Gasero español averiado con 15 tripulantes, abandonado en aguas filipinas
Manila, 13 may (EFE).- El buque gasero español Celanova está fondeado en aguas filipinas desde diciembre tras sufrir una avería, en estado de abandono por parte del armador, mientras sus quince tripulantes -dos gallegos y 13 latinoamericanos- subsisten sin apenas combustible, agua y víveres.
'El buque se considera abandonado por su armador al haber dejado de pagar las nóminas y hacer frente a las necesidades básicas del barco y la tripulación', señaló este miércoles a EFE la coordinadora en España de la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF), Luz Baz, que se está ocupando del caso.
El barco -perteneciente a la naviera española Globalgas- cuenta con 15 tripulantes, dos gallegos y 13 latinoamericanos, lo que viola la legislación, que solo permite que el 50 % de la tripulación sea extracomunitaria al ser un barco de bandera española.
'Se trata de una contratación irregular, con tripulantes extranjeros trabajando sin ser dados de alta en la seguridad social', indicó Baz.
El buque sufrió una avería el 7 de diciembre al perder el timón y fue remolcado hasta aguas filipinas, donde permanece fondeado desde el 17 de diciembre, a escasas 13 millas náuticas de Manila.
La ITF en Filipinas ha tenido que desplazarse en varias ocasiones hasta allá para abastecerles de combustible y víveres, a la espera de que puedan entrar a puerto, 'algo prioritario por razones de seguridad' , apuntó Baz, ya que además de la avería del timón, el sistema de anclaje del barco no funciona correctamente.
Ante al escasez de combustible, están funcionando con un generador de emergencia, lo que impide que funcionen los sistemas de refrigeración, ni el radar ni el GPS del barco, lo que agrava la situación de inseguridad.
A los tripulantes -algunos embarcaron en agosto y otros en noviembre- se les adeudan varios meses de salario, a algunos hasta siete meses, confirmó ITF, que lleva desde el 21 de febrero en negociaciones con autoridades y marinas de España y Filipinas para el atraque del buque por razones humanitarias.
En un principio, Filipinas negó el atraque alegando la peligrosidad del cargamento del barco, que llevaba butadieno -un destilado del petróleo-, pero ya se descargó y desde el 7 marzo no contiene ninguna sustancia peligrosa.
Ahora condicionan el atraque en el puerto de Manila a la presencia de un remolcador, 'algo imposible ante la situación de abandono del barco y una petición poco habitual en estos casos', manifestó Baz.
'Me sorprende un poco que las autoridades filipinas no sean más sensibles con el asunto y conscientes de los riesgos, cuando el sector marítimo es tan importante para ellos y hay tantos filipinos navegando por el mundo', lamentó la coordinadora en España de la ITF, federación mundial de sindicatos que asiste a marineros cuando tienen problemas en puertos o con armadores de otros países. EFE
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