El presidente de la República Centroafricana declara alto el fuego unilateral

Bangui, 15 oct (EFE).- El presidente de la República Centroafricana, Faustin Archange Touadéra, declaró hoy un alto el fuego unilateral y suspendió todas las operaciones militares en el país, donde los ataques por parte de grupos armados se han incrementado durante el último año, para facilitar el diálogo.

'Es, en efecto, para darle una oportunidad a la paz que estoy aquí para anunciarles esta noche el fin de las operaciones militares y de toda acción armada en todo el territorio nacional, a partir de hoy, 15 de octubre de 2021, a medianoche' anunció este viernes Touadéra.

Según el dirigente, se ha establecido una hoja de ruta conjunta con la mayoría de grupos armados que integran la formación rebelde Coalición de Patriotas por el Cambio (CPC) -formada poco antes de las últimas elecciones, celebradas en diciembre de 2020- por la cual estos se comprometen también a cesar sus actividades armadas.

No han firmado este acuerdo de momento, sin embargo, los rebeldes Frente Popular para la Recuperación Centroafricana (FPRC) y la Unión para la Paz en Centroáfrica (UPC).

Esta hoja de ruta se diseñó en la mini-cumbre de jefes de estado de la Conferencia Internacional de la Región de los Grandes Lagos (CIRGL) celebrada en la capital de Angola, Luanda, el pasado 16 de septiembre, donde se propuso al Ejecutivo centroafricano este alto el fuego.

Según Touadéra, esta pausa en la violencia que viene sacudiendo al país durante los últimos meses facilitará un 'diálogo republicano' nacional que su Gobierno está preparando.

Asimismo, el mandatario aseguró que el alto el fuego permitirá a la población que reside en las zonas controladas por los grupos armados 'acceder a ayuda humanitaria y a servicios sociales básicos'.

El trabajo de los actores humanitarios durante los últimos meses ha sido muy complicado.

En este sentido, Médicos sin Fronteras (MSF) denunció el pasado mes de junio que una persona murió y tres resultaron heridas tras una emboscada de hombres armados contra motoristas contratados por la organización para trasladar a enfermos.

La República Centroafricana sufre una situación de violencia sistémica desde finales de 2012, cuando una coalición de grupos rebeldes procedente del noreste de mayoría musulmana -los Séléka- tomó Bangui, la capital, y derrocó al presidente François Bozizé tras diez años de Gobierno (2003-2013), con lo que comenzó una guerra civil.

Como resistencia contra los Séléka se formaron entonces milicias cristianas llamadas anti-Balaka que, como el primer grupo, terminaron fragmentadas en una miríada de facciones armadas.

A día de hoy y pese a la firma del histórico acuerdo de paz de 2019, todavía dos tercios del país -rico en diamantes, uranio y oro- están controlados por milicias y la violencia ha provocado ya la muerte de miles de personas y el desplazamiento de más de un millón.

Desde los comicios presidenciales del 27 de diciembre de 2020 -que ganó Faustin Archange Touadéra-, los seis grupos armados integrados en la CPC se han dedicado a atacar diferentes zonas del país.

El pasado 5 de octubre, al menos 15 personas murieron en un ataque de la coalición rebelde contra un convoy de transporte de alimentos en el sur del país.

El pasado 13 de enero, estas milicias que, según Touadéra y la ONU, cuentan con el apoyo político de Bozizé -algo que éste niega-, trataron una vez más de tomar Bangui en un ataque repelido por el Ejército, tropas rusas y ruandesas y la misión de Naciones Unidas. EFE

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