Cecilia Malmström, liberal curtida en Bruselas y hábil negociadora

Copenhague, 12 mar (EFE).- La excomisaria europea sueca Cecilia Malmström, candidata a dirigir la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), es una liberal con dos décadas de carrera en Bruselas, una política resuelta que no elude la polémica.

Forjada primero en la política municipal y regional en Suecia, dio luego el salto como eurodiputada, regresó a su país para ejercer de ministra de Asuntos Europeos y culminó su carrera con nueve años en la Comisión Europea (CE), al frente de las carteras de Interior (2010-2014) y de Comercio (2014-2019).

En la primera cartera promovió medidas contra la pornografía infantil y se enfrentó a la crisis de inmigración y refugiados en medio de la presión conservadora para cerrar fronteras; en la otra, impulsó varios acuerdos comerciales en medio de la crisis con EE.UU. y las negociaciones por el tratado comercial y de inversiones (TTIP).

En ambos casos demostró habilidad negociadora para navegar en aguas turbias, pero también se vio envuelta en varias polémicas: su propuesta de bloquear el acceso a pornografía infantil en internet fue criticada por algunos colectivos como un acto de censura.

Malmström mantuvo controversias con el Gobierno español por las concertinas en la valla de Melilla contra la entrada ilegal de inmigrantes y por la actuación de la Guardia Civil en Tarajal, donde murieron 15 subsaharianos al intentar entrar en Ceuta; así como con Italia por el aluvión de indocumentados en la isla de Lampedusa.

'(Donald) Trump ha tratado a Europa como un enemigo y su forma de actuar recuerda a la Guerra Fría', dijo, en alusión al entonces presidente de EE.UU., en un foro en Barcelona hace dos años Malmström, quien es muy crítica también con la política comercial china.

Nacida en Estocolmo en 1968 pero criada en Gotemburgo (segunda ciudad del país), Anna Cecilia Malmström vivió también en Francia de los 9 a los 12 años por el traslado a ese país de su padre, que trabajaba para una firma de ingeniería sueca, y más tarde estudió un año literatura francesa en la Universidad de la Sorbona.

También residió en Stuttgart y en Barcelona, donde trabajó de traductora y como asistente en la misma empresa que su padre.

En Gotemburgo trabajó como enfermera y profesora antes de doctorarse en Políticas con una tesis sobre los regionalismos, centrada en el caso catalán y la Lombardía.

A finales de la década de 1980 ingresó en el Partido Liberal, en cuya ejecutiva estaría trece años (1997-2010), los tres últimos como vicepresidenta, y ejerció cargos en política municipal y regional.

Fue elegida eurodiputada en dos ocasiones (1999 y 2004), y además de integrar varios comités y ser portavoz del grupo liberal en temas europeos, se significó por impulsar una campaña a favor de una sede única para el Parlamento Europeo, primera petición ciudadana que reunió un millón de firmas (por internet) en el continente.

El entonces primer ministro conservador Frederik Reinfeldt la recuperó en 2006 para la política nacional para colocarla al frente de la cartera de Asuntos Europeos en su gobierno de centroderecha, aunque cuatro años después volvió a Bruselas.

Su nombre sonó con fuerza para suceder hace año y medio a Jan Björklund al frente de los liberales suecos, pero se desmarcó pronto y ha reiterado varias veces en los últimos tiempos que no piensa volver a la política.

Casada y madre de gemelos, Malmström habla con fluidez sueco, inglés, francés y español, se defiende en italiano y alemán y chapurrea también el catalán.

Ávida lectora, los libros son su forma de 'desconectar', según admitió hace dos años en una entrevista con el periódico Svenska Dagbladet, en la que también reconocía que entre sus defectos figuran ser impaciente, exigente y temperamental.

Apasionada por los pingüinos, 'los animales más geniales' según escribió en su cuenta de Twitter, su colección incluye más de 200 de esas aves 'leales' en forma de juguetes, cepillos de diente, toallas, figuras o prendas de ropa, como el jersey que lució en una despedida informal con otros eurodiputados cuando dejó Bruselas.

'No sé como empezó, quizás nací pingüino, quizás lo fui en una vida anterior', dijo en otra entrevista Malmström, que ha ejercido el último año como profesora invitada en la Escuela de Negocios, Economía y Derecho de la Universidad de Gotemburgo. EFE

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