En Nueva Zelanda valoran medidas contra el brote de COVID-19 en Auckland
Sídney (Australia), 14 ago (EFE).- El gobierno de Nueva Zelanda sopesa este viernes las medidas de confinamiento implementadas en Auckland, la ciudad más poblada del país, y de restricción en la nación por el inesperado brote local de COVID-19 detectado esta semana, después de 102 días sin casos por transmisión local.
Entre las medidas a considerar está la posibilidad de ampliar la breve cuarentena impuesta sobre 1,7 millones de habitantes de Auckland, desde el miércoles hasta la medianoche del viernes, mientras hoy se sumaron otros 12 casos por transmisión local, apuntaron las autoridades sanitarias, y el brote ya acumula los 30.
El Gabinete de la primera ministra, Jacinda Ardern, cuya gestión contra la COVID-19 fue aplaudida internacionalmente, se reúne pasado el mediodía y se espera que anuncie su decisión esta misma tarde.
También decidirá si mantienen las medidas de restricción en el resto del territorio o si las elevará en ciertas zonas calificadas de riesgo, aunque declaraciones gubernamentales parecen indicar que Ardern no optará por un confinamiento estricto.
'Todas las evidencias sugieren que se trata de un solo brote (...) todos los casos hasta el momento están vinculados a un foco. Esto es alentador, pero evidentemente no hemos identificado el punto de origen', dijo el ministro de Salud, Chris Hipkins, a la emisora pública Radio New Zealand.
Las preocupaciones se centran en la propagación local de la COVID-19 a raíz del brote de Auckland, que se detectó el martes en cuatro miembros de una misma familia y, aunque el número de infectados ha aumentado, todos los casos están vinculados.
El director general de Salud de Nueva Zelanda, Ashley Bloomfield, confirmó hoy que dos de los casos confirmados este viernes se detectaron en la localidad turística de Tokoroa, a unos 200 kilómetros al sur de Auckland, uno de los lugares visitados por dos miembros de la familia que el martes dio positivo en las pruebas.
Sin embargo, el origen de este brote, que ha sorprendido al país, donde ya se había vuelto a la práctica normalidad a principios de junio tras haber supuestamente eliminado el virus de su territorio, 'es todavía una pieza del rompecabezas que estamos intentado resolver', precisó Bloomfield en rueda de prensa.
Nueva Zelanda, sometido a uno de los confinamientos más estrictos del mundo al inicio de la pandemia del nuevo coronavirus cuando tenía unos cincuenta casos, registra actualmente 1.251 contagios de COVID-19, entre ellos 22 fallecidos, con 49 infecciones que permanecen activas. EFE