Denuncian que sandinistas que tienen sitiada catedral consumen drogas y licor
Managua, 21 nov (EFE).- Los sandinistas que se tomaron el lunes pasado la Catedral Metropolitana de Managua para desalojar a madres que habían comenzado una huelga de hambre no solamente golpearon a un sacerdote y a una monja, sino que también sacaron pistolas, machetes, bebieron licor y fumaron marihuana, afirmó este jueves un testigo.
El médico nicaragüense José Luis Borge, quien asistía a las madres que estuvieron en huelga en la Catedral de Managua, dijo en conferencia de prensa que las 'turbas' afines al Gobierno de Daniel Ortega también destruyeron candados y forzaron puertas de bodegas y baños del templo.
El doctor brindó ese relato ante la no gubernamental Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), donde denunció que después de desalojar la catedral, el martes pasado, fue 'secuestrado' por un grupo de cuatro encapuchados.
'TURBAS' VIOLENTAS
Explicó que el lunes pasado fue invitado a brindar aseguramiento médico a un grupo de madres que se declararon en huelga en la catedral y que dos horas después ingresaron en los predios hasta 50 camionetas con entre 15 y 20 personas cada una.
'Las turbas de gente', que la Arquidiócesis de Managua definió de 'grupos violentos afines al Gobierno', gritaron ofensas a las madres que tuvieron que esconderse en un cuarto dentro del templo, según dijo.
Los sandinistas, que se denominaron como 'católicos revolucionarios', entraron a la nave principal de la catedral con la intención de 'violentar a las madres' huelguistas.
En un primer momento agredieron al sacerdote Rodolfo López, mientras que a él, que intervino, tres sujetos lo agarraron bruscamente por la espalda, lo intentaron asfixiar y lo despojaron de su teléfono móvil.
PISTOLAS, MACHETES Y CUCHILLOS
'Las turbas de gente', según su relato, estaban en la catedral divididos en tres grupos: los que dirigían, los que vigilaban y los que recibían órdenes.
Posteriormente volvieron a agredir al sacerdote López y a sor Arelys Guzmán cuando intentaron cerrar las puertas.
'Los dirigentes sacaron pistolas, machetes y cuchillos', sostuvo el médico.
Luego sacaron taladros eléctricos, cortadoras de candados y sierras, y destruyeron candados y abrieron puertas de las bodegas y los baños, continuó.
'Estaban buscando a las madres, como no las encontraron, comenzaron a hacer ronda', agregó.
LICOR Y MARIHUANA
Entre la noche del lunes y la madrugada del martes, prosiguió, comenzaron a consumir licor y marihuana.
Las huelguistas, que se mantuvieron escondidas en un cuarto oscuro, fueron desalojadas después de un acuerdo entre el cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes y la vicepresidenta Rosario Murillo.
Las huelguistas, incluido él, fueron evacuados en una ambulancia de la Cruz Roja Nicaragüense y dejados en un lugar no convenido.
El médico tomó un taxi al que le pidió lo dejara cerca de su casa y cuando caminaba fue interceptado por cuatro encapuchados a bordo de un vehículo, al que lo obligaron a subir, le taparon la cabeza y después de 20 minutos de recorrido lo metieron en un cuarto donde había una cama.
Allí lo interrogaron sobre los contactos que tenía en el teléfono móvil que le habían robado en la catedral e hicieron llamadas a unos números y respondió tres, a los que pidió no dieran información.
Preguntó a sus captores si lo iban a matar, le respondieron que no tenían orden todavía, y que hoy, por la mañana, lo sacaron del cuarto, le pusieron una capucha, lo montaron en un vehículo y lo abandonaron en un predio vacío al norte de Managua.
El médico, que fue despedido de un hospital público por asistir a los heridos que dejaron las protestas que estallaron en abril del año pasado, responsabilizó al Gobierno y a la Policía Nacional por cualquier cosa que le pueda pasar a él o a los suyos.
Desde abril de 2018, Nicaragua vive una crisis sociopolítica que ha dejado al menos 328 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque organismos locales elevan la cifra a 651 y el Gobierno reconoce 200 y denuncia un supuesto intento de golpe de Estado. EFE