Cajas de comida para las víctimas laborales del coronavirus en Egipto
Carles Grau Sivera
El Cairo, 16 abr (EFE).- Hace diez días, Reda Salah, de 52 años, tenía un taller de carpintería que daba de comer sin problemas a su mujer y a sus cuatro hijos, pero la llegada del coronavirus supuso el cierre de su negocio, una suerte que comparten millones de personas en Egipto.
Sentado en el patio del centro de caridad del pequeño y empobrecido barrio de Al Katameya, en el este de El Cairo, Reda es uno de los pocos que aguarda protegido con mascarilla y guantes su turno para llevarse a casa una caja con lentejas, arroz y comida enlatada que va durar unas dos semanas.
Allí cuenta a Efe que su vida ha cambiado completamente porque 'la demanda paró y todo el trabajo paró' y no tiene ingresos desde la llegada del coronavirus. Ahora, es uno de los dos millones de egipcios que ha recibido una caja de comida en los últimos días para sustentar a su familia.
MILES DE CAJAS DE CARIDAD
A las puertas del centro, una cincuentena de vecinos se congregan sin ningún tipo de protección para que Fatma, la celadora, les abra la puerta y puedan llevarse una caja, mientras organiza a los que ya han entrado para que mantengan la distancia entre ellos.
'Nunca he visto nada igual', asegura a Efe la celadora, mientras deja entrar al recinto a los vecinos de uno en uno para evitar contagios, a pesar de que la gran mayoría de ellos no llevan mascarilla
'La gente ahora solo se preocupa por la comida (...) no se preocupan por el coronavirus y otras cosas', dice Fatma.
La caridad de Al Katameya distribuye alrededor de 250 cajas diarias que proceden del Banco de Alimentos de Egipto (BAE), una organización que colabora con más de 5.000 ONG en todo el país y que ya ha repartido más de 400.000 cajas de comida en los pasados veinte días.
UNA SOLUCIÓN TEMPORAL A UNA CRISIS SIN PRECEDENTES
Ante la llegada de la COVID-19 a Egipto, a mediados de marzo el Banco de Alimentos de Egipto (BAE), una organización no gubernamental fundada en 2006, empezó a repartir 500.000 cajas de comida para trabajadores informales que se han quedado sin empleo y no tienen acceso a subsidios ni seguro estatal.
Financiado con donaciones de particulares y empresas, hasta el momento el Banco de Alimentos ha llegado a las casas de más de dos millones de egipcios desde que empezó la campaña para hacer frente a las consecuencias de la pandemia, una respuesta 'sin precedentes', dice a Efe el director, Mohsen Sarhan.
'Los trabajadores informales que reciben ingresos diarios no tienen acceso (a subsidios), así que cuando sus trabajos pararon, sus vidas pararon ese mismo día', explica Sarhan desde su oficina en el adinerado barrio cairota de Tagamoa.
Según la Organización Internacional del Trabajo, unos 20 millones de personas, la mitad de la población ocupada, son pobres o empleados irregulares en un país de 100 millones de habitantes.
Este sector tan vulnerable se ha visto severamente afectado por la pandemia, que hasta el momento ha causado 178 muertes y más de 2.000 contagios en Egipto.
Sarhan asegura que el número de personas que necesitan la ayuda del Banco 'se ha duplicado' y podría ascender a más de 10 millones, es decir, un 10 % de la población de Egipto.
Además, con la llegada del mes sagrado musulmán de Ramadán la semana que viene, cuando millones de personas ayunan durante el día y celebran copiosos banquetes con la caída del sol, el Banco de Alimentos tiene la intención de aumentar sus envíos para poder llegar a 'ocho millones de egipcios'.
Para ello, la organización ha aumentado el número de trabajadores al doble para no dejar de dar respuesta a una crisis cuyo final parece lejano.
'No es un esprint, es una maratón', asegura Sarhan. EFE
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