Fieles con mascarilla, pilas vacías, más misas: la desescalada de la Iglesia

Madrid, 30 abr (EFE).- Pilas de agua bendita vacías, fieles con mascarilla, mayor número de misas para evitar gran afluencia o no pasar el cestillo de los donativos son algunos de los cambios que sufrirán las iglesias con el retorno progresivo a la normalidad tras la pandemia de coronavirus.

En España, la Iglesia católica señaló su intención de 'recuperar progresivamente la normalidad de la vida eclesial', si bien precisó que en esta fase de transición mantiene la dispensa del precepto de participar en la misa dominical y recomienda a mayores y a personas de grupos de riesgo que se queden en casa.

La Conferencia Episcopal Española publicó este jueves un protocolo de actuación en el que pide 'máxima prudencia' y señala que será necesaria una evaluación continuada de la aplicación de estas medidas, teniendo en cuenta lo que dispongan en cada momento las autoridades sanitarias.

Entre las medidas propuestas están aumentar el número de misas ofrecidas los domingos para descongestionar los templos; la recomendación de que los fieles usen mascarilla, mantener las pilas de agua bendita vacías y las puertas de las iglesias abiertas para evitar tocar manillas o pomos, y preservar el distanciamiento social obligatorio en todo momento durante el culto.

Se distribuirá gel desinfectante a la entrada y salida de las iglesias y los coros evitarán repartir hojas de canto, pliegos o lecturas.

No se pasará el cestillo de la colecta de donativos, que se colocará a la salida y, durante la misa, el cáliz, patena y copones permanecerán cubiertos durante la plegaria, desinfectándose las manos el sacerdote y quienes intervengan en el rito.

El saludo de la paz se sustituirá por un gesto sin contacto, la eucaristía se distribuirá en silencio y los sacerdotes mayores no darán la comunión para prevenir contagios.

BAUTISMOS, MATRIMONIOS Y FUNERALES, TAMBIÉN AFECTADOS

El bautismo, por su parte, será un rito breve, evitándose el contacto entre los niños, mediante las unciones con un bastoncillo o algodón de un solo uso que deberá incinerarse, proceso que se seguirá también en la crismación de la confirmación y en la administración de los óleos en la unción de los enfermos.

Cuando se celebre un matrimonio, sólo los contrayentes manipularán anillos y arras, mientras que en los funerales se evitarán gestos de afecto que impliquen contacto personal.

En la fase 1 de la desescalada prevista por el Gobierno español, se permitirá la apertura de templos con un tercio del aforo y se celebrarán eucaristías diarias y dominicales, dando preferencia al acompañamiento de familias que hayan perdido a un ser querido.

En la fase 2 se ampliará el aforo a la mitad y se restablecerán los servicios ordinarios, recuperándose en la fase 3 la 'vida pastoral ordinaria' con las medidas higiénicas y de distancia necesarias hasta que se halle la solución médica a la COVID-19.

Los obispos españoles celebran que la enfermedad 'vaya siendo controlada' y pueda iniciarse la recuperación de la vida cotidiana 'aún con reservas y precauciones'.

En este sentido, instan a partidos políticos, organizaciones empresariales y sindicales y a las distintas administraciones 'al acuerdo y la colaboración en favor del bien común', para ayudar a 'los pobres y a quienes más padezcan las consecuencias de esta pandemia', reconociendo además la 'generosa entrega' del personal sanitario y los profesionales esenciales. EFE

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