El tenis de mesa, una cuestión de familia
Miguel Ángel Moreno
Tokio, 23 jul (EFE).- 'Empecé a jugar al tenis de mesa en la barriga de mi madre', explica María Xiao, una de las tres representantes españolas de este deporte en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Su caso y el de su compañera Galia Dvorak es el de una pasión transmitida en los genes que ha acabado en el sueño olímpico.
María Xiao, nacida en Calella (Barcelona) en 1994, es hija de Daili Xiao y Yao Li, dos jugadores chinos de tenis de mesa que llegaron a España en 1992, y con los que se trasladó a Portugal siguiendo sus carreras, para luego retornar a España.
'Mis padres vinieron a España a jugar la liga, y yo en la barriga de mi madre empecé a jugar, creo que ganó una competición, la Copa de la Reina, y desde que estaba ahí empecé jugar al tenis de mesa', recuerda Xiao, de 27 años, a preguntas de EFE en la antesala de cumplir el sueño olímpico en Tokio 2020.
Con una pala en las manos desde los 5 años, María Xiao fue entrenada por sus padres hasta los 14. Ahora está a las órdenes de Jesús Cantero en el UCAM Cartagena, pero no deja de contar con ayuda en casa para preparar los duelos.
'Me ayudan mucho antes de cada partido, les pregunto si pueden mirar algún vídeo de mi rival y ellos me analizan todos los partidos que les pida', explica la palista que llegó a enfrentarse contra su madre cuando estaba en activo en la ETTU Cup, la Copa de Europa del tenis de mesa.
Una historia similar puede contar Galia Dvorak, quien a sus 33 años afronta su cuarta participación en unos Juegos Olímpicos. Hija del ucraniano Vladimir Dvorak y la kazaja Flora Kahassanova, ambos jugadores de tenis de mesa que se conocieron en la selección de la extinta Unión Soviética.
'Es obvio que mi pasión por este deporte viene a raíz de ellos, ellos me enseñaron a jugar y fueron mis entrenadores hasta los 20 años, incluso ahora me siguen ayudando', explica Dvorak, que llegó a España con apenas un año y vive en Mataró (Barcelona).
Para Dvorak será la cuarta experiencia olímpica, la segunda en el torneo individual -disputó Pekín 2008 y Londres 2012 en equipos- y su objetivo es llevarse un sabor de boca mejor que en Río 2016, cuando se quedó en primera ronda tras ser llamada a última hora por una lesión de la francesa Carole Grundisch.
'Después de las sensaciones de Río me gustaría simplemente jugar a darlo todo, terminar los partidos que juegue y marcharme sabiendo que me he preparado bien, que lo he dado todo', explicó Dvorak, que debutará este sábado a las 19.30 horas (12.30 CET) contra una rival procedente de los cruces de la fase preliminar.
Sin una relación tan directa, el onubense Álvaro Robles también llegó a la pala acompañando a su padre, jugador de tenis, y acabó enganchándose a la variante de mesa viendo a su hermano.
'Me crié acompañando a mi padre a que jugara al tenis y yo me quedaba en el frontón dando pelotazos. Ir a ver a mi padre y a mi hermano hacer deporte e lo que me ha influid de pequeño. Mi hermano jugó antes que yo y por eso empecé', señala Robles, subcampeón del mundo absoluto en 2019 en dobles, junto al rumano Ovidiu Ionescu.
El palista andaluz debutará contra el argentino Gastón Alto a las 20.15 horas locales (13.15 CET).'Es un jugador muy luchador, está un poquito por detrás de mi en el ránking. Me encuentro con muy buenas sensaciones para este partido y espero darlo todo y poder pasar esta primera ronda', apunta el onubense, cuyo objetivo en su debut olímpico en Tokio es pasar 'el mayor número de rondas posible'.
SUPERAR A SUS PROGENITORES
Aun contando con progenitores de muy alto nivel, Dvorak y Xiao pueden presumir de ser las primeras olímpicas de sus familias, ya que sus progenitores no llegaron a disputar unos Juegos.
En Tokio, Xiao superará una cota que sus padres no habían obtenido. 'Ellos no tuvieron la oportunidad de jugar a los Juegos, ahora me ha tocado a mí, y están súper contentos', añade la jugadora, que debutará este sábado en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 a las 21.00 horas (14.00 horas CET) contra la kazaja Anastassiya Lavrova.
Gala Dvorak reconoce que es 'complicado' superar el nivel que llegó a alcanzar su padre, el palista Vladimir Dvorak, bronce europeo y tres veces campeón soviético, pero que no tuvo el honor de disputar unos Juegos.
'Mi padre fue medallista mundial y de Europa pero nunca llegó a participar en unos Juegos. Es una cosa con la que yo siempre chincho un poco, él ha conseguido unos grandes resultados, pero no llegó a unos Juegos y para mí son los cuartos', bromea Gala Dvorak, en la víspera de su debut en Tokio 2020. EFE
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