Gahr Støre, un laborista inesperado que sobrevivió a un atentado talibán

Copenhague, 12 sep (EFE).- Jonas Gahr Støre, favorito a ser nuevo primer ministro noruego, es un laborista atípico, procedente de una familia acaudalada y que hace trece años sobrevivió a un atentado suicida de los talibanes en Kabul.

El líder laborista, de 61 años, procede de una familia de sólida posición económica, gracias a los negocios de su abuelo en la industria de explosivos, que le han permitido disponer de una fortuna considerable.

No fue hasta su madurez que se vinculó al Partido Laborista, la fuerza que tradicionalmente ha dominado la política noruega el último siglo y a la que por sus orígenes familiares no estaba llamado a vincularse.

Nacido en Oslo, realizó una parte considerable de su formación académica fuera de su país. Tras completar la secundaria, se mudó en 1981 a París para matricularse en el Instituto de Estudios Políticos, donde cuatro años más tarde se licenció.

Tras ampliar estudios en Inglaterra y Estados Unidos, volvió a Noruega y fue reclutado a finales de los ochenta por el entonces Ejecutivo de derecha como asesor especial de la oficina del primer ministro, participando de forma activa en las negociaciones del Espacio Económico Europeo.

Fue por esa época cuando rechazó una oferta para asesorar al Partido Conservador, según él mismo ha relatado porque ya desde su época de estudiante se había empezado a identificar con las ideas socialdemócratas, aunque hasta 1995 no se afilió al Partido Laborista, formación de la que es diputado desde 2009.

Durante la década de 1990 asesoró a gobiernos de distinto corte político, en especial a la primera ministra laborista Gro Harlem Brundtland, a quien siguió en 1998 cuando paso a dirigir la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De ahí saltó al puesto de secretario de Estado en el primer gobierno del también laborista Jens Stoltenberg (2000-2001), quien lo recuperó cuatro años después, cuando dirigía la Cruz Roja Noruega, para convertirlo en su ministro de Exteriores, un cargo que ejerció durante siete años.

Al frente de la diplomacia noruega Gahr Støre se convirtió en uno de los miembros más populares del gobierno, y uno de sus principales logros fue la firma de un acuerdo con Rusia sobre la frontera marina en el mar de Barents tras 40 años de disputas.

En esa etapa vivió una de sus experiencias más traumáticas. En enero de 2008, salió ileso de un atentado suicida seguido de un tiroteo en un lujoso hotel de Kabul: 7 personas murieron, entre ellas, un periodista noruego.

'Todavía pienso a veces en ello cuando estoy entre la gente en algún acto', admitió cuando se cumplió el décimo aniversario.

Gahr Støre continuó con su carrera política y digirió luego el departamento de Sanidad.

La derrota del centroizquierda en 2013 y el posterior abandono de la política noruega de Stoltenberg para asumir la secretaría general de la OTAN le allanaron el camino al liderazgo laborista, para el que fue elegido por unanimidad en mayo de 2014.

Gahr Støre llegó como favorito a las elecciones de 2018, pero su fracasado flirteo con cristianodemócratas y liberales, la recuperación económica y algunos problemas personales, como las críticas a sus inversiones privadas, contribuyeron a que la derecha continuase una legislatura más en el poder.

Una derrota el lunes podría poner el fin a su liderazgo al frente del partido y a sus aspiraciones de dirigir el país. EFE

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