Gobierno en Trípoli desafía a Hafter y reabre el aeropuerto pese a la amenaza
Trípoli, 23 ene (EFE).- El presidente del Gobierno de Acuerdo Nacional libio reconocido por la ONU (GNA), Fayez al Serraj, y el presidente del Consejo Supremo del Estado, Jaled al Mashri, acordaron hoy reanudar el tráfico aéreo en la base de Matiga, único aeropuerto operativo de Trípoli, pese a las amenazas de ataque del mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del país.
En un comunicado, ambos advirtieron de que tanto el mariscal, que mantiene un cerco a la capital libia desde el pasado 4 de abril, como la comunidad internacional, serán responsables de cualquier incidente que pueda ocurrir.
'Los autores de estas amenazas, la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia, el Consejo de Seguridad y todas las organizaciones internacionales relevantes son responsables de cualquier riesgo y accidente resultante de la apertura del aeropuerto', se destaca en la nota.
La base recibió el miércoles el impacto de 'seis cohetes de tipo Grad' que causaron diversos daños materiales, un ataque que el portavoz de las fuerzas afines al GNA, coronel Mohamed Qanunu, denunció como 'una nueva violación del alto el fuego' acordado hace doce días gracias a la intervención diplomática de Rusia y Turquía, dos de las potencias extranjeras involucradas en un conflicto que ha devenido en multinacional.
La guerra civil en Libia estalló en 2015 y se recrudeció en abril del pasado año, fecha en la que Hafter, hombre fuerte del país, puso cerco a la capital para arrebatársela al GNA y a su aliado la ciudad-estado de Misrata.
El mariscal cuenta con el respaldo de Rusia, Arabia Saudí, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, mientras que Francia y EEUU le apoyan políticamente.
El GNA, liderado por Fayez Al Serraj, está apoyado, por su parte, política y financieramente por la UE, la ONU, Italia y Catar y recibe además apoyo militar de Turquía.
Desde que se recrudecieron los combates en abril han muerto más de 1.500 personas -300 de ellas civiles- y más de 140.000 se han visto obligadas a abandonar sus hogares y a convertirse en desplazados internos. EFE