El acuerdo de paz para el Karabaj pone contra las cuerdas a Pashinián

Misha Vignanski y Farid Gajramánov

Tiflis/Bakú, 10 nov (EFE).- Los azerbaiyanos celebraron hoy la victoria en la guerra de Nagorno Karabaj, mientras que en Ereván el acuerdo de paz sellado con Bakú ha puesto contra las cuerdas al primer ministro armenio, Nikol Pashinián, al que la oposición acusa de traición por rendirse y entregar los territorios ocupados.

'Esto no es una victoria, pero no hay derrota hasta que te consideras derrotado. Nunca nos consideraremos como perdedores (...)', señaló Pashinián tras firmar el acuerdo tripartito que también rubricaron el presidente azerí, Ilham Alíev, y el presidente ruso, Vladímir Putin, éste en calidad de testigo y mediador.

El líder armenio, en el poder desde 2018 y que se ha enfrentado a su primera guerra en Nagorno Karabaj en el marco del conflicto que dura ya más de 30 años no quiso hablar de capitulación, pero señaló que tomó la decisión a instancias del Ejército armenio.

El acuerdo, que estipula la devolución de tres regiones aún bajo ocupación armenia: Agdam, Lachín y Kalbajar, y el envío de casi 2.000 pacificadores de Rusia a Nagorno Karabaj, entre otros elementos, puede generar una crisis política en Ereván.

El presidente armenio, Armén Sargsián, se entero por los medios del acuerdo de paz, y dijo que iniciaría consultas políticas para tomar decisiones en defensa de los intereses nacionales.

CIUDADANOS ENFADADOS

Centenares de ciudadanos se congregaron este martes delante de la Asamblea Nacional de Armenia para exigir la anulación del acuerdo, después de que esta madrugada cientos opositores irrumpieran en el Parlamento y la sede del Gobierno a gritos de 'Pashinián traidor' y 'no entregaremos Artsaj', nombre armenio de Nagorno Karabaj.

El Ministerio de Defensa y el Estado Mayor General de Armenia instaron a la población a abstenerse de 'acciones que desestabilicen a situación en el país'.

Un total de 17 partidos han convocado una protesta para este miércoles en la Plaza de la Libertad de la capital armenia para exigir la renuncia de Pashinián, al considerar que se ha firmado un acuerdo nacional 'a espaldas de todos nosotros y de los soldados que han defendido esta tierra con su sangre en el campo de batalla'.

Pashinián defendió a lo largo del día desde Facebook su decisión para apaciguar los ánimos y la ira de la oposición y de parte de la ciudadanía, que consideran que ha capitulado ante Azerbaiyán.

EL LÍDER ARMENIO SE JUSTIFICA

'Sí, soy responsable de esta situación y lo asumo. Es un gran fracaso para nosotros, una gran catástrofe, un gran duelo por las vidas perdidas (...)' afirmó, si bien recalcó que tomó 'oportunamente la decisión' de detener la guerra.

'En caso contrario estaríamos mucho peor', enfatizó.

El líder de la autoproclamada república de Nagorno Karabaj, Araik Arutiunián, dijo que la noche del pasado domingo cuando las fuerzas karabajíes perdieron la segunda ciudad más importante, Shushi -o Shushá para los azerbaiyanos-, considerada cuna cultural por Azerbaiyán, 'fue la más dura' en su vida.

La liberación de Shushi por parte del Ejército azerí precipitó el fin de la guerra y la decisión de Ereván de firmar el acuerdo, dado que las fuerzas de Bakú ya estaban a apenas 2 o 3 kilómetros de la capital karabají, Stepanakert o Jankendi, según reconoció Arutiunián en un vídeo colgado en Facebook

'Comprendíamos que el cese al fuego era inevitable y debíamos dar ese paso para salvar Artsaj, porque de lo contrario perderíamos todo Artsaj en unos diez días', afirmó el político.

'Es un golpe muy fuerte para todos. Pero tampoco podemos culpar de todo a Pashinián, es el legado que le dejaron los anteriores gobernantes, no podía hacer mucho', señaló a Efe desde Ereván Hasmik Saakian, una profesora de inglés de 55 años.

'¿Qué podemos hacer ahora? Parece que los hay quienes han querido decidir eso sin preguntar al pueblo armenio', sostuvo a su vez la pensionista Lusiné.

PATRIOTISMO EN AZERBAIYÁN

En Azerbaiyán el tono era muy diferente este martes.

'Karabaj es nuestro', 'Karabaj es Azerbaiyán' se escuchaba en las calles de Bakú y otras ciudades, donde muchos azerbaiyanos hicieron sonar los cláxones de sus coches y sacaban banderas azerbaiyanas y turcas de las ventanillas en agradecimiento del apoyo de Ankara.

Canciones patrióticas sonaban en el interior de tiendas y cafeterías y desde la Academia de Música de Bakú se podían escuchar obras de música clásica de compositores azeríes nativos de Shushá, que los azerbaiyanos consideran su cuna cultural.

'Ya pensé que no viviría para ver estos días. Regresamos al Karabaj. Nuestra gente volverá a sus hogares', dijo a Efe el pensionista Teymur Salimzade.

Mehti Gurbánov, de 60 años y un desplazado interno de la región de Lachín aseguró que 'tan pronto como se presente la primera oportunidad regresaré y viviré allí'. EFE

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