Diez meses de protestas en el depósito natural de hidrocarburos de Europa
Argel, 11 dic (EFE).- Más de veinte millones de argelinos están convocados este jueves a las urnas para elegir al sucesor del dimitido Abdelaziz Bouteflika en una presidenciales aplazadas en dos ocasiones por las movilizaciones en la calle.
Las protestas estallaron el pasado 22 de febrero tras anunciar el círculo íntimo del mandatario su intención de aspirar a un quinto mandato consecutivo y ha devenido diez meses después en un movimiento popular masivo (Hirak) que demanda la caída del régimen militar establecido tras la independencia de Francia en 1962.
Los manifestantes, que marchan cada martes y cada viernes, exigen además la libertad de los cientos de represaliados y denuncian que los comicios son, en realidad, la culminación de un golpe de estado incruento orquestado por el Ejército para legitimarse y perpetuarse en el poder.
¿POR QUÉ VOTAN ESTE 12 DE DICIEMBRE LOS ARGELINOS?
Las elecciones estaban previstas para el 18 de abril, fecha en la que expiraba el cuarto mandato consecutivo del controvertido presidente Bouteflika.
Sin embargo, el anuncio de que optaría a una nueva reelección, a pesar de su delicado estado de salud y las dudas sobre capacidad para gobernar, hizo estallar una protesta popular inédita ya que al contrario que en otras ocasiones no fue reprimida por las fuerzas de Seguridad.
Las protestas crecieron para regocijo y estupor de la población, que observaba una ventana de libertad tras años de opresión, hasta que el 2 de abril Bouteflika dimitió forzado por la protesta pero también por la presión del jefe de Ejército, general Ahmed Gaïd Salah, que pidió su inhabilitación.
De acuerdo con la Constitución, la jefatura del Estado pasó de forma interina al presidente del Senado, Abdelkader Bensalah, nombrado al igual que Gaïd Salah por el propio Bouteflika en 2004, y se abrió un periodo de transición de tres meses.
El junio, sin embargo, el presidente interino anunció un nuevo aplazamiento, esta vez 'sine die', en contra del criterio de jueces y constitucionalistas, debido según el estamento militar a la falta de seguridad en el país.
El 14 de septiembre, Gaïd Salah sugirió en público la necesidad de convocar al cuerpo electoral antes de final de año, guante que recogió un día después el jefe del Estado en funciones. Bensalah fijó las elecciones el 12 diciembre.
¿QUIENES ASPIRAN A SUSTITUIR A BOUTEFLIKA?
El pasado 2 de noviembre, la Instancia Superior Independiente de las Elecciones (ISIE) aceptó cinco de las 23 candidaturas presentadas para ocupar el Palacio de Zeralda, ninguna de ellas vinculadas al Hirak.
Los ex primeros ministros Ali Benflis, presidente del partido de oposición Talaie El Houriat, y Abdelmajeed Tebboun, parten como favoritos frente a una terna en la que destacan dos antiguos ministros de Bouteflika.
Azzedine Mihoubi, el más joven de ellos y posible sorpresa, es escritor y periodista, y ya fue ministro de Cultura entre 2015 y 2019; Abdelkader Bengrina, antiguo ministro de Turismo, forma parte del partido islamista MSP
Abdelaziz Belaïd, por su parte, fue durante años diputado el Frente de Liberación Nacional (FLN), que gobierna el país desde la independencia, y es en la actualidad presidente del partido Frente El Mostakbal.
Benflis, que fue brevemente primer ministro en el primer mandato de Bouteflika, compitió con este en las polémicas elecciones de 2014, en las que denunció fraude.
Tebboun dirigió el gobierno también de forma breve en el verano de 2017, cuando ya se dudaba de quien dirigía el país, y llegó como un reformista que pretendía renovar las rígidas estructura económica.
¿POR QUÉ SE MANTIENEN LAS PROTESTAS EN LA CALLE?
Nada más conocerse la ansiada renuncia de Bouteflika, el general Ahmed Gaïd Salah impulsó una pretendida campaña de 'manos libres' que ha llevado a la cárcel a decenas de políticos, oficiales de alto rango, empresarios y periodistas considerados miembros del llamado 'clan Bouteflika'.
Entre ellos destacan el hermano del presidente, Said, al que se consideraba el verdadero poder en la sombra, y el general Mohamad Mediane 'Tawfik', quien fuera durante 25 años el jefe de los temidos servicios de Seguridad y posible sucesor.
Ambos fueron condenados a quince años de cárcel por complot contra el estado a finales de septiembre junto al número dos de Inteligencia, general Ahmed Tartag, y la presidenta del Partido de los Trabajadores, Louise Hanoun.
Esta misma semana, han sido condenados a penas de 15 y 10 años de prisión los exprimeros ministros Ahmed Ouyahia y Abdelmalek Sellal, tres ministros de Industria y varios empresarios vinculados al sector del automóvil por corrupción.
Sin embargo, junto a ellos también han sido detenidos de forma más discreta políticos favorables a Hirak y cientos de ciudadanos que simpatizan con este movimiento popular en un intento por desactivarlo.
Los manifestantes protestan ahora en las calles para exigir la liberación de los presos, el fin de la represión silenciosa y la caída del régimen militar, al que acusan de haber dado un golpe de estado encubierto para perpetuarse en el poder.
Demandan, asimismo, la renuncia del gobierno formado tras la dimisión de Bouteflika, integrad por miembros destacados del régimen y liderado por el que fuera su controvertido ministro de Interior, Nouredine Bedaui.
Además, piden un aplazamiento de las elecciones para que halla una 'verdadera transición libre y democrática' que dé paso a un Estado civil y el boicot de las que se celebran este jueves. Está previsto que pese a la consulta, las manifestaciones masivas vuelvan a repetirse en todo el país cada viernes.
¿QUÉ PAPEL DESEMPEÑA LA COMUNIDAD INTERNACIONAL?
Argelia es uno de los principales exportadores de energía fósil a España, país al que suministra el 54 por ciento del gas que compra, soporte esencial para su industria y por extensión para la salud económica de la eurozona. Francia, por su parte, tiene importantes intereses en la que fuera su antigua colonia.
El país norteafricano comparte, además, costa en el Mediterráneo, algunas de sus ciudades, como Orán, están a escasos 200 kilómetros de la península Ibérica.
Las regiones del sur albergan algunas de las rutas más importantes de la migración irregular, que ahora se desvían a Libia y Marruecos, y la frontera con el norte de Malí está considerada una zona de alto riesgo yihadista.
La Unión Europea, que defiende la estabilidad de Argelia, evitó esta semana pronunciarse sobre las elecciones mientras que días atrás el ministro español de Interior, Fernando Grande Marlaska, dijo en Argel que las protestas eran un asunto interno.
Líderes del movimiento de protesta se quejan de la 'casi nula' repercusión de las protestas en la prensa internacional, pese a que duran más de diez meses, al contrario con las ocurridas en otros países árabes -como Irak o el Líbano- en América Latina en incluso en Honk Kong. EFE
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