Etiopía: crece la tensión con el arresto de 150 'operativos'
NAIROBI, Kenia (AP) — Las tensiones por el letal conflicto en Etiopía se extendían más allá de su aislada región de Tigray luego de que el gobierno federal anunció la detención de 150 presuntos “operativos” acusados de tratar de “infundir miedo y terror” en todo el país.
Según las autoridades, los sospechosos “resultan ser étnicamente diversos”, pero la preocupación sigue siendo alta entre la etnia tigrayana ante los reportes de que están siendo señalados por las autoridades.
El comunicado se produjo antes de las manifestaciones previstas para el jueves en apoyo de la ofensiva militar ordenada por el gobierno federal en la región de Tigray, en el norte del país, contra un ejecutivo regional que el primer ministro, Abiy Ahmed, ganador de un Premio Nobel de la Paz, y su equipo consideran ilegal.
Cerca de 10.000 refugiados etíopes han huido ya del conflicto al vecino Sudán, donde las autoridades locales advirtieron que están abrumadas. Se preparan para la llegada de hasta 200.000 personas.
El primer ministro ha rechazado los pedidos internacionales para negociar y desescalar el conflicto, alegando que esto no se producirá hasta que la “camarilla” gobernante del Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF, por sus siglas en inglés) sea derrocada y arrestada y se destruya su nutrido arsenal.
Lo que parece haber sido un rápido descenso hacia una guerra civil lleva meses gestándose. Tras asumir el poder en 2018, Abiy anunció amplias reformas políticas que le valieron el Nobel pero marginaron al TPLF, que había dominado la coalición gobernante en el país. Más tardel el TPLF abandonó la coalición y en septiembre celebró elecciones locales desafiando al ejecutivo federal.
Cada bando considera ahora que el otro es ilegal y se culpan mutuamente de iniciar el conflicto.
Las comunicaciones y el transporte siguen cortados en la región de Tigray, lo que dificulta la verificación de las denuncias. Naciones Unidas y otros advierten de un desastre humanitario inminente por la escasez de comida y combustible para millones de personas.
Los efectos del conflicto amenazan con salpicar a los vecinos de Etiopía, especialmente a Sudán, cuyos líderes están bajo la presión de la comunidad internacional, al gobierno federal etíope y ahora al gobierno de Eritrea, a quien el TPLF acusa de unirse a la lucha a petición de Adís Abeba.
Los expertos temen que el Cuerno de África, unas de las regiones más estratégicas del mundo, pueda desestabilizarse a pesar de los esfuerzos de Abiy por alcanzar la paz en el pasado.