Gobierno transitorio libio rechaza la suspensión de ministra de Exteriores
Trípoli, 7 nov (EFE).- El Gobierno Nacional de Unidad transitorio (GNU) de Libia rechazó hoy la decisión del Consejo Presidencial de suspender a la ministra de Asuntos Exteriores, Najla al-Mangoush, y le instó a seguir con el trabajo y los preparativos de la reunión internacional que se celebrará el 12 de noviembre en París para tratar de desbloquear las elecciones previstas para el 24 de diciembre.
En un comunicado difundido este domingo, poco después de que el citado Consejo Presidencial transitorio decidiera abrir una investigación sobre presuntas 'infracciones administrativas' supuestamente cometidas por Mangoush, el Gobierno respaldó a la ministra y le pidió que se mantuviera 'alejado de quienes entorpecen la labor del Gobierno'.
Según la nota, el Consejo Presidencial 'carece del derecho a designar o suspender a miembros del Ejecutivo, a investigarlos', prerrogativa que en su opinión solo corresponde al primer ministro interino.
La comisión estará encabeza por el vicepresidente del citado Consejo, Abdulah al-Lafi, y tiene previsto ofrecer sus resultados en un plazo de 14 días, periodo que evitaría que la ministra pudiera asistir a la reunión de París, que liderará el presidente francés, Enmanuel Macron, y a la que ha confirmado su asistencia la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris.
La polémica se enmarca en el pulso que se libra por las elecciones presidenciales y legislativas de diciembre, que una gran parte de la comunidad internacional quiere que se celebre en la fecha fijada por la ONU y que las partes rivales enfrentadas en Libia prefieren que se pospongan.
Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera a la victoria de los distintos grupos rebeldes sobre la dictadura de Muamar al Gadafi.
En marzo pasado, y tras siete años de guerra civil, el Foro para el Diálogo Político en Libia (FDPL), un organismo no electo creado por la ONU 'ad hoc', eligió un nuevo Consejo Presidencial y un nuevo gobierno transitorio como parte de un plan de estabilización que debía concluir con la celebración a finales de este mismo año de elecciones presidenciales y legislativas.
Sin embargo, en septiembre, las diversas partes enfrentadas empezaron a considerar un aplazamiento electoral ante la multiplicación de los obstáculos legales y logísticos, y en particular por la falta de tiempo y la ausencia, hasta día de hoy, de una ley electoral que regule la consulta.
A principios de octubre, el Parlamento establecido en la ciudad de Tobruk, bajo tutela de Haftar, aprobó un marco legal que remitió a la misión especial de la ONU en Libia (UNSMIL)
Días después, le ley fue denunciada por el Consejo de Estado (Senado), con sede en Trípoli, que presentó su propio proyecto de ley.
En el fondo de la disputa está el punto que permite a cualquiera que haya ostentado un cargo político o militar a concurrir como aspirante siempre que haya renunciado a su posición con tres meses de antelación, requisito que facilita la posible entrada en la carrera electoral de Haftar.
Pero también del primer ministro interino, Abdulhamid Debaibah, candidato del oeste, e incluso de Saif el Islam, uno de los hijos y heredero de Al Gadafi.
Esta semana, el lider del Consejo de Estado, Jaled al Mishri, dejó entrever que estallaría una nueva guerra si Hafter gana los comicios. EFE
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