El turístico lago Dal pierde sus encantos en medio del bloqueo en Cachemira
Shah Abbas
Srinagar (India), 24 sep (EFE).- En medio del bloqueo general y de comunicaciones que sufre la región india de Cachemira, impuesto por el Gobierno indio tras acabar con la autonomía de la disputada región, el icónico lago Dal ha quedado desatendido por las autoridades y clama por volver a recibir cuidados de limpieza.
La suspensión del estatus semiautónomo de Cachemira el pasado 5 de agosto vino precedida de la evacuación urgente del Valle de prácticamente todos los turistas, asiduos visitantes al lago, y a ello se suma ahora un parón en los trabajos del limpieza en el Dal que pone en riesgo la forma de vida de cientos de personas.
El deterioro se hace patente en la maleza, el plástico, las botellas y demás residuos que flotan en el lago.
Una situación que empeora cada día, según relataron a Efe los lugareños, debido al abandono de sus funciones por parte del organismo encargado de preservar el lago, la Autoridad de Desarrollo de Lagos y Vías Fluviales (LAWDA, por sus siglas en inglés).
Uno vecino, Ali Muhammad, lamentó que 'si la situación actual continúa, la fama del lago Dal pasará a la historia' y señaló que muchos de ellos dependen del lago para su sustento.
Es el caso de los propietarios de las caras residencias flotantes del Dal o 'House boats' y de los pilotos de shikaras, unas pequeñas embarcaciones de colores dedicadas al paseo de turistas por la superficie del lago.
Sin turistas y en medio de un bloqueo sin precedentes, la actividad de esos negocios se ha visto reducida casi en su totalidad, apuntó a Efe el secretario del sindicato de propietarios de shikaras, Ghulam Mohammad.
El secretario se muestra confiado en que con el tiempo el turbulento valle volverá a la calma, como ya ha sucedido en otras ocasiones desde que estalló la insurgencia armada en el valle a principios de los años 90 que busca la independencia de la India.
Pero Mohammad se mostró, sin embargo, más preocupado por la situación del propio lago, cuya desatención podría llevar a su desaparición.
'¿Qué pasaría si los problemas del Dal no se resuelven a tiempo?', se cuestionó.
Uno de los dueños de una de esas barcas, Razaq Hanji, advirtió a Efe de que el turismo en el Valle desaparecerá a menos que el Gobierno indio restaure la autonomía de la región.
'¿Cómo puede tranquilizarse la situación si la gente que vive aquí no está satisfecha?', se preguntó.
El experto en medio ambiente y profesor de ciencias ambientales Mukhtar Ahmad dijo a Efe que se está 'perdiendo rápidamente ese regalo de la naturaleza'.
El Dal es también una fuente importante de recursos comerciales en torno a la pesca y la cosecha de plantas acuáticas, así como de las verduras que crecen en sus jardines flotantes y la flor del loto, cuya raíz, denominada 'nadroo' en la lengua local, está considerada un elemento de lujo en la gastronomía de Cachemira.
Si la degradación continúa, señaló, las personas cuyo sustento depende de la actividad en torno al lago se verán arrastradas a la inanición.
Fuentes de LAWDA confirmaron a Efe la mala situación del lago Dal e indicaron que 'si el proceso de limpieza y desbroce del cuerpo de agua ha sufrido, es debido a las circunstancias', en referencia al bloqueo sin precedentes de la disputada región impuesto por las autoridades indias.
Un miembro de la organización, que prefirió mantener el anonimato, explicó que la 'maquinaria está inactiva porque el personal técnico no puede acceder debido al bloqueo continuo', aunque indicó que están 'seguros de que la eliminación de malezas del lago no tomará mucho tiempo una vez que vuelva la normalidad'.
Con una superficie de 18 kilómetros cuadrados, al pie de las verdes y deslumbrantes colinas de Zabarwan y con los conocidos Jardines Mughal, Nishat y Shalimar en sus orillas, el lago Dal atrae a turistas de todo el mundo que sustentan a los operadores turísticos locales.
Además, las estribaciones de Zabarwan también son ahora el lugar de residencia de la elite gobernante de la Cachemira india, detenida de forma preventiva en torno al lago para evitar protestas.
Cachemira, dividida y disputada entre la India y Pakistán desde la retirada de los británicos del subcontinente, sufre desde hace casi dos meses las restricciones impuestas por el Gobierno indio a los derechos de libre circulación y reunión.
Aunque Nueva Delhi ha levantado progresivamente algunas de las medidas más duras, miles de personas entre las que se incluyen influyentes políticos y ex dirigentes siguen detenidas para evitar protestas contra la India. EFE
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