Brote de coronavirus en el Parlamento tunecino

Túnez, 13 oct (EFE).- Al menos 18 de los 217 diputados del Parlamento tunecino han dado positivo en la prueba de coronavirus, que también ha afectado a once empleados del hemiciclo, mientras el Gobierno refuerza las medidas preventivas ante el aumento de contagios cuyo pico se prevé a finales de octubre.

Entre los parlamentarios afectados, doce casos corresponden al Partido Desturiano Libre (PDL), los nostálgicos del fallecido dictador Zine El Abidine Ben Ali, mientras el resto se ha registrado en otros cinco partidos, informó hoy el responsable médico de la Asamblea, Maher Ayadi.

El ministro de Sanidad, Faouzi Mehdi, desmintió este lunes las acusaciones de corrupción sobre la gestión del 'Fondo de Resistencia al Coronavirus', creado y gestionado por el ministerio de Finanzas el pasado mes de marzo para recibir donaciones de empresas y particulares, que recaudó oficialmente un total de 61,5 millones de euros.

En declaraciones a la agencia nacional TAP, Mehdi aseguró que la lentitud de su departamento 'se debe a los procedimientos administrativos y la necesidad de comprobar que los concursos públicos están exentos de toda sospecha antes de adquirir equipamientos y medicamentos'.

Según el último informe del Ministerio de Sanidad- que acusa en las últimas semanas retrasos de más de 48 horas en la publicación de las estadísticas oficiales- el país registró el 10 de octubre 1.297 nuevos casos y 22 decesos, lo que asciende a un total de 32.556 positivos y 478 víctimas mortales.

Por su parte, el Ministerio de Educación reveló haber registrado 890 casos positivos- 394 de ellos estudiantes- en 400 establecimientos escolares del país desde el regreso a las aulas el pasado 15 de septiembre.

Desde este lunes, el uso de la mascarilla es obligatorio en los espacios públicos bajo pena de multa de 60 dinares (20 euros) en seis regiones del país y una veintena de provincias declaradas de alto riesgo de contagio. Sin embargo, su aplicación no está extendida entre la población.

El Gobierno impuso el pasado jueves un estricto toque de queda a los cerca de 1.5 millones de habitantes que viven en el área metropolitana del llamado 'Gran Túnez', la región capitalina y sus suburbios, que no podrán salir a la calle durante los próximos 15 días entre las 20.00 y las 5.00 horas local durante la semana, ni entre las 19.00 y las 6.00 horas los sábados y domingos.

Asimismo prohibió el uso de las sillas en cafeterías y restaurantes, y no se podrá consumir en ningún establecimiento en un intento por reducir la socialización, uno de las principales razones de contagio según las autoridades.

Una tendencia al alza que aumenta día a día desde que el pasado 27 de junio Túnez abriera sus fronteras tras cerca de tres meses de confinamiento total. Los expertos advierten, además, que no se ha alcanzado aún el pico de la curva de contagios y que este podría llegar entre finales de octubre y principios de noviembre con el riesgo de que colapse el sistema sanitario, ya de por sí deficiente. EFE

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