es la única iniciativa puesta en marcha por esta fundación, que también publicó una línea del tiempo que recoge la evolución del libro argentino desde la primera imprenta puesta en marcha en territorio americano – en México en 1539- hasta la parálisis de la industria editorial por culpa del coronavirus SARS-CoV-2 y que la fundación busca que sirva como recurso para docentes y estudiantes.

FOMENTO DE LA LECTURA EN LA CUARENTENA

Aparte de las iniciativas de la fundación, instituciones como el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires pusieron en marcha una serie de medidas para fomentar la lectura durante la cuarentena, que se extenderán más allá de este Día Internacional.

Entre estos programas, se encuentra la publicación en línea para su descarga gratuita de varios libros relacionados con la ciudad porteña, las artes o la cultura argentina, entre los que se encuentra, por ejemplo, “Cómo atrapar el universo en una telaraña” de Tomás Saraceno.

Para acercar la lectura a las personas mayores, la ciudad puso en marcha un plan para hacerles llegar libros a través de los jóvenes voluntarios apuntados al programa de asistencia a ancianos durante la pandemia.

Además, para las personas mayores que no están en el programa, se habilitó una línea de teléfono donde pueden pedir que se les envíe un ejemplar.

Para otros colectivos más jóvenes, se harán recomendaciones relacionadas con el mundo de la literatura semanalmente en redes sociales en una serie de publicaciones que irán desde la lectura- como sugerencias de poesía- hasta consejos sobre cómo ordenar las bibliotecas caseras y pasarán por otros campos como reflexiones sobre el proceso creativo.

Pese a que en Buenos Aires, considerada la ciudad con más librerías del mundo por habitante, las calles permanecen vacías y los lugares culturales cerrados, sus habitantes siguieron mostrando su pasión por la letra impresa en este Día Internacional del Libro que, a buen seguro, terminará con muchos argentinos sumergidos entre páginas de papel. EFE

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