De John Charles a Kieffer Moore: 'Il Gigante Buono' encuentra heredero

Juan José Lahuerta

Madrid, 13 jun (EFE).- A caballo de los años cincuenta y sesenta, la figura de Gales no era alguien parecido a Gareth Bale. Todo lo contrario. El primer icono del país británico fue John Charles, un delantero de 1,93 que alcanzó su cima en el Mundial de Suecia 1958 y que encontró en la figura de Kieffer Moore, 63 años después, un heredero digno de su grandeza.

Aunque han pasado casi seis décadas desde la retirada de Charles, pocos han olvidado a un nombre icónico en el combinado que ahora dirige Rob Page y que tiene en Moore, el salvador de Gales con un gol ante Suiza, a un hombre similar al que dicen que ha sido el mejor futbolista de la historia del país británico con permiso de Bale.

Jugador del Leeds United, Juventus, Roma y Cardiff City entre 1947 y 1966, Charles vivió sus mejores momentos en el conjunto Bianconeri, donde formó con Giampiero Boniperti y Omar Sívori 'Il Trío Mágico' para conseguir tres Ligas (1958, 1960 y 1961) y dos Copas (1959 y 1960).

Máximo goleador de la Serie A en dos ocasiones, jugó su único Mundial en Suecia 1958, donde fue la estrella de su país. Su ausencia por lesión en cuartos de final dio ventaja a Brasil, que sufrió para ganar 1-0 con el primer gol de Pelé en una Copa del Mundo.

CHARLES, DE LA MINA AL CÉSPED SIN ROMPER UN PLATO

Pero una de las mejores cualidades de John Charles, aparte de ser un excelente jugador de fútbol, era que fue un modelo de 'fair play' gracias al que se ganó el apodo de 'Il Gigante Buono' (el Gigante Bueno) en Italia.

Charles nació en Swansea y estaba destinado a ser minero, pero por su gran tamaño sus compañeros intentaron sacarle de ese duro oficio seduciéndole con el boxeo. Pero a John Charles no le gustaba dar mamporros. Demasiado violento para su carácter. Así que apostó por el fútbol y le salió bien.

A lo largo de su carrera, nunca protagonizo algún incidente. Curiosamente, sólo tuvo uno con Sivori, su compañero en el Juventus, que después de los primeros partidos en el club transalpino vio demasiada timidez en el nuevo fichaje y le provocó con una frase: 'A ver si espabilas, a ver cuándo te vemos'.

'A John no se le dice eso', contestó Charles después de levantarse y señalar con el dedo al jugador argentino. Después, a partir de ese pequeño enganchón, John Charles reaccionó y acabó la temporada como máximo goleador de la Liga italiana. En 1959 llegaría a ser Balón de Bronce por detrás de Di Stéfano y Kopa y se hizo amigo inseparable de Sivori.

MOORE, EL SOCORRISTA

Parecía que ese tipo de jugador ya se había extinguido en Gales. Por lo menos, alguno que llegara lejos. Pero, en el debut del combinado de Page frente a Suiza, sorprendió la inclusión en el once titular de Kieffer Moore, otro gigantón aún más alto que John Charles, a quien supera por tres centímetros: 1'96. Y, con un bello cabezazo en la segunda parte, dio un punto a Gales, que estuvo a un paso de iniciar la Eurocopa con una derrota.

Moore, como su antecesor, durante un mal momento llegó a peligrar su carrera y estuvo a punto de dedicarse a otra cosa ajena al fútbol. Siempre en equipos de poca entidad, llegó tarde a la elite. En sus inicios jugó en clubes poco conocidos como el Truro City, el Dorchester o el Yeovil Town. Sí el Viking noruego, donde estuvo en 2015 sin mucha suerte. Y, después, se quedó sin trabajo.

Entonces, trabajó durante un tiempo en un oficio muy noble. Fue socorrista en una piscina y se dedicó a proteger las vidas de desconocidos. 'Trabajé a tiempo parcial, pero cada vez que la gente me preguntaba qué quería hacer con mi vida, siempre pensaba en el fondo que sería futbolista y no me detendría ante nada para llegar allí', dijo a la BBC en una entrevista.

Al final, consiguió su sueño, pero aún tuvo que jugar en clubes como el Forest Green Rovers o el Torquay United antes de fichar en el curso 2016/17 por el Ipswich Town. Después pasó al Barnsley, donde marcó 19 tantos en una temporada y luego al Wigan donde alcanzó la decena. Esta campaña, con 28 años, ha sido el de su consagración en el Cardiff. En la entidad galesa hizo 20 dianas para convertirse en el cuarto máximo anotador en la Championship (segunda categoría del fútbol inglés).

Moore es un auténtico tanque que juega de espaldas a la portería a las mil maravillas. Tiene una fuerza descomunal y una gran potencia de remate que demostró en su cabezazo a Suiza. Cuando tiene el día, es casi imparable.

Y, como John Charles, tiene muy buen carácter. 'Il Gigante Buono', décadas después, ha encontrado a un heredero digno que ha devuelto a Gales la tradición de contar con un delantero grande y bueno en todos los aspectos: el personal y el futbolístico. EFE

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