Entre risas y aplausos, Solentiname rinde festivo tributo a Ernesto Cardenal

Wilder Pérez R.

Solentiname (Nicaragua), 6 mar (EFE).- Ernesto Cardenal murió, y por vela recibió una fiesta en Solentiname, el archipiélago del Gran Lago de Nicaragua donde el poeta y sacerdote trapense fundó una comunidad artística y religiosa, que hoy lo venera como si estuviera de cumpleaños, con risas, aplausos, música y recital de poemas.

Decenas de habitantes de la isla Mancarrón y sus vecinas llegaron sin invitación al templo que Cardenal restauró con su toque artístico personal, no para lamentar, sino para celebrar al ilustre poeta recién fallecido.

“Esto es lo que él hubiera pretendido (...) aquí es una alegría, estamos recordándolo y recordando las anécdotas, y los momentos cuando los almuerzos eran con iguana en esta época (de cuaresma), con tortugas, que cada familia traía cuatro gallinas y las compartíamos, esto es la comunidad de Ernesto Cardenal”, dijo a Efe el amigo del sacerdote, Juan Bosco Centeno.

ÉL ESTARÍA MUY FELIZ

Luego de un video sobre el autor de “Cántico cósmico”, uno por uno los habitantes de Solentiname empezaron a hablar sus anécdotas con Cardenal, cómo este les cambió la vida o la isla, entre aplausos y risas de los asistentes.

“Tengo sentimientos encontrados, es decir, estoy un poco triste porque él se fue un físicamente, digamos, pero también espiritualmente él estaría muy feliz de que la comunidad esté aquí, de que estamos compartiendo esas enseñanzas, esas vivencias, que Ernesto nos dejó en vida”, afirmó María José Alanís, habitante de Solentiname.

Mientras unos tomaban el micrófono, los demás escuchaban, sentados en bancas, de pie, o recostados en una pequeña colina, al costado este de la iglesia de paredes blancas y altar colorido. A veces escuchaban atentos, o bien estallaban en aplausos.

EL VIGORÓN

En el calor tropical de una noche colmada de estrellas, a una mujer se le ocurrió imitar a Cardenal cuando este pedía su platillo favorito, agachando la cabeza, con vos ronca y pausada: “Quiero vigorón”, ante las carcajadas de los presentes.

Precisamente ese plato típico nicaragüense, hecho con piel de cerdo frita, yuca cocida y ensalada de repollo, con cebolla encurtida, fue distribuido entre los asistentes, algunos de los cuales llegaron desde Costa Rica.

“Mi compañera y yo hicimos un largo viaje desde Costa Rica para poder asistir hoy a la vela de Ernesto, porque Ernesto es un amigo, y además de amigo un personaje al que hay que despedir, sobre todo si uno tiene gratos recuerdos con él de muchas de las cosas más importantes de la vida”, comentó José Picado Lagos, quien dio albergue a los guerrilleros de Solentiname en la lucha contra la dictadura de los Somoza, derrocada en 1979.

A espaldas del público se encontraban enterradas las cenizas del autor de “Hora cero”, al que nadie considera muerto en Solentiname.

'CARDENAL ESTÁ AQUÍ'

“El que no crea que Cardenal está aquí en Solentiname, no conoció a Ernesto”, sostuvo Centeno. “Él nos enseñó que la muerte debería ser una alegría, como una comunión es una unión con el creador”, añadió.

Las risas continuaron, y después las canciones que hicieron recordar la “Misa campesina” del cantautor nicaragüense Carlos Mejía Godoy, inspiradas en el “Evangelio de Solentiname”, basado en la “teoría de la liberación”, que impulsó Cardenal.

“Creo en vos, arquitecto, ingeniero, artesano, carpintero, albañil y armador”, cantaron los comunitarios aquella “Misa campesina”, como lo hacían con Cardenal, el mismo que les enseñó que Dios es Jesús “con los cromosomas de Adán”. EFE

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