Cuaderno de bitácora del Arca de Noé (Día 5)

(Cuaderno de bitácora del Arca de Noé es una serie especial de EFE coordinada y editada por Olivia Alonso, con el testimonio diario en primera persona de un médico voluntario en el hospital de campaña de Ifema, en Madrid).

Madrid, 30 mar (EFE).- La sensación de desamparo y una gran indignación han marcado el arranque de esta nueva semana en el Arca de Noé, adonde he llegado como siempre minutos antes de las 8 de la mañana para comprobar de nuevo cómo reinaba el caos organizativo.

El pabellón 5 del recinto ferial de Ifema, donde comenzó la andadura de este hospital de campaña el pasado sábado 21 de marzo, se ha cerrado. Este lunes ya solo quedaban 140 pacientes: 40 de ellos han recibido el alta durante la mañana y los cien restantes han sido trasladados al pabellón 9.

Ante este cierre inminente, no sabían qué hacer con nosotros, dónde mandarnos, y nos han tenido de acá para allá toda la mañana en un ambiente de crispación y protesta por parte de los sanitarios.

Las carpas donde la pasada semana nos vestía personal del Samur con aquellos trajes de buzo, tres pares de guantes, dos mascarillas y cinta americana en los bajos del pantalón para que quedara todo precintado, han sido desmontadas, lo que ha provocado un gran cabreo y ha hecho que numerosos médicos y enfermeros se negaran a entrar a atender pacientes si no se les facilitaba la protección necesaria.

Ante ese descontrol, hemos decidido crear una comisión asamblearia para organizar el trabajo. Se han formado grupos de 6 personas integrados cada uno por cuatro médicos y dos residentes y controlados por un responsable. A cada grupo se le ha asignado uno de los controles de trabajo del pabellón 9, con una capacidad de hasta 50 enfermos.

Hemos configurado los cuadrantes del personal hasta el mes de mayo de cada grupo. ¡Tenemos organizados los turnos de más de un mes de trabajo, cuando los responsables sanitarios de este recinto no han sido capaces ni de diseñar los de una semana!

Mientras tratábamos de organizar el trabajo, han mandado a muchos sanitarios a su casa ante la falta de pacientes. A los de mi control, en torno al mediodía, nos han dicho que nos dirigiéramos al pabellón 9, porque ya íbamos a entrar a ver a enfermos.

Hemos ido a recoger los nuevos EPI (equipos de protección individual), consistentes en una bata semitransparente verde, un mandil de plástico, una mascarilla y unos guantes. Al llegar a nuestro control hemos pedido también viseras.

Cuando hemos entrado por fin a nuestra nueva zona de trabajo, no había pacientes. Hay que reconocer que este pabellón 9 está mucho mejor montado, con más intimidad y comodidad para los enfermos.

En esta zona y debido a que ya no llevamos el traje de buzo, que pesaba mucho y daba mucho calor, hemos reorganizado las jornadas laborales. Antes hacíamos dos turnos en el horario de mañana: entre las 08.00 y las 11.30 y entre las 11.30 y las 15.00. Ahora vamos a atender a los pacientes en sesiones continuas de 8 horas.

En un primer momento no había ningún enfermo en nuestro control, por lo que nos hemos dedicado a ver lo que necesitábamos y a pedir material.

Poco tiempo después, nos han avisado de que llegaba un autobús del Hospital Infanta Leonor, del barrio de Vallecas, y han ingresado en nuestra zona a 16 personas: 10 mujeres y 6 hombres, a los que hemos comenzado a valorar y a hacer la historia para poder seguir su evolución.

Además, nos hemos iniciado en el sistema informático de atención clínica Selene, aunque en nuestro control solo hay dos ordenadores, lo que no es muy operativo.

Este ha sido mi primer día de esta nueva semana, en el que hemos sido enviados a un espacio nuevo del Arca de Noé: esperamos que todo vaya mejorando y confiamos poder trabajar también con una mejor protección frente al virus. EFE

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