Cadena australiana indemnizará a un empresario acusado de espiar para China
Sídney (Australia), 2 feb (EFE).- Un tribunal australiano condenó a la cadena pública ABC a indemnizar por difamación al empresario Chau Chak Wing, a raíz de un reportaje publicado en 2017 que lo acusaba de ser un espía del Partido Comunista chino que buscaba influir en la política del país oceánico, según el fallo publicado este martes.
El Tribunal Federal Australiano sentenció que el canal ABC deberá pagar una indemnización de 590.000 AUD (449.618 USD o 372.284 EUR) por afirmar además que este multimillonario realizó enormes donaciones a los partidos políticos australianos en favor de los intereses de China y que sobornó a un alto funcionario de la ONU.
El juez Steven Rares indicó en su fallo que las imputaciones periodísticas 'golpearon el corazón del buen nombre del Dr. Chau por su integridad, filantropía y contribuciones constructivas al desarrollo de una relación positiva entre Australia-China'.
Por ello, el magistrado ordenó a la ABC retirar las partes consideradas como difamatorias del reportaje del programa Four Corners 'Power and Influence' (Poder e Influencia), que fue producto de una investigación conjunta con el entonces grupo mediático Fairfax Media, que ahora pertenece a Entertainment.
LA ABC: 'EFECTO ESCALOFRANTE SOBRE LA LIBERTAD'
Mientras la defensa de Chau se mostró satisfecha con el fallo, la ABC expresó en un comunicado su decepción al considerar que éste tendrá 'un nuevo efecto escalofriante sobre la libertad de los medios de comunicación en este país'.
La ABC defendió el reportaje en su comunicado, afirmando que dio lugar a 'un importante debate nacional sobre la cuestión de la injerencia extranjera en Australia' que condujo a la introducción de las históricas leyes de interferencia extranjera y espionaje en 2018.
En noviembre pasado, el influyente empresario chino-australiano Di Sahn Duong, de 65 años y antiguo candidato del partido Liberal en 1996, se convirtió en la primera persona en ser acusada por el delito de interferencia extranjera en el país oceánico.
A mediados de 2020, la Policía y la agencia de inteligencia australiana realizaron registros en la vivienda y oficina del representante del Legislativo de Nueva Gales del Sur Shaoquett Moselmane, sospechoso de formar parte de un presunto plan de interferencia china.
A raíz del caso de Moselmane, las autoridades también realizaron registros en las viviendas de cuatro periodistas chinos.
Los supuestos lazos del Partido Comunista Chino con la legisladora Gladys Liu, de la coalición gobernante, agitaron en 2019 el tablero político de Camberra, que el año anterior a ese incidente vio como el senador laborista Sam Dastyari dimitía al salir a la luz sus nexos con el empresario chino Huang Xiangmo, vinculado a Pekín.
Además, las relaciones entre Australia y China atraviesan por un momento de máxima tensión por el impulso de Camberra a una investigación independiente sobre el origen de la covid-19, supuestamente en la ciudad china de Wuhan, mientras que la nación asiática ha respondido recientemente imponiendo aranceles a algunas importaciones australianas. EFE