El frente de combate se mantiene en la valla entre Turquía y Siria
Ilya U. Topper
Akçakale (frontera turcosiria), 13 oct (EFE).- El quinto día de la ofensiva turca en el noreste de Siria ha traído pocas novedades: continúan los combates tanto en Tal Abiad como en Ras al Ain, pese que ayer ya se anunció la toma de esta última ciudad por tropas turcas, y se ha abierto otro frente en medio.
Desde la colina que domina la ciudad turca de Ceylanpinar, vecina de Ras al Ain, se pueden observar continuos impactos de mortero.
Sobre todo en la periferia este de la ciudad siria, pero también cerca del centro, aunque no se puede determinar a esta distancia quién dispara a quién.
También en Akçakale, la ciudad turca hermana de Tal Abiad, se oyen frecuentes estallidos de artillería, muy cercanos, y en medio el tableteo de ametralladoras.
Una decena de jóvenes, algunos ataviados con banderas turcas, se ha congregado al abrigo de un edificio situado directamente en la valla fronteriza, pese a que por el sonido de los disparos se diría que las balas deben de caer muy cerca.
'Nuestras fuerzas ya han rodeado al enemigo por ambos lados, y ahora atacarán en el centro para echarlo de la ciudad. Mañana ya estará todo tranquilo', asegura a Efe un vecino que dice llamarse Ismail.
En Akçakale, la mayor parte de la población es árabe, al igual que al otro lado de la valla, y no hay mucha simpatía por los kurdos y menos aún por las milicias kurdosirias Unidades de Protección del Pueblo (YPG), que controlan Tal Abiad desde 2015.
En realidad, quienes combaten no son las tropas turcas sino las milicias sirias aliadas con Ankara, ahora agrupadas bajo las siglas del Ejército Nacional Sirio (ENS), explica Ismail.
'Los turcos disparamos artillería y damos apoyo logístico, pero quienes realmente avanzan con los fusiles calle por calle en Tal Abiad son los miembros del ENS. Claro, son sirios es su tierra, es su guerra, no la nuestra', asegura el joven.
Algunos de sus compañeros hacen el 'saludo del lobo', levantando índice y meñique, el santo y seña de los ultranacionalistas turcos, algo que no parece estar reñido con su condición étnica árabe.
También afirma su apoyo al Estado truco Yasin, dueño de una casa en el centro de Akçakale que fue alcanzado esta mañana por un obús lanzado desde Siria y ahora luce un enorme boquete en la fachada.
'Mis padres estaban en la casa cuando entró el proyectil, afortunadamente no les ha pasado nada, pero el interior ha quedado inhabitable por la explosión', relata.
Preguntado si reclamará una indemnización, rehúsa: 'No queremos dinero del Estado', dice, mientras que otro vecino remacha: 'nosotros pagamos al Estado, lo apoyamos'.
Cuando la prensa difunde la noticia de que las fuerzas turcas ya han tomado el centro de Tal Abiad, muchos vecinos agitan banderas o hacen sonar la bocina de los coches, pese a que el ruido se ve interrumpido por otra tanda de explosiones de artillería muy cercana: todo indica que los combates continúan.
Uno grupo de niños que no llegan a diez años recorre las calles levantando la enseña negra, blanca y verde de la oposición siria, utilizada por el ENS.
Con una posición aparentemente dominante en Ras al Ain y Tal Abiad, el Ejército turco ha abierto otro frente justo a medio camino entre las dos ciudades.
Desde la carretera que transcurre paralela a la frontera, a la distancia de unos diez kilómetros, entre algodonales y campos de maíz, se observa un continuo ir y venir de ambulancias pero también de camiones con grandes excavadoras blindadas de color gris.
En una de las colinas, una decena larga de tanques, flanqueado por camiones militares, dirige sus cañones hacia el sur, donde queda el frente de batalla.
Allí, a lo lejos, se levantan de vez en cuando nubes de polvo o humo blanco, señal que allí también han empezado los combates. EFE
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