El Supremo italiano ve 'sombras' en el asesinato de juez Borsellino en 1992
Roma, 8 nov (EFE).- El Tribunal Supremo italiano aseguró hoy que detrás del asesinato en 1992 del juez Paolo Borsellino estuvo la mafia, pero reconoció 'sombras' por la posible participación de sujetos externos o 'grupos de poder' en este crimen.
'La matanza representa indudablemente un trágico delito de mafia debido a una precisa estrategia de terror adoptada por Cosa Nostra (la mafia siciliana), temerosa por su propia supervivencia ante la respuesta judicial dada por el Estado a través del maxijuicio', señala una motivación de una sentencia del Supremo, divulgada por los medios.
Agrega que 'las pruebas relativas a zonas de sombra, en parte recavadas en otros procesos y también en este, inducen como mucho a considerar que hayan podido participar otros sujetos o grupos de poder interesados en la eliminación del magistrado'.
El juez Borsellino fue asesinado con cinco de sus escoltas con una bomba en la vía D'Amelio de la capital siciliana, Palermo (sur), el 19 de julio de 1992 cuando iba a visitar a su madre.
Al igual que Giovanni Falcone, asesinado dos meses antes, Borsellino era uno de los jueces que habían perseguido durante años a Cosa Nostra, lo que derivó en la apertura del maxiproceso de Palermo, el mayor hasta hoy contra la mafia, con unos 450 acusados.
Sin embargo estos crímenes, enmarcados en la llamada 'temporada de los atentados', con múltiples ataques con bomba a principios de los 90, han mantenido una serie de sombras, interrogantes y aspectos sin respuesta en los sucesivos procesos judiciales.
El Supremo ahora reconoce esas 'sombras' en la autoría del crimen de Borsellino, en referencia a la posible participación de sujetos ajenos al crimen organizado siciliano.
Es lo que se extrae de la motivación de la última sentencia del caso, la cuarta, el pasado 5 de octubre, con la que confirmó la cadena perpetua a los capos Salvatore Madonia y Vittorio Tutino dictada en Apelación.
También fueron condenados dos mafiosos colaboradores con la justicia, Calogero Pulci y Francesco Adriotta, que en realidad estaban mintiendo y desviando las pesquisas.
La alta corte asegura que en la investigación que procedió a aquel homicidio hubo 'anormales contaminaciones de pruebas', como la desaparición de la agenda del asesinado.
El atentado contra Borsellino tenía un doble objetivo: primero vengarse del 'enemigo histórico' de Cosa Nostra y después impedir que llegara a dirigir la Fiscalía Antimafia tras el asesinato un mes antes de Falcone.
La Justicia italiana aún trata de esclarecer totalmente si por aquel entonces hubo una negociación entre representantes del Estado y de la mafia para acordar una tregua en los atentados, una tesis avalada por numerosas sentencias en las últimas décadas. EFE
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