Etíopes ven poco justificable la ofensiva militar del Gobierno en Tigray

Yohannes Anberbir

Adís Abeba, 8 nov (EFE).- Muchos etíopes en la capital, Adís Abeba, lamentan que el Gobierno haya acudido a las armas y declarado una guerra en su propio territorio, en el Tigray, contra el Gobierno regional disidente del Frente de Liberación del Tigray (TPLF), que afrontó hoy su quinto día.

Aunque no hay una opinión unánime al respecto, algunas personas que habían defendido la acción militar como medio para poner fin a los desacuerdos entre el primer ministro Abiy Ahmed y el TPLF (que ha gobernado el país durante casi tres décadas), ahora consideran que una guerra 'no es justificable en absoluto'.

'Nuestra operación tiene como objetivo acabar con la impunidad que ha prevalecido durante demasiado tiempo y responsabilizar a los individuos y grupos según las leyes del país', escribió Abiy en su Twitter, desde donde insiste constantemente en la necesidad de usar la fuerza para imponer el orden contra los elementos rebeldes del TPLF.

Abiy ordenó la madrugada del 4 de noviembre una ofensiva militar, tras acusar al TPLF de 'cruzar una línea roja' al atacar una base que el Ejército etíope tiene en Tigray -desde el final de la guerra entre Etiopía y Eritrea en 2002- para robar armamento, provocando 'muertes'.

Sin embargo, para Hewan Assefa, si el Gobierno hubiera creído que la acción militar era inminente, debería haber actuado antes.

'Nadie saldrá vencedor de esto; todos perdemos, así que quiero que esto termine. Ponerse en primera línea de guerra cada vez que existe una amenaza real o percibida para Etiopía sigue acabando con muchos amharas (la segunda etnia en Etiopía)', explicó hoy a Efe esta joven de 35 años.

El conflicto, que las dos partes ya han definido como guerra, ha polarizado aún más un país que, sobre el papel es un federalismo étnico donde conviven multitud de culturas, pero en la realidad ha sido gobernado política y económicamente por tigriñas hasta la llegada al poder de Abiy, un oromo, en 2018.

A Meron Tsegab, otra etíope de cuarenta años, le sorprendió ver cómo un amigo que vive en Estados Unidos alentaba en Internet a sus compañeros de etnia amhara a librar una guerra contra Tigray.

'Sé que él pertenece a la oposición dura al TPLF, ni siquiera tengo un problema con que el gobierno ataque y responsabilice a TPLF por lo que hicieron, pero los pobres tigriñas no merecen un castigo', consideró, en declaraciones a Efe, esta vecina de Adís Abeba.

Los años de abusos y gobiernos de mano dura del TPLF han provocado que muchos fuera de Tigray no vean con malos ojos una misión militar contra esta formación regional, pero sí desaprueben una ofensiva mayor que afecte a civiles.

SE MANTIENE EL LENGUAJE BÉLICO

Ni Abiy, ganador del Premio Nobel de la Paz en 2019, ni el Gobierno del TPLF parecen querer dar un paso atrás para desescalar las tensiones que han llevado a Adís Abeba a bombardear, en una primera ronda de la operación militar, varios objetivos militares.

Abiy explicó el viernes por la noche que los ataques, lanzados desde aviones no tripulados, consiguieron 'aniquilar por completo cohetes (con un alcance de hasta 300 kilómetros) y artillería de la facción rebelde', pero no mencionó si hubo víctimas.

Sin embargo, instó a los residentes de Tigray a ser cautelosos y a evitar movimientos y aglomeraciones principalmente en las localidades de Mekele, Adigrat, Axum, Shere, Kobo y otras ciudades cercanas debido a la posibilidad de nuevos ataques aéreos.

Por su parte, los tigriñas insisten en que responderán de la misma manera: 'Abiy puede hacer cosas malvadas, pero os puedo asegurar que el Tigray responderá amargamente ante cualquier ataque aéreo', explicó en una entrevista con la cadena alemana DW, Getachew Reda, del buró político del TPLF.

'Tenemos la capacidad para proteger el espacio aéreo del Tigray, pero si no podemos derribar un avión, optaremos por bombardear la base aérea de donde salió ese avión', explicó.

Mientras, sobre el terreno, siguen sin conocerse el alcance de la operación militar, debido al cerco que sigue habiendo a las telecomunicaciones.

Los enfrentamientos entre fuerzas armadas se están produciendo, además de en Mekele, en varias zonas de la frontera con la región vecina de Amhara.

En un centro sanitario de esta región, en Abdurafi, trabajadores de Médicos Sin Fronteras (MSF) han atendido ya a 'más de 60 heridos de guerra', 18 de ellos han pasado por quirófano, y han muerto seis personas, según informó este sábado la organización humanitaria a Efe.

La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) alertó hoy de que la región, que linda al norte con Eritrea y ligeramente al noroeste con Sudán, acoge a 100.000 desplazados y 96.000 refugiados, y antes del conflicto, 600.000 personas ya dependían de la asistencia humanitaria para poder comer.

El contencioso entre Tigray y el Gobierno federal etíope viene complicándose desde hace meses, con el retraso indefinido de las elecciones generales que se debían celebrar el pasado agosto como punto de inflexión.

El TPLF ha liderado la coalición étnica que conformaba el gobernante Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF) desde la caída del comunismo en 1991 hasta el nombramiento en 2018 de Abiy, un joven político de origen ahmárico y oromo, como primer ministro.

Abiy forzó la dimisión de muchos altos cargos tigriñas tanto del Ejército como de posiciones de poder y comenzó un intento de extirpar el etnicismo de la política reformando el EPRDF en el Partido de la Prosperidad (PP), con el que pretende presentarse a las elecciones y del que se ha desvinculado el TPLF.

Tras el retraso de las elecciones por la COVID-19, el TPLF celebró el pasado septiembre sus propios comicios parlamentarios, que el Gobierno central tachó de ilegales, de ahí que proclame ahora la necesidad de restaurar en Tigray el 'orden constitucional'.

Además, desde el 5 de octubre, fecha en la que teóricamente vencía el mandato de Abiy, el gobierno de Tigray no reconoce autoridad alguna del Ejecutivo federal.

Este sábado, la Cámara Alta del Parlamento etíope aprobó una resolución que permite al Gobierno federal interferir en la política regional del Tigray y formar un gobierno interino de transición, que reemplace al del TPLF. EFE

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