El yihadismo vuelve a golpear Mali tras dos meses de aparente tregua

Idrissa Diakité y Mohamed Siali

Bamako/Rabat, 14 oct (EFE).- Los atentados de signo yihadista contra militares y civiles en Mali, que se frenaron durante casi dos meses después del golpe de Estado, han retornado con fuerza en los últimos días, poniendo así fin a una especie de tregua que los especialistas atribuyen a diferentes factores.

Entre la noche del lunes y la mañana de ayer, murieron al menos doce militares malienses en un ataque combinado -primero contra un cuartel y luego contra un convoy que venía a auxiliar al cuartel- en la región de Mopti, en el centro del país, un ataque que en principio se atribuye a Nusrat al Islam, nombre de la filial de Al Qaeda en el Sahel.

Horas después, un grupo de presuntos yihadistas disparó contra un autobús en la carretera entre Bandiagara y Bankass, en el centro de Mali, lo que causó la muerte de catorce viajeros, un atentado que se suma al del pasado viernes, cuando el poblado de Farabougou, en la región de Ségou, fue atacado por yihadistas, que mataron a nueve civiles y secuestraron a otros 22.

Esta serie de ataques rompe el excepcional periodo de calma observado desde el 18 de agosto, cuando un grupo de militares derrocó el gobierno de Ibrahim Boubacar Keita, quejosos entre otras cosas de su 'gestión de la guerra' y el alto precio pagado por las Fuerzas Armadas Malienses (FAMA).

PAUSA TÁCTICA Y FACTORES EXTERNOS

Según responsables de seguridad malienses consultados por Efe, las fuerzas antiterroristas nunca dejaron de estar en alerta porque en ningún momento pensaron que la disminución de atentados haya significado el fin del terrorismo.

'Después del derrocamiento del expresidente Boubacar Keita (IBK), es posible que a nivel táctico los terroristas tomaran su tiempo para analizar la nueva fase política y evaluar las capacidades del nuevo gobierno', precisó una de las fuentes entrevistadas.

Del mismo modo -añaden las fuentes-, también las FAMA han observado un repliegue táctico para redefinir su política antiterrorista una vez desaparecido IBK y pensar en nuevas estrategias.

El experto marroquí sobre el Sahel en el Policy Center for The New South, Reda Lyammouri, cree que existen factores exógenos que ayudan a entender esta aparente tregua.

El primero es el climático: los meses de julio a octubre son la temporada de lluvias en gran parte del país, lo que ha obstaculizado la capacidad de movimiento de los grupos terroristas.

El siguiente factor, según el analista, son los recientes enfrentamientos entre los propios yihadistas tanto en Mali como en Burkina Faso, especialmente entre el llamado Estado Islámico y los grupos afiliados a Al Qaeda, como Nusrat al Islam.

Por último -apunta- no hay que desdeñar la intensificación de las operaciones antiterroristas en el Sahel por parte de las fuerzas francesas y de la coalición militar regional G5 Sahel (Mali, Burkina Faso, Níger, Mauritania y Chad) durante los dos últimos meses.

CALMA PARA LIBERAR PRESOS

Pero sobre todos estos factores, aparece otro, como son las discretas negociaciones emprendidas entre representantes del Estado y de Al Qaeda que fructificaron en la liberación el pasado jueves de cuatro rehenes: un político maliense, una trabajadora humanitaria francesa y dos religiosos italianos.

Como resultado de un canje que nunca ha sido reconocido, los yihadistas de Al Qaeda cobraron un rescate de millones de euros y obtuvieron además la excarcelación de más de 200 correligionarios

'Todos no preguntamos si los 200 terroristas liberados van a terminar promoviendo la acción terrorista', apunta una fuente de la seguridad maliense.

Los excarcelados fueron conducidos hacia la región de Tessalit, junto a la frontera argelina, y hacia otra zona colindante con Mauritania, dos lugares donde se supone que los yihadistas tienen sus bases más estables.

Los medios cercanos a Al Qaeda difundieron imágenes donde aparece Iyad Ag Ghali, actual líder de Nusrat al Islam, dando la bienvenida a los excarcelados y celebrando su liberación con un gran banquete de tono triunfalista.

Los contactos entre Al Qaeda y el Gobierno maliense que se tradujeron en este canje han llevado al EI a acusar a Al Qaeda -en su revista Al Nabae- de apoyar a las tropas malienses en su guerra contra sus combatientes, además de dar parte de combates concretos entre ambos grupos yihadistas.

En los últimos meses, la región maliense de Mopti ha sido escenario de duros combates entre los dos grupos terroristas que, pese a profesar la misma ideología yihadista, están peleados por razones tácticas.

A principios del pasado marzo, la rama de Al Qaeda en el Sahel expresó su disposición a negociar con el Gobierno a condición de que se produzca previamente la retirada de todas las fuerzas internacionales del país, entre las que cita a la misión de la ONU (Minusma).

Además de los efectivos militares y policiales de la ONU, operan en Mali las tropas francesas de la Operación Barkhane, la fuerza conjunta antiterrorista regional del G5, más instructores castrenses de la Unión Europa. EFE

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