Hambre y conflicto: la guerra en Tigray ensombrece las elecciones en Etiopía
Lucía Blanco Gracia
Nairobi, 17 jun (EFE).- Las próximas elecciones en Etiopía se celebrarán el 21 de junio bajo la sombra del conflicto armado abierto en la región norteña de Tigray, donde el desplazamiento forzado, la violencia indiscriminada contra civiles y la hambruna amenazan las vidas de millones de personas.
El conflicto se desató el 4 de noviembre de 2020 cuando el primer ministro etíope, Abiy Ahmed, lanzó una ofensiva militar contra el Frente Popular de Liberación Tigray (FPLT), partido que gobernaba en aquel momento la región, después de una escalada de la tensión y de que esta formación atacara, presuntamente, una base militar federal.
Desde entonces han muerto miles de personas y cerca de dos millones se han visto internamente desplazadas, mientras al menos 75.000 huyeron al vecino Sudán, según datos oficiales.
Aunque el Gobierno etíope insiste en que se trata de una cuestión interna, la implicación de las tropas eritreas -que Abiy no admitió hasta el pasado 23 de marzo- hace de la guerra en Tigray un conflicto ya regional.
LA HAMBRUNA YA HA EMPEZADO
'Hay hambruna en Tigray ahora', advirtió el jefe humanitario de la ONU, Mark Lowcock, tras la publicación el pasado 10 de junio de un informe del Programa Mundial de Alimentos (PMA) según el cual cerca de 5,5 millones de personas -un 61 % de la población de Tigray- afrontan altos niveles de inseguridad alimentaria aguda.
Entre estas personas, más de 350.000 se encuentran en condiciones de 'catástrofe humanitaria' o hambruna -algo que el Gobierno etíope niega-, el índice más elevado de la clasificación de inseguridad alimentaria del PMA.
El conflicto ha impedido, además, la siembra de los campos, que debería haber empezado ya para llegar a tiempo a la estación lluviosa, que arranca este mes, y no perder la cosecha.
Fuentes humanitarias de diferentes organizaciones, bajo condición de anonimato, confirman a Efe que hay evidencias de una estrategia de saqueo generalizado para destruir cualquier infraestructura de la región: desde los sistemas de agua hasta los hospitales y las industrias, que están siendo 'desmanteladas'.
Actualmente, solo 16 de los 40 hospitales de Tigray están funcionando de manera completa y cinco operan de forma parcial, según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
MATANZAS DOCUMENTADAS Y FALTA DE ACCESO
Actores humanitarios y medios de comunicación vieron restringido su acceso a Tigray durante los primeros meses de la guerra. El bloqueo de internet y de las telecomunicaciones, que se mantuvo hasta mediados de diciembre y ahora sigue siendo inconsistente, dificultó la documentación de la violencia contra la población.
Organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional (AI), sin embargo, lograron documentar diversas masacres contra la población civil cometidas durante los últimos meses, como la matanza de cientos de personas perpetrada por tropas eritreas en la histórica ciudad de Axum entre el 27 y el 28 de noviembre.
Aunque Adís Abeba ya ha levantado las restricciones burocráticas, amplias zonas rurales de Tigray siguen aisladas a causa de los combates o porque los actores militares sobre el terreno bloquean el acceso.
Fuentes humanitarias de distintas organizaciones aseguran a Efe que son principalmente las tropas eritreas, junto con las etíopes, quienes ejercen este bloqueo haciendo que el acceso humanitario sea 'temporal y arbitrario'.
Al menos 1,6 millones de personas permanecen en zonas donde el acceso es extremadamente limitado, sobre todo en el centro y el sur de la región, según los últimos datos de la ONU. También el oeste, ocupado por las fuerzas de la vecina región de Amhara -que han expulsado a la población tigriña- es de muy difícil entrada.
Según explica a Efe Mónica Camacho, responsable regional de Médicos sin Fronteras (MSF) para África Oriental, 'el acceso es errático, no podemos planificar. Tenemos cartas de las autoridades militares y civiles pero no siempre esos permisos son respetados por el camino'.
SIN PERSPECTIVAS DE PAZ NI ELECCIONES
El 21 de junio no habrá elecciones en Tigray y tampoco se ha designado ninguna fecha para su celebración futura, así que la población de la región seguirá completamente ausente de ese proceso democrático.
'Estas elecciones no resolverán el conflicto, en todo caso harán más difícil la posibilidad de diálogo porque éste necesita dos partes legítimas. ¿Quién será el representante legítimo y electo del pueblo de Tigray?', explica a Efe la editora del diario local Addis Standard, Tsedale Lemma.
El Gobierno etíope rechaza los constantes llamamientos internacionales para un cese de las hostilidades, incluso después de la imposición de sanciones por parte de Estados Unidos y la Unión Europea.
Mientras, según expertos, crece el apoyo e incluso la adhesión entre la población tigriña hacia las Fuerzas de Defensa de Tigray (FDT), nueva formación armada bajo la que se han reunido miembros del FPLT y de partidos que formaban parte de la oposición en Tigray.
'No hay indicios de que las fuerzas regionales amharas, el Ejército federal etíope y las tropas eritreas vayan a derrotar completamente a la resistencia de Tigray, o viceversa, en los próximos meses; ni que el TDF vaya a rendirse, o de que vaya a haber una solución negociada. Así que es probable que continúe el conflicto', asegura a Efe William Davison, analista para Etiopía del International Crisis Group (ICG). EFE