Historia de Portugal, entre crímenes pasionales y figuras emblemáticas
Ana Santillana
Lisboa, 24 nov (EFE).- 'Historia de Portugal para gente curiosa, 9 siglos de historia en 200 páginas' es un 'ambicioso proyecto' del historiador Ricardo Raimundo concebido para que los lectores lusos se acerquen a su historia desde una perspectiva 'más curiosa'.
El libro, que se remonta a los primeros registros de ocupación humana en la región conocida hoy como Portugal, recrea acontecimientos que, a veces, se han desvirtuado a lo largo de los años.
Habla también de grandes pasiones, como la protagonizada por Inés de Castro (1325-1355), una dama de la nobleza gallega cuya belleza fue descrita por los cronistas de la época.
'Este fue el mayor episodio de amor en la historia de Portugal', apunta el escritor en una entrevista con Efe.
Inés llegó a Portugal con el séquito de la esposa del infante Pedro I -Constanza Manuel de Villena- y éste se apasionó por ella pese a los intentos de su mujer de finalizar la relación.
Inés y Pedro vivieron cinco años juntos, tuvieron cuatro hijos y el enamorado infante se desinteresó de los asuntos públicos, razón por la que su padre, el rey Alfonso IV, mandó a tres hombres a decapitar a doña Inés.
Solo la reina pudo reconciliar después a padre e hijo. No obstante, Pedro -ya como rey y apodado 'el justiciero'- buscó a los asesinos de su amada y llegó a arrancar el corazón de uno de ellos.
Otra de las figuras que marcaron la historia de Portugal es Sebastião José de Carvalho e Melloarte, el Marqués de Pombal (1756-1777), diplomático, estadista y ligado a la masonería, que levantó admiración y odio a partes iguales entre la sociedad de su tiempo.
Pese a su controvertida figura dejó un valioso legado: la reconstrucción de Lisboa tras el terremoto de 1755, que dejó decenas de miles de muertos.
Mano derecha del rey José I, al marqués se debe el trazado de la 'Baixa' lisboeta y la recuperación de la ciudad frente a quienes proclamaban que la catástrofe se debía a un 'castigo divino' por los 'pecados' de los portugueses, precisa Raimundo.
Un Portugal convulso asistió al inicio del siglo XIX. La familia real y parte de su corte huyen de la amenaza de Napoleón Bonaparte y se instalan en Río de Janeiro, convirtiendo por primera vez una colonia en la sede del poder de un reino encabezado por Joao IV (1816-1822).
La inestabilidad política del país no fue exclusiva del siglo XIX. En el XX, ya como República, Portugal llegó a tener 45 gobiernos en 16 años. Su final, en línea con los extremismos que asolaban al resto de Europa, llegó con un régimen militar conocido como 'Estado Novo', encabezado por António de Oliveira Salazar, que instauró una dictadura de 41 años, la más larga vivida en Europa.
Salazar fue implacable con sus opositores, como el general Humberto Delgado (1906-1965), que fracasó en su intento de derrocar el régimen y fue asesinado por la policía política de la dictadura. Su cadáver fue rociado con cal y arrojado a fosa en Villanueva del Fresno (Badajoz), donde fue descubierto por unos niños.
La duración de la dictadura no se debió tanto a su fortaleza sino a la 'impotencia de sus adversarios', apunta el historiador. 'Todos esperaban la muerte de Salazar', revela.
Fueron los propios militares quienes acabaron con el régimen, embarcado en una suicida guerra colonial. El 25 de abril de 1974, la revuelta de los 'capitanes' tumbó la dictadura.
Celeste Martins nunca olvidará ese día. Salía de su trabajo cargada con un ramo de claveles cuando un soldado le pidió un cigarro. No fumaba y le ofreció una flor. El militar la colocó en su fusil. Así, casi por casualidad, la revuelta quedó bautizada para la Historia como la revolución de los claveles.EFE
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