El aislamiento aprieta, pero no ahoga a la ultraderecha más radical alemana
Gemma Casadevall
Erfurt (Alemania), 23 sep (EFE).- La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) resiste al aislamiento político en sus feudos del este, bajo el dominio de su ala radical y entre los esfuerzos de sus líderes por presentarse como una formación 'normal'.
'Israel, campeón del mundo de la vacunación, plantea ya empezar con la cuarta dosis. Acabarán diciendo que hay que vacunarse mañana, tarde y noche', afirma Sascha Schlösser, candidato de la AfD en Erfurt, capital del 'Land' de Turingia.
Tiene ante sí a un par de centenares de seguidores, en un mitin que discurre entre cervezas y música, mientras al fondo se escuchan silbatos y proclamas hostiles, procedentes de contramanifestantes.
'Unos hacen campaña estos días. Nosotros luchamos 24 horas al día, 365 días al año por una Alemania mejor, una Alemania normal, no la Alemania degradada que nos dejará Angela Merkel', asegura en su turno como orador Stephan Branders, diputado del Bundestag (Parlamento).
Brandner y Schlösser ejercen de 'teloneros' de Björn Höcke, el líder de la AfD en Turingia y cabecilla de la corriente denominada 'Der Flügel' -'El ala'. Son los radicales del partido, bajo observación de los servicios secretos de Interior y a los que la propia cúpula federal ha tratado en vano de arrinconar.
Schlösser dedica los 30 minutos de su intervención a 'alertar' sobre la 'dictadura de las vacunas', el 'apartheid ecologista' y la 'limitación de las libertades' que, dice, sufren los no inmunizados. Brandner alude a la 'industria del pánico', aliada de consorcios farmacéuticos y el poder político.
Del discurso xenófobo que, en 2017, tras recibir Alemania a un millón de refugiados, convirtió a la AfD en tercera fuerza del país se ha pasado a representar el voto de protesta anti-restricciones.
A escala federal, a la AfD se le pronostica en las elecciones generales del domingo entre un 10 % y un 11 % -frente al 12,6 % con que entraron por primera vez en esa cámara hace cuatro años.
Pero en Turingia, como en la vecina Sajonia, podría ser la fuerza más votada, con entre un 25 % y un 26 %. En ambos 'Länder' están comandados por 'El ala' de Höcke.
LA MIERDA, DE PASEO
A unos 200 metros del mitin de la AfD se han concentrado jóvenes izquierdistas y las llamadas 'Omas gegen Rechts' -'Abuelas contra los ultras'-. Plantan cara a la ultraderecha, como vienen haciendo en cada acto convocado de la AfD, con su propia música y sus cervezas, sentados en coro en el suelo.
De ahí surge en dirección al acto de la AfD un joven, disfrazado de pies a cabeza como el popular 'emoticono' de mierda y repartiendo folletos contra el 'partido marrón'. Entra en la plaza del mitin enemigo, bajo vigilancia policial, pero los agentes le conminan a salir del recinto vallado.
'Se dicen antifascistas, pero practican el acoso', asegura Schlösser a Efe, en un aparte del mitin.
'No somos antivacunas. Defendemos la libertad individual. Se está obligando por la puerta de atrás a vacunarse. Quien no lo hace es un proscrito', añade, en tono más moderado que ante su auditorio.
EL CORDÓN SANITARIO, TRAS MERKEL
El auditorio espera a Höcker, la estrella entre los radicales. 'Lamentablemente, está de baja, enfermo en la cama', explica uno de los organizadores a los medios, entre ellos la televisión pública regional, MDR.
Los seguidores apuran la cerveza y se van. El equipo de televisión sigue hacia Meiningen, a 80 kilómetros. Ahí hay anunciado un acto con dos elementos incómodos para la gran coalición entre conservadores y socialdemócratas.
Uno es Hans Georg Maassen, exjefe del espionaje de Interior destituido en 2018 por 'cercanías' con la AfD y candidato en un distrito de Turingia por la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de Angela Merkel y del aspirante a sucederla, Armin Laschet.
El otro es Thilo Sarrazin, extitular de Finanzas del 'Land' de Berlín, expulsado del Partido Socialdemócrata (SPD) y autor de varios best-sellers islamófobos.
'Merkel mantuvo a la AfD aislada. Con su adiós, el cordón desaparecerá. Primero ocurrirá aquí, con Maassen. Y lo que ocurre en un 'Land' acaba a escala federal', afirma una de la 'Omas' -abuelas-, con un cartel que presenta a Höcke con el saludo nazi.
De Turingia partió en 2020 un terremoto político con efectos nacionales, al ser elegido como primer ministro regional un liberal con los votos de la CDU y la AfD, lo que rompía el 'cordón sanitario'.
Merkel llamó a derogar ese voto, en una crisis que se llevó por delante a su sucesora en la CDU -Annegret Kramp-Karrenbauer-. Una segunda votación restableció como líder regional a Bodo Ramelow, el único miembro de La Izquierda al frente de un 'Land' alemán. EFE
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